Ordenan restitución de fincas despojadas por Mancuso

En los hechos en los que le arrebataron las tierras a campesinos del Urabá antioqueño, participaron Guido Manuel Vargas y Sor Teresa Gómez, quienes están siendo procesados actualmente.

La Sala de Justicia y Paz del Tribunal de Medellín acaba de ordenar la devolución de dos predios ubicados en el municipio de Turbo (Antioquia), en la emblemática zona conocida como Tulapas. Según pudo establecer la Fiscalía, el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso ordenó el despojo de esos bienes por considerar que hacían parte de un corredor estratégico para las acciones militares y la movilidad de las autodefensas. En esta zona, se establecería más tarde un campamento conocido como “La veinticuatro”.

El despojo de los predios habría sucedido tras la incursión de un grupo de paramilitares a la vereda La Pita, de Turbo, en la que fueron asesinados dos hermanos de la familia Hoyos Guerra. Según uno de los hermanos que sobrevivió a la tragedia, “en julio de 95, en la incursión paramilitar, a todas las personas de las veredas las desplazan, incluyendo mis papás, mis hermanos. Un mes después, contactan a mi papá y le dicen que si no vende la finca nos matan a todos. Mi papá, asustado, con dos hijos muertos, aceptó el negocio”.

El campesino habría sido llevado en septiembre de 1995 a la Notaría Primera de Montería, donde fue obligado a firmar un contrato con Salvatore Mancuso por la venta de un globo de tierra sobre el cual ejercía posesión y que había denominado “Nueva Australia”. Pese a que el terreno no contaba con un título formal de propiedad, dos de las 28 parcelas que conformaban el globo sí tenían escrituras que estaban registradas ante la oficina de instrumentos públicos: se trata de la finca “Mis Deseos”, que figuraba a nombre de María Gertrudis Guerra, madre de los hermanos Hoyos Guerra, y del predio “Nueva Estrella”, propiedad de Luis Edilberto Hoyos, uno los hombres asesinados.

Paradójicamente, once años después de haber caído muerto a manos de los paramilitares, Luis Edilberto Hoyos apareció como el vendedor de la finca “Nueva Estrella”, cuya compradora fue Zulma Yudy Romero Cerquera. Esta mujer, investigada por concierto para delinquir, también terminó como propietaria de “Mis Deseos”. Sin embargo, según el Tribunal de Medellín, “el comprador real de esos bienes fue el hoy postulado Salvatore Mancuso Gómez quien, de acuerdo a su propia versión, adquirió esos predios ante el requerimiento que para tal efecto le hiciere Carlos Castaño Gil, con recursos que le fueron facilitados por Sor Teresa Gómez a través de la fundación Funpazcord”.
En el despojo también habría intervenido Guido Manuel Vargas, un reconocido intermediario en la compra forzada de tierras que operaba en Córdoba y Urabá bajo las órdenes de Mancuso. Teniendo en cuenta esas irregularidades, un magistrado determinó que “como elemento fundamental, en relación con la finca ‘Mis Deseos’, se ejerció presión y amenaza a sus legítimos propietarios para que se vendieran el inmueble, y en cuanto a la finca ‘Nueva Estrella’, se desplegaron actos fraudulentos y de suplantación”. Por ello, ordenó la restitución jurídica y material de esos bienes a María Gertrudis Guerra y a los herederos de Luis Edilberto Hoyos.

La Unidad de Restitución de Tierras también adelanta investigaciones tendientes a determinar la legalidad en las transacciones de compraventa de otros 18 predios ubicados en Tulapas, cuyos reclamantes aseguran haber sido despojados por los paramilitares desde mediados de 1990, cuando por orden de los hermanos Castaño Gil llegaron al Eje Bananero.
 

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Redacción Judicial

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