La pirámide del Divino Niño

Según las autoridades, la Fundación Divino Niño Jesús de Praga de Medellín —también conocida como Cash Easy o Gente de Éxito— estafó a por lo menos cinco mil personas en cinco departamentos.

Foto de una de las audiencias que se realizaron por la estafa protagonizada por la Fundación Divino Niño de Praga de Medellín. / Cortesía El Tiempo

Pese a su sacrosanto nombre, la Fundación Divino Niño Jesús de Praga de Medellín no fue otra cosa que una captadora ilegal que estafó a por lo menos cinco mil personas en Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Meta y Tolima a punta de promesas divinas por medio de las cuales se apoderaron de cerca de $17 mil millones de sus incautos usuarios. Todo hasta que en mayo de 2008 los negocios non sanctos de sus directivos quedaron en evidencia.

Hubo protestas en varias ciudades. En Tunja, 27 de los funcionarios de esta pirámide se salvaron de ser linchados por la turba enardecida gracias a la Policía. A los pocos meses las autoridades capturaron a varios de los directivos de esta cuestionada fundación. Ahora —seis años después—, la Corte Suprema de Justicia acaba de confirmar la condena a 13 años de prisión contra dos de los protagonistas de esta estafa: los hermanos José Orlando y Carmen Elisa Gil Pulido.

El alto tribunal dijo no a la demanda que los hermanos presentaron para que anulara la condena en su contra y los absolviera porque —según ellos— tanto el juez de primera instancia como el Tribunal Superior de Tunja violaron su derecho al debido proceso. La Corte no estuvo de acuerdo y por ello dejó en firme la condena que se les había impuesto el 5 de noviembre de 2013.

 Historia de una estafa

 En mayo de 2008, la Fundación Divino Niño Jesús de Praga de Medellín —también conocida como Cash Easy o Gente de Éxito— contaba con sedes en Villavicencio, Tunja, Yopal, Girardot (Cundinamarca), Espinal (Tolima), Acacías (Meta) y Villanueva y Mani (Casanare). Para dar un ejemplo de la magnitud del negocio, entre el 2 de abril de 2008 y el 5 de mayo esta captadora tuvo ingresos cercanos a los $14 mil millones por cuenta de los aportes de, por lo menos, 6.900 usuarios. El modus operandi era sencillo, como el de otras ya famosas pirámides.

Dicha captadora decía que se dedicaba a realizar labores sociales, entre ellas, a otorgar subsidios a desplazados y a entregar alimentos a personas habitantes de calle. Y que “recibía dineros a manera de inversiones —desde $50.000 hasta $4’500.000 por cada afiliado— a cambio de beneficios que consistían en una rentabilidad del 1.200%, pues se aseguraban intereses del 100% durante doce meses continuos, entregando los primeros intereses, más el capital, en el primer mes”, se lee en la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, conocida por El Espectador. Lo que es peor: durante años, los directivos de esta fundación se habían dedicado a suplantar a otra entidad también llamada Fundación del Divino Niño de Praga de Medellín, que no tenía nada que ver con estos negocios ilegales.

En su fallo, la Corte denuncia que “esa entidad usaba como fachada, para dar apariencia de legalidad, la razón social de la verdadera Fundación Divino Niño Jesús de Praga de Medellín, llamándola también Fundación D.N.J.P. Cash Easy o Gente de Éxito, la cual usaba los documentos de constitución de la verdadera fundación, el RUT y el registro de Cámara de Comercio de Medellín; a más de que se utilizaba el nombre de quienes hacían parte de la junta directiva de la verdadera fundación”.

Por estos hechos, un juez de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá) condenó en 2012 a José Orlando Gil Pulido, Carmen Elisa Gil Pulido, Rolando Alfredo Guzmán Arismendy, Chalds Jerson Rodríguez Velandia, Julián David González Calderón y John Alexánder Guerrero Calderón a 13 años de prisión al ser encontrados responsables de los delitos de captación masiva y habitual de dineros, concierto para delinquir, lavado de activos y estafa agravada como delito masa (por la cantidad de afectados). La sentencia fue confirmada por el Tribunal Superior de Tunja y ahora por la Corte Suprema de Justicia.

Esta es la segunda condena en menos de un mes contra protagonistas del escándalo de las pirámides. El pasado jueves, la misma Corte Suprema de Justicia confirmó la condena a nueve años de prisión contra Carlos Alfredo Suárez, gerente de Dinero Rápido, Fácil y Efectivo (DRFE), una de las captadoras ilegales más grandes del país y que, de acuerdo con las autoridades, alcanzó a estafar a más de 399 mil personas.

El escándalo de las pirámides, uno de los más bochornosos de la historia reciente de Colombia, sigue escribiéndose. Miles de afectados han acudido a la justicia para que el Estado los indemnice porque, según dicen, fue el Gobierno el culpable de su mal al no haber cerrado estas captadoras ilegales a tiempo.

Las pretensiones de los afectados suman, de acuerdo con la Defensa Jurídica del Estado, unos $50 billones. El Gobierno ha dicho —palabras más, palabras menos— que no tiene velas en este entierro y que la culpa, en este caso, es de las captadoras y de quienes se dejaron embaucar. A esto se suman las denuncias sobre nuevas pirámides en Cundinamarca y Boyacá que hacen temer que, pese a todas las advertencias, haya todavía gente que crea en el dinero rápido, fácil y efectivo.

 

 

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@juansjimenezh

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