La nueva vida del “Alemán”

El hombre que por más de una década sembró el terror en el Urabá antioqueño y chocoano quedó en libertad luego de cumplir los ocho años de pena alternativa, en la cárcel de Máxima Seguridad de Itagüí.

Se trata de Fredy Rendón Herrera, alias el Alemán, hermano de Daniel Rendón, alias Don Mario, y hombre de confianza de la casa Castaño. Su salida de la cárcel se dio ayer en horas de la noche, luego de que la justicia terminara de ajustar los detalles que habían imposibilitado que recuperara su libertad el pasado 30 de abril.

El Alemán fue condenado el 16 de diciembre de 2011 por más de 1.041 crímenes como reclutamiento de menores, concierto para delinquir, homicidio, desplazamiento forzado y desaparición forzada. Su sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia en diciembre de 2012 y desde esa época se comprometió a seguir colaborando con las autoridades, ya que de no hacerlo tendría que pagar penas superiores a los 50 años de cárcel. Es más, según la Fiscalía, Herrera ayudó al esclarecimiento de la verdad y reparó a las víctimas.

La historia del Alemán se remonta a 1996, época en la que entró a engrosar las filas de las autodefensas lideradas por Carlos Castaño a sus 22 años. Rápidamente se posicionó como uno de sus hombres de confianza y en 1998 empezó a liderar una de las principales estructuras del paramilitarismo: el bloque Élmer Cárdenas. Este grupo fue el encargado de expandir el dominio en los departamentos de Antioquia y Chocó, al punto que, según cifras de diversas organizaciones defensoras de derechos humanos, desplazaron a más de 4.000 personas que pertenecían a comunidades afrodescendientes y campesinas.

Uno de los objetivos del Alemán fue apropiarse de las zonas con potencial de proyectos agroindustriales como los cultivos de palma africana. Tanto así, que con connivencia de la Brigada 17 del Ejército, en el marco de la Operación Génesis, logró consolidarse en los municipios de los municipios de Riosucio y Bojayá. En éste último, Rendón Herrera fue protagonista en mayo de 2002 de uno de los combates entre paramilitares y guerrilleros que dejó la mayor cantidad de muertes de civiles: 117 personas, entre ellas 47 niños.

Y es que Bojayá era uno de los corredores principales para el control de las rutas del narcotráfico. Durante sus años de comandancia, el Alemán forjó alianzas con las Fuerzas Armadas, a tal punto que referenció que el entonces jefe de inteligencia de la Brigada 17, coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo —hoy procesado por varios crímenes, como el asesinato del humorista Jaime Garzón—, fue uno de sus principales aliados.

El Alemán llegó a ser el amo y señor del Urabá junto a su hermano Don Mario. Es más, durante la década de los 90 fueron compinches de los hermanos Juan de Dios y Dairo Antonio Úsuga, alias Giovanni y Otoniel, los fundadores de los Urabeños. El primero de ellos, quien compartió más tiempo con el Alemán, murió el primero de enero de 2013. Por su parte, Otoniel fue quien creó junto a Don Mario las Autodefensas Gaitanistas, que posteriormente se convertirían en lo que hoy es denominado el Clan Úsuga.

El Alemán fue un hombre que marcó el rumbo de las autodefensas. No sólo penetró las esferas políticas sino que fue uno de sus más acérrimos defensores. Es más, para la Fiscalía y las víctimas fue uno de los hombres que más colaboró en el marco de Justicia y Paz. El ente investigador aseguró que participó en diligencias de exhumación de cadáveres, que asistió a todas las versiones programadas y que sus testimonios condujeron a la investigación penal y condena de algunos políticos de Antioquia y Chocó. Agregó que entregó bienes para reparar a las víctimas y que no se tenía conocimiento de que hubiese cometido delitos después de la desmovilización.

Es claro que el Alemán fue protagonista de uno de los episodios más cruentos del conflicto interno en Colombia. Según declaró meses antes de su libertad, prometió que no volvería a las armas, que no dudaría de su colaboración con la justicia y que ayudaría a buscar a los desaparecidos . Por ahora tendrá que firmar un acta de compromiso con la Fiscalía y poner la dirección de un domicilio para responder a futuros llamados de la justicia.