Pormenores de una intensa disputa diplomática

Ocho meses de novela para extraditar a Alex Saab

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A la espera de que la Corte Suprema de Justicia de Cabo Verde defina si envían o no a Estados Unidos al señalado testaferro del oficialismo venezolano, el empresario colombiano está en prisión domiciliaria y custodiado por un fuerte aparato militar.

La extradición a Estados Unidos del empresario barranquillero Alex Saab, el denominado contratista del chavismo que lleva ocho meses preso en Cabo Verde (África), es una de las disputas diplomáticas más importantes a nivel mundial en este momento. Una historia que envuelve intrigas políticas, litigios internacionales, movimientos militares secretos y estrategias para proteger secretos de Estado del gobierno de Nicolás Maduro y sus principales aliados internacionales. Mientras Venezuela y la defensa de Saab intentan mostrarlo como embajador y agente diplomático con inmunidad, hace un mes un tribunal de la península africana ratificó que la solicitud de EE.UU. es válida. A su vez, le dio el beneficio de prisión domiciliaria.

El protagonista de esta guerra diplomática y jurídica entre Estados Unidos y Venezuela es Alex Saab. Todo comenzó en julio de 2019, cuando Saab y su socio Álvaro Pulido fueron incluidos en la Lista Clinton al ser señalados de ser testaferros del oficialismo en Venezuela. Para esa época, el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo público el indictment (escrito de acusación) contra Saab y Pulido por ocho cargos relacionados con el lavado de activos por $350 millones producto de la corrupción en contratos de construcción y otros relacionados con la importación de alimentos, venta de petróleo y oro. Desde ese entonces, Alex Saab se convirtió en un objetivo de alto valor para las autoridades norteamericanas y Venezuela cerró filas en su defensa.

Ante el asedio de Estados Unidos y la imposibilidad de moverse con libertad por el mundo, Venezuela nombró a Alex Saab como enviado especial para negociar alimentos y medicamentos básicos –dos negocios por los que acusan a Saab de corrupción y lavado de activos–. Esta designación le dio el estatus de agente diplomático. Sin embargo, Saab tomó medidas adicionales para borrar cualquier rastro de sus desplazamientos, al punto que solo viajaba vuelos privados y no reportaba en las bitácoras de viaje su condición de pasajero. Sin embargo, las agencias norteamericanas tenían identificadas las matrículas de sus dos aviones y las rutas que usaba para volar a Irán, Turquía, Emiratos Árabes o países en los administraba sus negocios y gozaba de protección. (Lea también: El entramado de corrupción que rodea al empresario Álex Saab)

Con la llegada de la pandemia, el gobierno de Nicolás Maduro le dio una nueva tarea a Saab: adquirir gasolina de Irán. En medio de sus labores, en las que alcanzó a negociar 11 millones de galones para subsanar la crisis económica en Venezuela, agravada por el Covid-19, Estados Unidos rastreó la ruta que estaba utilizando para llegar a Irán. A pesar de todas las medidas de seguridad, Saab cometió un error: el 12 de junio de 2020 aterrizó en el Aeropuerto Internacional Amilcar Cabral de la isla norteña de Salen (Cabo Verde) para abastecerse de combustible. De inmediato, las autoridades del país africano fueron advertidos por los estadounidenses, y procedieron a inspeccionar el avión. Además, retuvieron a Alex Saab mientras se tramitaba la circular roja para su captura.

Mientras Venezuela alegó que la captura de Saab era ilegal porque se trataba de un agente diplomático, el empresario barranquillero fue trasladado a una cárcel. A su vez, Estados Unidos oficializó la solicitud de extradición y comenzó su presión en distintos frentes. Lo que se pensaba que sería un mero trámite, terminó siendo un batalla jurídica campal que ya cumplió ocho meses. Saab contrató a un nutrido grupo de reconocidos abogados internacionales que, liderados por el exjuez español Baltazar Garzón, comenzaron su estrategia para evitar que su defendido fuera enviado a suelo nortemaericano. Sus peticiones no solo se han presentado ante las cortes de Cabo Verde, sino que han llevado el litigio al ámbito internacional.

El argumento principal de Baltazar Garzón y el grupo de abogados es que Saab, al ser un agente especial, tenía inmunidad e inviolabilidad diplomática, consagradas en la Convención de Viena, la Convención de las Naciones Unidas sobre Misiones Especiales y el derecho internacional consuetudinario. Además, que su captura fue ilegal, pues al momento de ser detenido por las autoridades de Cabo Verde no existía una circular roja de Interpol, la cual fue emitida un día más tarde. Para ese momento hasta el presidente de Cabo Verde, Jorge Carlos Fonseca, confirmaba que su país estaba inmerso en una alta tensión por el caso de Alex Saab. Sin embargo, y a pesar de los reclamos de Garzón, Venezuela sufrió un primer revés. (Le puede interesar: Baltasar Garzón pide a Cabo Verde que no ceda a presión de EE.UU. para extraditar a Saab)

