Pacientes denuncian que EPS los hospeda en un motel

Neirobis Romero, hija de un hombre de 66 años con cáncer de tráquea que tuvo que ser trasladado a Barranquilla, denunció que el hotel al que la remitió la Nueva EPS a través de un intermediario funciona, además, como motel.

Esta es la recepción del Hotel Plaza 43. Según los pacientes de la Nueva EPS, hay dos recepcionistas: una para los huéspedes del lugar y otra para los enfermos y familiares remitidos por la entidad prestadora de salud. / Foto: Facebook

Neirobis Romero notó que había algo raro en el hotel al que llegó desde Santa Marta el 14 de enero con su mamá para acompañar la quimioterapia de su padre, un relojero de 66 años al que, en mayo de 2016, le descubrieron un cáncer de laringe. Llegó a ese lugar después de que los funcionarios de la Nueva EPS le dieran esa indicación. El Hotel Plaza 43 tenía, según cuenta Neirobis Romero, varios portones de vidrio que separaban las habitaciones de la calle.

“No fue sino hasta que vi tanto movimiento de personas, y al hablar con otros pacientes y familiares de pacientes que estaban allá hospedados, que me di cuenta de que eso funcionaba como motel”, relata. El miércoles 18 de enero, un abogado amigo de la familia, William Baquero, llamó para confirmar la información. La mujer que le contestó le dijo que la hora costaba $14.000. Más tarde, el abogado Baquero llamó para preguntar por los pacientes de la Nueva EPS que estaban allí hospedados. La respuesta: “Sí, señor, aquí se hospedan”.

En este audio, el abogado William Baquero pregunta por el precio de una habitación "para pasar un ratico":

La respuesta del hotel sobre los pacientes de la Nueva EPS:

El suplicio de la familia de César Romero comenzó en mayo de 2016. Fue entonces cuando descubrieron la enfermedad terminal del hombre, cuando en una hospitalización que duró once días le hicieron una biopsia que confirmó el diagnóstico que un médico externo ya había hecho. César Romero estuvo hospitalizado una vez más entre el 20 y el 26 de junio. Para ese entonces, ya no podía comer ni hablar.

En septiembre de 2016, la familia acudió a Jeyne Castillo, oncóloga de la Unidad Oncológica del Caribe, quien le ordenó 30 sesiones de radioterapia y el traslado inmediato a Barranquilla. No obstante, la Nueva EPS seguía sin autorizar el tratamiento y el traslado. “Nos decían que lo lleváramos en bus intermunicipal, que él no tenía problema”, señala Neirobis Castillo.

Por esta razón, sus familiares interpusieron una tutela que un juzgado falló a su favor el 1° de diciembre de 2016, y ordenó a la entidad costear 30 sesiones de radioterapia y los gastos del viaje hasta Barranquilla, que además, debía hacerse en ambulancia para el enfermo y en taxi para sus acompañantes.

Pero la EPS siguió sin cumplir y solo hasta el 17 de enero, cuando el Juzgado Segundo Oral del Circuito de Santa Marta le abrió un incidente de desacato a la EPS, Neirobis Romero y su mamá, Albania Arenilla, recibieron la autorización para viajar, junto a su padre, hasta la capital del Atlántico. Pero al alivio porque al fin todo parecía marchar, le siguió la sorpresa y desagrado al saber que su hospedaje servía como motel.  “Yo solo pensaba en que si le daban de alta a mi papá cómo lo iba a traer para acá”, dice Romero.

Por si fuera poco, según Liliana Colmenares, una abogada que ha ayudado a Cesar Romero y sus familiares en temas legales, el hotel no es apto para recibir a los pacientes de la Nueva EPS, que, en su mayoría, llegan desde Santa Marta y San Andrés. “En este momento allá hay un muchacho de San Andrés que tiene un tumor en una pierna y que para ir a comer debe pasar varias calles en muletas, pues el hotel no tiene servicio de restaurante”, explica Colmenares, quien ya ha visitado el establecimiento.

Por su parte,  Neirobis Romero asegura que cuando preguntó en el hotel si era posible licuar la comida de su padre en caso de que le dieran salida, la administradora le dijo que eso no era posible. “Ellos me dijeron que allí servían la comida normal, que no se podían hacer excepciones”, comenta Romero. “Nosotros no tenemos familia acá ni dinero para pagar comidas especiales, ¿qué hacemos entonces? ¿Qué no coma, cuando ya está en los huesos?”, dice.

Ante el panorama, Neirobis Romero puso la queja ante la Nueva EPS, que el pasado sábado 21 de enero envió una comisión al Hotel Plaza 43 para investigar lo que allí estaba ocurriendo, pues según explica la oficina de comunicaciones de la entidad prestadora de servicios, ellos no tienen el contrato directo con el hotel, sino que lo hacen a través de la agencia Viajes Express, que es la que en últimas elije los hospedajes de los pacientes y sus familiares. Si bien El Espectador intentó con insistencia ponerse en contacto con el encargado de esta empresa, éste no respondió.

Ante la pregunta sobre el control que le hacen a los hospedajes de sus clientes, la EPS respondió que “es importante destacar que para la habilitación de estos sitios de alojamiento de pacientes y acompañantes, Nueva EPS exige a la agencia que tiene contratada para realizar la expedición de voucher para hoteles, las respectivas certificaciones que los acrediten para prestar dichos servicios, proceso realizado con el Hotel Plaza 43 de Barranquilla, quien adjuntó el Registro Nacional de Turismo que lo acredita como Hotel, establecimiento de Alojamiento y Hospedaje”.

De todas maneras, dijeron sus voceros, la Nueva EPS solicitó el traslado de los pacientes a otro hotel “para evitar inconvenientes, no porque aceptemos que el establecimiento es un motel, pues lo que los papeles y nuestra visita evidencian que se trata de un establecimiento en regla”. Sobre las dificultades de algunos pacientes para trasladarse hasta el lugar del restaurante, señalaron que eso era responsabilidad de la agencia de viajes y que, además, la gerente del Hotel Plaza 43 les había dicho que tenían servicio de domicilio –cosa que Neirobis Romero no recuerda que le hayan dicho–.

Por su parte, el Hotel Plaza 43 dijo que el problema era de la Nueva EPS y Viajes Express, y que no se pronunciarían al respecto. A Neirobis Romero le tocó volver a Santa Marta, pues la EPS solo autorizó cinco días de hospedaje que se vencieron el pasado viernes 20 de enero. La entidad argumentó que solo pueden dar hospedajes que se renueven semanalmente pues el estado de salud de los pacientes puede cambiar.

Ahora son su hermano y su mamá los que están al frente de los cuidados de su padre, quien tuvo que ser intervenido el lunes 23 de enero, pues se salió de su cuerpo la sonda que según la familia no autorizaban cambiarle desde hace tres meses  Su estado de salud sigue crítico. Y mientras tanto, su familia sigue hospedándose, junto a por lo menos otros seis usuarios de la nueva EPS, en el hotel (¿o motel?) Plaza 43.

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