“Nos enfrentamos a tiempos oscuros”: Phillip Ayoub

El Espectador habló con el profesor y experto en movilizaciones sociales, Phillip Ayoub. En su primera visita a Colombia, señaló que la lucha por los derechos de la comunidad LGBT en Colombia es único en la región y que la elección del nuevo presidente de su país trae tiempos difíciles para todo el mundo.

Ayoub ha escrito para periódicos como el Washington Post y el Inside Higher Ed de Estados Unidos. / Mauricio Alvarado

Phillip Ayoub es norteamericano hijo de migrantes. Es experto en temas de derechos de la comunidad LGBT y ha destinado gran parte de su vida a estudiar movimientos sociales. Además, es uno de los miles de votantes que se sorprendió al ver los resultados de la elección presidencial a comienzos de noviembre pasado. Como muchos, teme las consecuencias de la llegada al poder de Donald Trump por el futuro de su familia y de grupos minoritarios como los latinos, la comunidad LGBT y los afroamericanos.

El Espectador habló con él en su primera visita al país. Ayoub, quien además es profesor de la Universidad de Drexler (EEUU) y ha publicado dos libros, confesó que Colombia es un caso único e impresionante en cuanto a la protección de los derechos de la comunidad LGBT; dijo que lo que pasó con el enfoque de género en el acuerdo final es preocupante; y explicó por qué la elección de Donald Trump afectará a todo el mundo. Incluido Colombia.

¿Cómo cree que se ha dado la lucha por los derechos de la comunidad LGBT en Colombia?

No soy experto en política latinoamericana pero creo que el caso colombiano es muy interesante porque hemos visto un avance importantísimo, sobre todo en las decisiones en las altas cortes. Para llegar a semejantes logros, creo que las movilizaciones y la presión sociedad han tenido un rol muy importante. Colombia es un caso impresionante cuando pensamos en los derechos que han ganado los LGBT. Ustedes sobresalen como un caso único en la región pero también tienen paralelos cuando hablamos de retrocesos.

¿Por qué sobresale tanto?

Porque sus estándares legales son únicos. Aquí ya hay matrimonio, adopción por parte de parejas del mismo sexo y una protección especial para las personas de esta comunidad. Estos tres avances no se ven al tiempo en muchos lugares. Sin embargo, creo que es importante enfatizar que todavía tienen mucho camino por delante. Tanto en términos jurídicos, como en el tema del estigma social tan arraigado a la comunidad LGBT. Quisiera decir que el caso colombiano es uno de éxito. Pero el tema cultural no me lo permite.

¿A qué se refiere con esos retrocesos que se ven en otros países?

Que los contradictores de esta comunidad son similares en todo el mundo. Comunidades cristianas, y sobre todo evangélicas, que rechazan cualquier cosa que diga LGTB se ven en todo el mundo. Por mencionar un caso: en Francia, el movimiento antimatrimonio igualitario, adquirió una fuerza impresionante cuando se estaba discutiendo el tema porque decían que atentaba en contra del concepto de “familia natural”; en Estados Unidos también pasa con el debate sobre el derecho que tiene las personas trans a acceder al baño que quieran. Aquí en Colombia se vio recientemente con la refrendación de su Acuerdo de Paz. Estas comunidades y sus lenguajes tuvieron una incidencia importante en el resultado del plebiscito.  

¿Cuál es exactamente esa incidencia?

No puedo decir si el tema del enfoque de género fue el factor más importante para el resultado que obtuvieron. Pero sí fue algo que activistas de todo el mundo le pusieron atención. Ha sido muy importante para entender la movilización de estos grupos, especialmente los evangélicos que se opusieron al sí. Lo que están haciendo es difundir un miedo generalizado. Pintan este enfoque como algo que es nocivo, que va a destruir familias y la esencia de cada nación

Con la elección del nuevo presidente de Estados Unidos, ¿teme por la comunidad LGBT?

No solo temo por ellos sino. El lenguaje que estamos escuchando de la voz de nuestro nuevo presidente y quienes lo apoyan es aterrador. Creo que en estos momentos de miedo debemos encontrar una unión entre estos grupos. Vemos ataques en contra de migrantes, las mujeres y sus derechos reproductivos, y en contra de afroamericanos. Es necesario una coalición de los que se sienten atacados para apoyarse mutuamente. Estamos entrando a una fase en donde no veremos mucho más progreso sino que estaremos luchando por mantener esos derechos conseguidos. Y esto no solo es un tema que afecta a los estadounidenses. Este miedo y sus consecuencias se van a sentir y vivir en de todo el mundo.

¿Por qué nos afecta a los colombianos?

Porque los países siguen el ejemplo de otros. Y más cuando se trata de un país de tanta influencia y tan poderoso como Estados Unidos. Hay mucha difusión en la manera cómo funciona la lucha por los derechos. Los países imitan lo que otros hacen para mejorar la imagen en el ámbito internacional. Siempre están tratando de imitar lo que hacen las naciones superiores. Por eso creo nos enfrentamos a tiempos oscuros.

¿Cómo fueron sus primeros acercamientos al estudio de movimientos sociales como el de la comunidad LGBT?

Yo vengo de un contexto complicado porque soy hijo de migrantes europeos y me interesó mucho el tema pues viví mucho tiempo en la tierra de mis padres. Hacía 2005 me uní a un grupo de defensa de la comunidad que iba de movilización en movilización, con muchos activistas y además se dedicaba a viajar muchísimo. Mi trabajo ahí implicaba coger un bus, ir hasta Polonia y marchar por esos derechos que estaban siendo violados. De esa experiencia basé también mi investigación de doctorado, me interesaba saber si este tipo de movilizaciones eran útiles para la aprobación de leyes en ciertos países, y por qué en otros no.

¿Y cuál fue el resultado?

Es muy importante reconocer, en primera medida, que el movimiento social por los derechos de los LGBT han sido muy exitosos. Hemos visto cambios masivos y extraordinarios en un tiempo muy corto. Pero al mismo tiempo, en la medida en que esta comunidad se ha vuelto más visible, esto ha provocado retrocesos importantes. Hay fuerzas conservadoras que también se han movilizado y además tienen un lenguaje que utilizan únicamente para proteger la libertad de sus religiones, la santidad de un matrimonio, o para oponerse a la ideología o enfoque de género.  Eso lo hemos visto en Europa, Estados Unidos pero también en Rusia, África y Latinoamérica.

¿Qué ha hecho que el movimiento por esos derechos adquiera tanta fuerza en tan poco tiempo?

Es importante entender que vivimos en un mundo cada vez más globalizado en donde las imágenes de las personas y sus ideas se ven en muchos países. Creo que los asuntos internos de cada país importan mucho. Pero también creo que hay que tener en cuenta el componente internacional. Hay que recordar que esos movimientos sociales no trabajan en una atmósfera aislada. Por el contrario. Están constantemente en contacto con activistas de otros países. Pero esta globalización también se debe a las películas, a las redes sociales, a los noticieros… Estamos constantemente viendo qué es lo que pasa en el mundo con relación a los derechos.