Al intentar hacerse parte del proceso, el gobierno venezolano recibió un portazo, pues Cabo Verde no reconoce como presidente a Nicolás Maduro. Luego, se conoció que la Procuraduría del país africano abrió una investigación contra el empresario Fernando Gil Évora y el exdirector de Turismo y Transporte Carlos Dos Anjos, quienes supuestamente fueron hasta Venezuela y se presentaron como emisarios del gobierno caboverdiano para buscar una solución diplomática. Los acusaron por el delito de usurpación de autoridad. Al ser cuestionado por el episodio, Gil Evóra negó que se reunieron con Maduro y explicó que su viaje fue solo comercial, pues estaban ayudando a los abogados de Saab con los trámites de visado.

Todo esto sucedió en los primeros dos meses de detención de Saab, quien recibió la noticia de que el gobierno de Cabo Verde había autorizado su extradición y dejaba en manos del Tribunal de Apelaciones de Barlavento, con sede en la isla de San Vicente (norte del archipiélago), la decisión final. Ante estos episodios, el abogado Baltazar Garzón señaló que Saab no tenía garantías, porque no solo les negaron el ingreso, sino que también les impidieron contactarse con su defendido. Garzón y su equipo presentaron ante el tribunal un habeas corpus con el fin de que le dieran la libertad o el beneficio de reclusión domiciliaria a Saab, en el que insistieron en la condición de diplomático y denunciaron torturas contra su defendido.

La defensa de Saab también denunció que la Policía de Cabo Verde ocultó documentos que demostraban que el empresario fue capturado mientras cumplía una misión diplomática. “Cuando se le requisó un maletín (a Saab) que contenía documentos oficiales en los que se demostraba el carácter diplomático de su viaje como Misión Especial, así como el carácter diplomático como enviado especial. La Policía ocultó tales documentos impidiendo que fueran conocidos por los jueces”, dijo Baltazar Garzón, quien empezó a enviar constantes comunicados de prensa en los que reiteraba que Saab estaba preso en condiciones inhumanas, sin acceso a un médico para tratar su cáncer y sin derecho a un juicio justo con garantías. (Noticia relacionada: “En Miraflores tienen miedo de lo que pueda decir Saab”: Luisa Ortega)

Baltazar Garzón también le salió al frente a las publicaciones de prensa en las que se advertía que, según fuentes de Estados Unidos, Alex Saab se había entregado voluntariamente en un marco de negociación con la justicia norteamericana. Garzón negó tajantemente esas afirmaciones. Tanto era el ruido que el mismo Saab volvió a aparecer en los primeros días de septiembre cuando envió una carta en la que manifestó que sufrió torturas para firmar su extradición voluntaria. En la misiva, publicada por el periódico El Mundo de España, Saab denunció que “Estados Unidos tiene a cuatro empleados nativos de Cabo Verde, que constantemente entran en la celda por la noche con capuchas y me muelen a golpes”.

Saab sostuvo que el propósito era doblegarlo para que hiciera declaraciones falsas contra el presidente Maduro y su familia. “Agregó que no estaba dispuesto a “firmar esas mentiras y calumnias contra un presidente que lucha por salvar a su pueblo en medio de un bloqueo inhumano”. El 9 de septiembre de 2020 el gobierno de Cabo Verde respondió a los señalamientos de Saab. A través de un comunicado de la Procuraduría General negó que Saab fuera torturado en prisión a petición de Estados Unidos. “Por el contrario, existen fuertes indicios de que se ha estado automutilando dentro de la celda, lo que llevó a la dirección del establecimiento penitenciario a retirar el objeto personal utilizado a tal efecto”, señalaron.

Tras este episodio, el Tribunal de Apelaciones de Barlavento negó el habeas corpus y aprobó la extradición. La defensa de Saab apeló la decisión ante la Corte Suprema y ,a su vez, buscó protección a nivel internacional. El 5 de octubre de 2020, Baltazar Garzón y su equipo acudieron al Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) para abogar por la libertad de Saab. Nuevamente argumentaron que Saab tenía inmunidad diplomática y que sus derechos habían sido violados. Asimismo, el 16 de ese mismo mes le pidieron al Relator Especial de las Naciones Unidas para la Independencia de Jueces y Abogado, Diego García-Sayán, interceder para garantizar los derechos de su cliente.

El 20 de octubre de 2020 la Corte Suprema de Justicia de Cabo Verde se pronunció. Frente a la extradición, manifestó que observó numerosas irregularidades en la decisión del tribunal de capturarlo y extraditarlo, por lo que pidió que se estudiara nuevamente el caso. Y frente al recurso de habeas corpus, con el que Alex Saab buscaba su libertad, el alto tribunal sostuvo que no se había excedido el periodo máximo de detención porque el Ministerio Público tenía derecho a solicitar una prórroga. Sin embargo, un mes después, el 30 de noviembre la CEDEAO le dio la razón a la defensa de Alex Saab al reconocer que tenía la condición de diplomático y ordenó enviarlo a detención domiciliaria mientras se resolvía la solicitud de extradición.

