Otro señalamiento a Defensoría Militar

Jean Carlo Mejía, nuevo director de Demil, indicó que se están tomando medidas para tener defensas éticas y transparentes.

Además del temor a las altas condenas, algunos militares que han participado en algunos crímenes y quieren colaborar con la justicia tienen otro miedo: dicen que algunos abogados de la Defensoría Militar (Demil) no les permiten acogerse a sentencia anticipada, lo que significa renunciar a obtener rebajas de penas y solucionar rápidamente su situación judicial.

La denuncia, que relata algunos casos en procesos por falsos positivos, cuenta uno particular: En Cúcuta, un cabo del Ejército confesó ante la Fiscalía su responsabilidad. Luego, fue abordado por abogados de Demil para que cambiara su testimonio.

“En mi caso, la Defensoría Militar me obligó a retractarme. Yo les insistía en que lo que estaba relatando era la verdad, pero me prohibieron inicialmente confesar. Me decían: ‘Eso no se puede divulgar’. Claramente la idea de ellos con esas prácticas es que el militar se hunda y de esta manera taparles a los altos mandos”, indicó un cabo que hoy está condenado. Esta práctica también ha sido con civiles, testigos en los procesos.

La situación, que generó estragos en el proceso, fue motivo de quejas disciplinarias contra uno de los defensores ante el Consejo Superior de la Judicatura. Algunos fiscales de Derechos Humanos han denunciado esta y otras prácticas contrarias a la lealtad procesal. Esta práctica, incluso, ha sido motivo de análisis de la ONU en su informe de Derechos Humanos en Colombia.

Cosa del pasado

Jean Carlo Mejía, quien es director de la Defensoría Militar desde abril, dijo conocer este tipo de denuncias y que son cosas del pasado. Agregó que Demil está en un proceso de cambio, en el que se ha establecido un riguroso código de ética para sus abogados, para garantizar procesos limpios y transparentes.

“Al llegar encontré problemas estructurales en Demil y establecimos un imperativo ético, firmado por los abogados, en el que deben decirle a su cliente las opciones que ofrece el Código Penal. Ahora, luego de las reuniones entre abogado y cliente, debe quedar un acta. Sólo el cliente decide si se acoge a sentencia o va a juicio. Nadie tiene la autoridad para obligarlo”, agregó.

Mejía precisó que, al igual que las denuncias para impedir confesiones, también recibió quejas del Ejército que decían que Demil hacía que los procesados se declararan culpables. “Eran dos posiciones antagónicas. En una reunión con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas le expuse ambas posiciones y pedí que se pusieran de acuerdo”, dijo.

“Acá no vamos a permitir dilaciones, cero triquiñuelas y todos los procesos deben ser limpios y éticos. Hay abogados que se salen de la norma y los tengo investigados. También he sacado a otros, porque no tienen el compromiso ético. Estoy convencido de que la defensa de los militares debe ser transparente. Acá encontrarán una defensoría militar, con cosas que antes no existían”, concluyó.