'La pasión del fútbol no puede quitar más vidas'

Diana Quintero murió el sábado, una hora después del clásico del fútbol capitalino. Al parecer, hinchas de Millonarios la tiraron de un bus al confundirla con un aficionado de Santa Fe.

Nelson Quintero, padre de la víctima; su madre, Flor Coba, y Jonathan Herrera, prometido de Diana Quintero.  / Gabriel Aponte
Nelson Quintero, padre de la víctima; su madre, Flor Coba, y Jonathan Herrera, prometido de Diana Quintero. / Gabriel Aponte

 Diana Constanza Quintero Coba murió el pasado domingo en la Clínica Marly de Bogotá, porculpa de sus múltiples fracturas en el cráneo, que se produjeron el 6 de abril después de que cayera de un bus de servicio público que, al parecer, era el campo de batalla entre hinchas de Millonarios y Santa Fe que acababan de salir del clásico en El Campín. Su muerte se suma a la de cientos de personas que han perdido su vida a causa de hechos violentos que manchan el fútbol.

La familia Quintero Coba dice que las autoridades les han dado varias versiones de los hechos, pero en la que más creen es que su hija fue empujada por aficionados azules que la confundieron con un santafereño, a pesar de que la víctima ni siquiera le gustaba el fútbol (VER VIDEO). En un principio el caso fue atendido por la Policía de Tránsito, que reportó que se trataba de una caída de un pasajero de un bus. Sin embargo, al llegar al lugar de los hechos las autoridades consideraron la hipótesis de que la mujer podría haber sido empujada desde el interior del bus por un hincha. Por tal motivo, la Policía remitió el caso a la Fiscalía para que investigara cómo murió Diana Quintero Coba. La oficina de prensa de la Policía de Tránsito manifestó que no conocen que en la zona donde se produjo el accidente, al oriente de la ciudad, hubiera existido un enfrentamiento entre barras bravas.

Flor Coba, madre de la víctma, contó que la última vez que se comunicó con su hija fue hacia las 5:30 p.m. de ese sábado cuando ella salía de su nuevo trabajo en Colpensiones –el cual había iniciado el 4 de abril–: “Ella me dijo que iba a reunirse con sus compañeros de la universidad y que más tarde estaría en la casa”, le relató a El Espectador. Después de la reunión, según añadió uno de sus amigos, habían invitado a Diana a una fiesta, pero ella no quiso ir y alrededor de las 7:30 de la noche éste la acompañó a esperar el bus en el paradero del Éxito de la calle 53 con carrera 13. En vista de que ningún transporte pasaba, Diana le habría dicho a su amigo que se fuera y éste cogió un taxi.

El prometido de la abogada de 25 años, Jonathan Herrera, aseguró que en la Policía hay varias versiones de los hechos. En la que él más cree, por declaraciones que escuchó de los agentes que atendieron el caso, es que hubo un enfrentamiento entre hinchas de Santa Fe y Millonarios en el sector donde Diana se encontraba. Asimismo, el padre de la víctima, Nelson Quintero, mostró su preocupación porque las autoridades aún no saben con precisión qué fue lo que sucedió y en su opinión "se han portado groseros, no nos han querido dar información y se han tirado la pelota los unos a los otros".

"El bus de Diana pasó a las 8 de la noche y al interior de éste había varios hinchas de Millonarios. Ella se montó al bus y según lo que nos dice la Policía, los aficionados de Santa Fe que estaban afuera corrieron hacia el vehículo para pelear. El conductor arrancó con la puerta abierta y, al parecer, a mi novia la confundieron con un hincha de Santa Fe y la empujaron o jalaron. Ahí fue cuando cayó de espaldas y se fracturó el cráneo. Estoy seguro de que aquí hubo homicidio y no un accidente. Además, en esa cuadra donde pasaron las cosas hay cuatro cámaras que pertenecen al Éxito, vendedores ambulantes y muchas personas. Lo único que pedimos es que el responsable pague por el crimen que cometió", aseveró Jonathan Herrera, quien llevaba un año de noviazgo con Diana Quintero.

Al único testigo que por ahora ha interrogado la Policía es al conductor del bus, quien habría sido retenido por motos de particulares a media cuadra de los hechos. Los médicos que recibieron a Diana les manifestaron a sus familiares que era muy difícil que se salvara y, al poco tiempo, decretaron su muerte cerebral. Además de las fracturas en su cabeza, la mujer tenía los pulmones llenos de sangre y la pierna derecha tenía fracturas. "No es posible que uno de estos desadaptados le trunque los sueños a una familia humilde. Ojalá utilizaran esa energía no para hacer daño sino para que salgan adelante como lo hizo mi hija. La pasión por el fútbol no puede seguir arrebatando ni quitando vidas", expresó con profundo dolor la madre de la víctima. 

Diana Quintero Cobo era considerada por su familia como una mujer brillante, "echada para adelante" y berraca. "En primaria y bachillerato siempre estuvo becada. Durante su carrera de derecho en la Universidad Católica fue de los mejores promedios. Siempre quiso salir adelante y el próximo lunes se iba a graduar en una especialización en derecho ambiental de la Universidad Externado", le contó a este diario su madre Flora Coba. Los planes de construir una familia con su novio estaban próximos a cumplirse: ya estaba comprometida con Herrera, a quien conoció en su trabajo en Cajanal. La familia Quintero Coba clama para que las autoridades no dejen su muerte en la impunidad y por el contrario se den a la labor de investigar a fondo lo sucedido.

La muerte de la joven se suma a la de personas que han perdido la vida por culpa de los fanatismos que genera el fútbol. Casos como la sentencia a 16 años y 8 meses de prisión que ratificó a principios de este año la Corte Suprema contra Juan Carlos Obregón Campaz, un hincha del América de Cali que el 8 de marzo de 2008, durante una batalla campal entre la barra brava Barón Rojo Sur y el Esmad de la Policía, atacó con un cuchillo a un uniformado. En los disturbios terminaron 180 personas heridas.

El problema de la violencia en barras bravas era tan agudo en Colombia, que en 2008 se creó una ley especial contra los barristas violentos. Las condenas contra los fanáticos ‘desadaptados’ pasaron a ser más severas y se determinó que en algunos casos las condenas llegarían a ser la prohibición de por vida para ingresar a un estadio de fútbol.

 

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