'Perdónenos, Sigifredo'

En un gesto sin precedentes, Fiscalía y Dijín le ofrecieron excusas públicas al exdiputado del Valle, a quien le molestó la manera en que el director de la segunda se pronunció sobre su caso.

Sigifredo López, sentado en la mesa principal con el fiscal Eduardo Montealegre. A la derecha, el director de la Dijín, general Carlos Mena. /David Campuzano
Sigifredo López, sentado en la mesa principal con el fiscal Eduardo Montealegre. A la derecha, el director de la Dijín, general Carlos Mena. /David Campuzano

Mientras escuchaba a su hijo o al fiscal Eduardo Montealegre hablar, ahí, en primera fila, doña Nelly Tobón de López se corría las gafas y se limpiaba los ojos con un pañuelo blanco cada que podía. Había contado uno a uno los días que el exdiputado del Valle estuvo detenido en Bogotá y el tiempo que permaneció en Cali con un brazalete electrónico rodeando su tobillo izquierdo: 80. Lo lloró cada noche de sus seis años y diez meses de secuestro; sufrió los comentarios de quienes señalaban mordazmente “¡quién sabe por qué fue el único que quedó vivo!”, y después, como si eso no fuera suficiente, vino lo peor: la investigación en contra del político por el plagio de sus compañeros de Asamblea.

Doña Nelly, Sigifredo López, la esposa de éste, Patricia Nieto, y los hijos de ambos, Sergio y Lucas, fueron los destinatarios de las palabras del fiscal Montealegre, en el evento que éste organizó expresamente para resarcir, en la medida de lo posible, el daño causado a ese hogar por cuenta de la investigación penal en contra del político liberal. “El perdón es la única manera en que podemos mirar hacia adelante y dejar de ser una sociedad traumatizada (...) pero el perdón es ingenuo sin las disculpas”, señaló Montealegre Lynett, quien agregó que esa ceremonia y ese gesto sólo tenían una razón: “Pedir perdón para que no se olvide que estos hechos deben ser irrepetibles”.

Fue un acto sin precedentes en la Fiscalía. En algunas ocasiones, el presidente de turno o su ministro de Defensa han tenido que pedir perdón por alguna masacre o grave violación a los derechos humanos, generalmente en cumplimiento de una orden de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero que el fiscal general de la Nación le pidiera a un exprocesado que por favor disculpara al Estado por los errores cometidos en su caso, eso no se había visto nunca. Montealegre, incluso, anunció que el organismo indagará sobre la cadena de errores que llevaron a la Fiscalía a privar a López de su libertad y establecerá responsabilidades sobre las personas que podrían haber entorpecido la labor de la justicia.

Las primeras filas del auditorio de la Fiscalía eran la “barra” de Sigifredo López. No sólo estaba su familia; lo acompañaron también dos religiosas, el arzobispo de Cali, el expresidente Ernesto Samper, el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, el juez de la Corte Interamericana Humberto Sierra Porto, el miembro de la Comisión Interamericana Rodrigo Gil, el exmagistrado de la Corte Constitucional y excongresista Carlos Gaviria y, más importante aún para él, exsecuestrados y familiares de sus compañeros de cautiverio, los diputados del Valle del Cauca. Todos ellos y los demás asistentes vieron el video que el propio Sigifredo López elaboró, recapitulando la pesadilla que ayer concluía.

“Es toda la sociedad la que se siente amenazada. Hoy me sucedió a mí, mañana puede ser cualquiera de ustedes”, resaltó López, señalando que la fundación a la que dio inicio para trabajar por personas procesadas o condenadas injustamente, ha recibido en menos de un mes 74 casos documentados. “Se requiere más valor para perdonar que para disparar un fusil”, dijo el exalcalde de Pradera (Valle), mientras apretaba una cruz grande con su mano izquierda. No omitió, eso sí, mencionar la tensión que se había generado en el evento desde el momento en que el general Carlos Ramiro Mena, director de la Dijín, se paró en el atril a ofrecer sus disculpas.

Mena destacó la coordinación que su unidad y la Fiscalía han tenido por más de 20 años y reiteró que los cotejos entre el video polémico y el propio López sólo habían sido “orientativos”, que los laboratorios de audio de la Dijín tenían todas las acreditaciones y que no ponía en duda la idoneidad y transparencia de los peritos que trabajaron en el caso. “Hechas estas apreciaciones —dijo Mena, vestido de traje— ofrezco disculpas”, poniendo así en evidencia la molestia que le había generado la orden del fiscal de pedirle perdón a López por el manejo de esta investigación y que, como se había advertido, hay una especie de guerra fría entre ambas instituciones.

López habló después de Mena y le respondió así: “Acepto sus disculpas, pero tampoco se pueden soslayar los graves errores que cometió la Dijín en este proceso (...) si le hubiera prestado mi voz a la Dijín para hacer el cotejo ya estaría condenado a 60 años”.