“Estamos hablando de una pandemia”: representante de ONU Mujeres Colombia

En diálogo con El Espectador, la delegada de la Naciones Unidas, Ana Güezmes, habló sobre la situación de los derechos de las mujeres en el país. Aunque considera que hay avances importantes, asegura que todavía la situación es crítica.

Ana Güezmes García, representante de ONU Mujeres en Colombia desde octubre de 2017. Gustavo Torrijos - El Espectador

Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres Colombia, habló con El Espectador sobre los avances que el país ha tenido en materia de violencia de género y señaló que, aunque hay buenas leyes, como la ley 1257 contra la violencia a la mujer y la ley 1761 que tipifica el delito del feminicidio, aún hace falta mayor financiación y respaldo de diferentes organismos para asegurar su correcta implementación en el país. El  pasado 25 de novimebre se iniciaron los 16 días de activismo contra la violencia de genero en el mundo.

Para Güezmes, quien participa en esta iniciativa que culminará el próximo 10 de dicimebre con la conmemoracion internacional por los derechos humanos, es importante cuestionarse los avances y retrocesos que se han evidenciado en temas de género con la implementación de este tipo de leyes que buscan proteger a la mujeres. 

La ley a través de la cual se tipificó el delito de feminicidio en Colombia cumple tres años. ¿Cuáles cree que han sido las dificultades o avances a raíz de la promulgación de esta norma?

Para las Naciones Unidas prevenir y eliminar la discriminación hacia los mujeres y niñas es un objetivo fundamental. En el año 2015, todos los países del mundo aprobaron los objetivos de desarrollo sostenible, que tiene un objetivo específico de empoderamiento a las mujeres y las niñas y la igualdad de género. Una de las metas es eliminar la violencia hacia las mujeres y las prácticas discriminatorias como el matrimonio infantil o la mutilación genital. La ley 2008 (ley 1257) y luego la de 2015 (ley 1761) que tipifica feminicidios son avances jurídicos importantes. Por eso, en estos 16 días de activismo estamos haciendo un énfasis en hacer un alto en el camino y ver cuáles han sido los avances. Pero sobre todo ver cuáles son los desafíos para que esta ley realmente tenga una implementación decidida. Primero hay que reformar el financiamiento para que la ley se implemente.  

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¿A qué se refiere?

A que las buenas leyes necesitan buenos financiamientos y en ese sentido, todavía vemos con preocupación que muchas de las leyes que ya existen en América Latina necesitan un financiamiento adecuado para que esto realmente se refleje en servicios multisectoriales, en estrategias de prevención y de acceso a la justicia y en intervenciones que propicien el cambio cultural porque estamos hablando de una pandemia. Una de cada tres mujeres, al menos en Colombia, ha sufrido alguna forma de violencia y esto no lo va a resolver un Gobierno solo. Por eso el llamado que hacemos desde ONU Mujeres es que exista una sumatoria de todos los actores públicos, privados, la cooperación internacional, la academia y las organizaciones para que este cambio ocurra.

¿Cree que desde la expedición hace tres años de la ley 1761 de feminicidio y diez años de la ley 1257 de 2008 contra la violencia a la mujer, se han visto avances importantes y significativos, particularmente en la implementación que se ha dado en el país?

Avance sí. Significativos no.  Efectivamente las cifras de asesinatos de las mujeres en Colombia es una cifra que ha disminuido en los últimos años. La tendencia es decreciente. Tenemos, desde que se expidió la Ley en el año 2008 hasta el 2017, 12.226 mujeres víctimas de homicidio.  Con esa cifra estamos hablando de una tendencia a la reducción las mujeres víctimas de homicidio. Sin embargo,hay que mirar cuáles son los datos:  tres mujeres al día son asesinadas en Colombia según el Instituto Nacional de Medicina Legal. Pero hay buenas prácticas: están los protocolos de investigación de la Fiscalía con enfoque de género, las duplas de la Defensoría del Pueblo y ,en general, hay cada vez más organizaciones de defensa de derechos humanos trabajando en dar una respuesta a la violencia. Es decir, sí hay una movilización, pero las cifras siguen siendo inaceptables.

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Para la implementación de estas leyes, se ha necesitado de una especie de arquitectura institucional al interior de la Fiscalía, Policía y más autoridades. ¿Qué opinda de esta articulación y pedagogía a funcionarios en temas de género?

Estamos trabajando en el área de formación para que los operadores de justicia y públicos no utilicen estereotipos de género en los procedimientos. Algo que está anunciado en el Plan Nacional de Desarrollo, y que para ONU Mujeres es clave, es el empoderamiento económico de las mujeres. El tener ingresos propios, el tener autonomía económica, no necesariamente protege de la violencia, porque la violencia les ocurre a las mujeres de todas las edades, clases sociales y territorios, pero sí ayuda a salir de la misma.  Entonces tener programas de empoderamiento económico para mujeres y que estos estén dirigidos a los hombres para que desarrollen cambios en los modelos masculinos, son dos estrategias reforzadas a las cuales ONU Mujeres le va a estar apostando.

¿Cómo es la implementación de este tipo de leyes en América Latina en relación con Colombia?

Esta ha sido una región pionera en la respuesta legal. De hecho, fue la primera región en América Latina que tuvo una convención específica para atender, sancionar y eliminar todas las formas de violencia. Ha habido avances fundamentalmente en el desarrollo legal en la última década, pero a la vez somos la región del mundo que tenemos más altas tasas de asesinato de mujeres a nivel global. De América Latina, hay 14 de 25 países con índices más altos de violencia. Reconocemos que hay un avance y por eso este año ONU Mujeres ha hecho un especial tributo y reconocimiento a las activistas, defensoras de derechos humanos y a las mujeres sobrevivientes. 

¿Por qué?

Porque muchas de estas leyes han surgido de las luchas de las sobrevivientes, de sus familias y por la lucha a la dignidad y la vida de las mujeres. Esta región también es la que salió masivamente a las calles a decir Ni Una Menos. Yo veo con bastante esperanza estos movimientos que están saliendo, donde hay miles de mujeres, pero cada vez más hombres y cada vez más instituciones. En el caso de Colombia, sabemos que en el marco de conflicto armado, la violencia hacia las mujeres se exacerba. Entonces no solamente estamos hablando de la violencia en el ámbito de la pareja. Estamos hablando también de la violencia en el ámbito del conflicto armado. 

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