Padrinos de Sarita, investigados por tortura

Los padrinos de Sara Salazar, la niña de tres años que murió el pasado 22 de abril en un hospital de Ibagué, fueron capturados por la Policía y la Fiscalía en Armero Guayabal (Tolima).

Fueron capturados en Armero. / Fiscalía

 La pequeña falleció con un brazo roto, fracturas en el cráneo y un pedazo de dedo mutilado, evidencias del maltrato infantil agudo y crónico del que fue víctima durante su corta vida. Desde ese momento, y especialmente a raíz de que su caso se hizo público a través de los medios, las autoridades concentraron sus esfuerzos en dar con el paradero de Ángela Guerra y Edilberto Rojas, quienes tenían a la pequeña a su cuidado —o así se suponía que debía ser—, bajo la figura de custodia solidaria, y eran sus padrinos desde febrero de 2016.

En un reciente artículo publicado en El Tiempo, los padrinos de la pequeña Sara aseguraron que siempre la trataron bien, que nunca la maltrataron, que la consideraban una hija más. Cuando la niña llegó al hospital Nelson Restrepo, el 21 de abril pasado, Guerra y Rojas trataron de explicar en el centro médico que los golpes en su cuerpo se debían a que se había caído de la cama. Los médicos, sin embargo, concluyeron otra cosa: la menor había sido zarandeada con frecuencia, estaba desnutrida y, lo más grave de todo, había signos de abuso sexual. Sarita había sido violada.

La pequeña era una entre ocho hijos y desde muy pequeña había sido abandonada por su madre. Cuando su cuerpo estuvo listo en Medicina Legal, nadie lo reclamó. El velorio lo asumió la Alcaldía de Armero Guayabal. Sus padrinos serán investigados por, supuestamente, haber “ejercido actos de violencia física y sexual de manera reiterada contra la menor”.

A Ángela Guerra le imputarán los delitos de homicidio agravado, coautora material por acción del delito de tortura agravada y autora (bajo la figura de posición de garante) del delito de acceso carnal violento agravado. A su esposo, Edilberto Rojas, le imputarán los cargos de tortura agravada a título de coautor pasivo (bajo la figura de posición de garante). Lo que quiere decir que ambos tendrán que afrontar una investigación formal y podrían ser llamados a juicio.