Las víctimas podrían estar en territorio colombiano

Plagio de periodistas en Ecuador, síntoma de un problema mayor llamado "Guacho"

El gobierno ecuatoriano cree que dos periodistas de “El Comercio”, que fueron secuestrados junto con su conductor en el sur de Ecuador, están en manos de alias “Guacho”, jefe de las disidencias de las Farc en la frontera con el vecino país.

Las fuerzas públicas de Colombia y Ecuador trabajan en conjunto contra alias “Guacho”. / EFE

Dos periodistas del periódico ecuatoriano El Comercio viajaron a la zona de la frontera con Colombia para averiguar sobre las andanzas de Washington Prado, alias Gerald, conocido en ese país como el Pablo Escobar de Ecuador. Aprovecharon el viaje para investigar sobre un atentado en la localidad de Mataje, en la provincia costera de Esmeraldas, del pasado 20 de marzo, en el que murieron tres militares ecuatorianos. El resultado de su trabajo es desconocido, al igual que su paradero. La última vez que se supo de los comunicadores y del chofer que los transportaba fue el pasado lunes 26 de marzo, cuando perdieron todo el contacto con la redacción y sus familiares. El gobierno ecuatoriano empezó el protocolo de búsqueda y ayer confirmó que sus tres ciudadanos están secuestrados.

“Presumimos que están en Colombia (...) Sabemos que están bien”, explicó el ministro del Interior de Ecuador, César Navas, en una rueda de prensa en la que dio pistas de quiénes serían sus captores. Aunque durante el pronunciamiento el funcionario no hizo referencia directa a que los responsables del secuestro son colombianos, los periodistas sí lo hicieron. Según las versiones que maneja la prensa ecuatoriana, a sus colegas los secuestró Wálter Patricio Artizala, alias Guacho, el jefe de las disidencias de la extinta guerrilla de las Farc, que opera en el sur de Colombia, entre Nariño y Ecuador. Fuentes de inteligencia le confirmaron a este diario que el Ministerio del Interior de ese país, en cabeza de Navas, negocia con los captores de los periodistas y el conductor para que éstos sean liberados.

(En contexto: Disidencias de alias “Guacho” son las responsables de atentado en Tumaco)

Una vez se conoció la confirmación de Navas sobre el secuestro de los comunicadores, la relación entre el secuestro y el atentado de la semana pasada salió a flote. Por ese caso, los ministerios de Defensa de ambos países convocaron a una reunión de urgencia el pasado viernes 23 de marzo y allí acordaron reforzar la seguridad en la frontera. Pero de nada sirvió su encuentro, pues la retención de los comunicadores se dio sólo tres días después. Luego, el pasado lunes 26 de marzo, dos explosiones de gran magnitud quebraron dos torres eléctricas en Tumaco (Nariño). Una quedó destruida. La otra se sostiene con esfuerzo. El atentado afectó a más de 200 mil pobladores del municipio que quedaron sin luz.

Las autoridades señalaron que el autor de las explosiones es Guacho. Su amenaza es bien conocida en Colombia. Desde octubre del año pasado, el Gobierno afirmó que su prioridad en temas de defensa era la captura del disidente. Hasta ahora el exintegrante de las Farc ha sido esquivo. Y en cambio, sería el responsable de hechos violentos que podrían causar una crisis diplomática entre Colombia y Ecuador. El tema no es de poca monta. Tres militares ecuatorianos han muerto y, ahora, tres ciudadanos, entre ellos dos periodistas, no aparecen. “Lo que tenemos que entender es que la amenaza no está operando en nuestro territorio. En nuestro país no están los cultivos de droga ni los laboratorios. Nosotros estamos enfrentando una amenaza asimétrica con un enemigo difícil, pero que no en nuestro territorio”, reiteró el ministro ecuatoriano Navas.

La amenaza de la disidencia

En la frontera con Ecuador, la amenaza más grande que hoy se cierne tanto sobre pobladores colombianos como del vecino país se resume en un nombre: Wálter Artizala, más conocido por su alias Guacho. El exintegrante de las Farc fue presentado al Comité de Verificación como miembro del bloque Occidental, y aunque el exjefe de esa guerrilla, Iván Márquez, aseguró públicamente que se trataba no de un guerrillero sino de un exjefe paramilitar, el Ministerio de Justicia señaló que este hombre había estado “concentrado en la Zona Veredal Transitoria de Normalización ubicada en Tumaco”, la cual abandonó. Según el Ejército, Guacho llevaba más de 10 años en las Farc y, cuando llegó la hora de acogerse al proceso de paz, optó por el camino de la disidencia.

En octubre del año pasado, en Tumaco, se presentó un confuso episodio: en medio de protestas de campesinos que cultivaban coca, seis de ellos fueron asesinados. En ese momento, el Ministerio de Defensa aseguró que el responsable de los crímenes era Guacho, y hasta anunció una ofensiva contra él. Aunque la Fiscalía concluyó en diciembre que quienes mataron a los campesinos habían sido miembros de la Fuerza Pública, por lo que se abrió investigación formal, los hechos en Tumaco sirvieron para poner los reflectores sobre Guacho y que el país se enterara, por ejemplo, de que su grupo de disidencia cuenta con no menos de 60 hombres. En Ecuador, país en el que nació, los llaman “Los de Guacho”.

Desde hace varios meses, las policías de Ecuador y de Colombia trabajan conjuntamente para dar con el paradero de Guacho. “La justicia no permitirá que personas como alias Guacho o cualquiera que abandone la ley se quede en la impunidad”, dijo sobre él el vicepresidente colombiano, general (r) Óscar Naranjo. Aunque los atentados y la accidentada geografía en la zona que opera —entre Nariño y Ecuador, principalmente— ha hecho de Guacho el gran reto para las fuerzas públicas tanto de Ecuador como de Colombia. Guacho, sostiene el Gobierno colombiano, tiene como propósito principal el cuidado de las rutas de narcotráfico del suroccidente del país. Hace unos días, el presidente Santos anunció que el número 2 de “Los de Guacho”, conocido como Cachi, fue capturado. Pero el Gobierno quiere es dar con Guacho.

(En contexto: Las disidencias de las Farc tendrían entre 1.000 y 1.500 hombres)