Piden versión en el caso de Guillermo Cano

La del empresario Carlos Alberto Gaviria, hermano mayor del exasesor presidencial José Obdulio Gaviria.

En el escritorio del fiscal que investiga el crimen del director de El Espectador Guillermo Cano Isaza, reposa una solicitud de la Procuraduría para que se llame a declarar al proceso a Carlos Alberto Gaviria —hermano mayor del exasesor presidencial José Obdulio Gaviria—, con el fin de que aclare sus nexos y negocios cruzados con Luis Carlos Molina Yepes, el cambista de la mafia.

De la cuenta de Molina Yepes, quien llegó a ser el principal accionista del Banco Ganadero, salieron los $3,5 millones que el cartel de Medellín les pagó a los sicarios que asesinaron a Cano Isaza el 17 de diciembre de 1986. En desarrollo del expediente, los investigadores descubrieron varias cuentas en las que apareció relacionado el empresario Carlos Alberto Gaviria, primo del capo Pablo Escobar Gaviria.

Por ejemplo, en una de esas cuentas se estableció que fue Carlos Alberto Gaviria Vélez quien referenció en el banco a Héctor Barrientos —el administrador de la hacienda Nápoles, propiedad del narcotraficante— para que pudiera abrir una cuenta de ahorros. Y en otras dos cuentas más a nombre de Gaviria Vélez se evidenció que cruzó negocios con Luis Carlos Molina, el único condenado por este magnicidio y quien apenas purgó seis años de prisión.

Con estos indicios, en marzo de 1988 el juez 33 de instrucción criminal, Luis Malagón, les pidió a agentes del DAS que llevaran a su despacho a Luis Carlos Molina y Carlos Alberto Gaviria, para que dieran sus explicaciones. Sin embargo, esta diligencia jamás se concretó y se fue empantanando, como tantas otras, en desarrollo de un proceso que ha sido un fracaso judicial. El arqueo a los patrimonios de estos dos sujetos, tal como lo pidió la Procuraduría en 2010, tampoco ha avanzado.

La telaraña comercial del cambista de la mafia de Pablo Escobar Gaviria y sus secuaces nunca fue investigada por la justicia y muchos cabos sueltos en este crimen, aún después de un cuarto de siglo, siguen pasando de agache. Las autoridades, en su momento, lograron triangular la relación entre Luis Carlos Molina y los primos Carlos Alberto Gaviria y Gustavo Gaviria Rivero. Este último, socio en las andanzas del jefe del cartel de Medellín, era dueño del hotel Antaño, en esa ciudad, donde se imprimía un periódico con las ideas del capo.

Hace tres años, además, el periodista Daniel Coronell denunció que, en una operación de inteligencia estadounidense para cazar evasores de impuestos, se descubrieron en Suiza varias cuentas en las que aparece Carlos Alberto Gaviria como titular y beneficiario de esos fondos, los cuales sumaban US$4,7 millones. En una de esas cuentas, incluso, compartía la titularidad con Gustavo Gaviria Rivero.

Por ahora el fiscal de Derechos Humanos encargado del caso evalúa la pertinencia de llamar a declarar a Gaviria Vélez, un hombre que se ha declarado ajeno a cualquier maniobra ilegal por parte de su primo Pablo Escobar. Más allá de esta petición de la Procuraduría de llamar a declarar al hermano mayor de los Gaviria Vélez, es realmente poco lo que ha avanzado el expediente de un crimen declarado de lesa humanidad en julio del año 2010.

En septiembre pasado se libraron varias cartas rogatorias al gobierno de Estados Unidos para que la Fiscalía pudiera interrogar al extraditado narcotraficante Félix Antonio Chitiva Carrasquilla, alias La Mica, a quien se señala como uno de los hombres que tendrían información del magnicidio. Chitiva fue enviado a EE.UU. en 2002, pero recuperó su libertad en 2008. Desde entonces se desconoce su paradero.