Nuevamente Cabo Verde salió al paso y sostuvo que esa decisión del tribunal africano no era de obligatorio cumplimiento, porque su país no ratificó el protocolo que otorga jurisdicción a la CEDEAO en casos de derechos humanos. Un argumento que fue respaldado por la Corte Suprema de Justicia y la Procuraduría General del país. Ante la respuesta del gobierno, Baltazar Garzón solicitó sanciones contra los magistrados y funcionarios que se negaron a cumplir con la orden, porque supuestamente siguen atentando contra la salud de su cliente, que se había agravado por no tratarle un cáncer –del que tampoco se ha dado mayor información– que le hizo perder 26 kilos. (Lea también: Alex Saab, una caja de sorpresas)

Mientras los abogados de Saab y Venezuela movían sus fichas en tribunales de Cabo Verde y la justicia internacional, Estados Unidos realizó una misión secreta para contrarrestar un supuesto plan de fuga de Alex Saab. El periódico New York Times dio a conocer que en noviembre desde el Pentágono le dieron la orden al crucero San Jacinto de la Armada de Estados Unidos que se posicionara en las inmediaciones de la península africana con el fin de prevenir cualquier maniobra de Venezuela e Irán para liberar al empresario colombiano. Al ser cuestionado por este movimiento militar, el gobierno nortemericano negó que estuviera relacionado al caso Saab y sostuvo que se trató de una acción “para combatir la actividad marítima transnacional ilícita”.

La última movida del gobierno venezolano para lograr mayor protección para Alex Saab fue nombrarlo, en vísperas del año nuevo, como “embajador extraordinario y plenipotenciario y representante permanente alterno de la Misión de Venezuela ante la Unión Africana”. Una jugada que se hizo a la par de reclamos por un trato “más humano” para que Saab pudiera acceder a un médico y compartir estas fechas con sus seres queridos. El mismo abogado Garzón, en entrevista con este diario el pasado 21 de diciembre, la imparcialidad de Cabo Verde es de tal magnitud que Saab dormía en una celda de 2x2 metros, con un agujero en el piso como inodoro, incomunicado y sin luz eléctrica durante 23 horas.

La jugada de Venezuela de otorgar el 28 de diciembre el nuevo título a Alex Saab como embajador ante la Unión Africana, por lo que tenía que ser enviado a Etiopía, no generó mayor reacción. Desde Cabo Verde manifestaron que los derechos diplomáticos del nombramiento no eran retroactivos. Es más, el pasado 4 de enero el Tribunal de Apelación de Cabo Verde volvió a pronunciarse y ratificó la extradición de Saab. En un comunicado la defensa del empresario consideró que era un fallo que suponía un desafío directo a la orden del CEDEAO e impugnaron nuevamente la decisión ante la Corte Suprema de Justicia, que ya tendrá la última palabra en el caso Saab y se sabrá quién ganará la disputa entre Venezuela y Estados Unidos.

La última decisión en la novela de la extradición de Alex Saab fue el 21 de enero, cuando el Tribunal de Apelación finalmente otorgó el beneficio de detención domiciliaria. El traslado de Saab se dio cuatro días después, en un gigantesco operativo en el que trasladaron al empresario a una vivienda en la localidad turística de Santa María en Cabo Verde. Para su vigilancia se dispuso un perímetro de seguridad con varios uniformados ante las sospechas de un posible plan de fuga desde Estados Unidos. Sin embargo, el equipo de abogados sostuvo que a Saab le siguen violando sus derechos porque le prohíben hacer uso del teléfono, internet, o comunicarse por cartas. “Antes, en la cárcel, podía enviar cartas diarias a su equipo legal y familia”, agregaron. (Le puede interesar: “Álex Saab miente”, dice Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en exilio a Cabo Verde)

A días de que se defina la suerte de Alex Saab, su importancia radica en el rol que jugó en el manejo de los recursos del gobierno de Nicolás Maduro. No solo fue quien manejó ríos de dinero producto de la corrupción, sino que se convirtió en custodio de importantes secretos de las relaciones de Venezuela con aliados estratégicos como Irán, Rusia o Turquía. Su mismo abogado, Baltazar Garzón, cree que esa es la razón del interés de Estados Unidos en su extradición: “Sólo podemos suponer que Estados Unidos cree que el Enviado Especial Saab está en posesión de información muy sensible y valiosa sobre el funcionamiento interno del corazón político y económico de Venezuela”. Y agregó: “¿Quién resarcirá a Alex Saab si la extradición no se concede?”.

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