¿Plagio o casualidad? En México y Colombia pelean por una tesis

Un escándalo académico amenaza con llegar a estrados judiciales y tiene en apuros a una historiadora de la UIS, cuya tesis de pregrado es la misma que una estudiante de maestría hizo en 2010, en Morelia, México.

Silvana Beatriz Casal, la magister egresada de la Universidad de Morelia que descubrió que su tesis de fue plagiada por una egresada UIS.

Una colombiana se graduó como historiadora de la Universidad Industrial de Santander (UIS) con una tesis de maestría de una argentina que reside en México. Con ese trabajo se ganó una beca de posgrado en la misma universidad en la que la extranjera había desarrollado la investigación, plagiada en un 90 %. ¿Cómo pueden ser idénticas una tesis de 2010 presentada en México y una elaborada años después en Colombia? Hay un dato adicional: ambas alumnas tenían el mismo director de tesis.

A pesar de que en 2011 la Corte Constitucional al resolver un caso similar dispuso que las universidades deben “incluir en el Reglamento Académico Estudiantil de Pregrado y Posgrado medidas claras y eficaces para detectar, investigar y sancionar drásticamente a quienes incurran en violaciones de derechos de autor”, los casos de títulos universitarios con tesis de grado remedadas se siguen multiplicando.

Hace dos años, Farly Encarnación Heredia Tovar se graduó como historiadora y archivista de la UIS, con sede principal en Bucaramanga. La calificación en la defensa de su tesis, presentada a mediados de 2014, fue cuatro en una escala de uno a cinco.

El trabajo se tituló “Diagnóstico del proceso de enseñanza aprendizaje de la historia de la Unidad Técnica Educativa Francisco José de Caldas, de la ciudad de Arauca. Una aproximación a los aprendizajes de los alumnos”, y tuvo como objetivo hacer un análisis de la percepción que tienen los estudiantes araucanos sobre la historia en Colombia.

Heredia Tovar, además, usó esta tesis para obtener la beca de maestría Conacyt en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), en Morelia, México. Y lo logró, en parte, gracias a que su trabajo de investigación fue dirigido, corregido y monitoreado por Francisco Javier Dosil Mancilla, quien resultó ser profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la citada universidad mexicana.

Todo iba viento en popa hasta que, a través de una denuncia anónima, Heredia Tovar fue señalada de plagiar la tesis de maestría de Silvana Beatriz Casal, una argentina residente en México quien había cursado en Morelia, cuatro años antes, la misma especialización en historia a la que ahora estaba inscrita la colombiana. La tesis de maestría de Casal tuvo como título original “Diagnóstico del proceso de enseñanza-aprendizaje de la historia en las escuelas secundarias generales de la ciudad de Morelia. Una aproximación a los aprendizajes de los alumnos”.

“Para mi sorpresa, la alumna que me plagió formaba parte de la maestría en Morelia, Michoacán. Es decir, en Colombia obtuvo su tesis con mi tesis y con la misma vino a hacer la maestría”, relató la argentina a El Espectador.

Las denuncias sobre este tipo de casos son alarmantes, especialmente desde el auge de internet: “Para 2005 la tasa de plagio de los contenidos digitales estaba en 25 %. En 2011 superó el 44 % y en 2014, ascendió a 63 %”, según un registro de la compañía londinense Digital Media Rights, encargada de la protección y el reconocimiento de los derechos de propiedad intelectual.

En una racha de correos electrónicos a directivos, maestros y administrativos, Casal se encargó de poner al tanto al Instituto de Historia de la UMSNH y al consejo académico de la UIS. También se lo hizo saber a Heredia Tovar y a su asesor de investigación, Dosil Mancilla.

“Luego de analizar su tesis y compararla con la que yo realicé en la maestría de enseñanza de la historia, puedo decir que es una copia de mi tesis en un alto grado. Debo mencionar que el Dr. Francisco Javier Dosil fue el asesor de ambos trabajos. Un hecho importante es que Farly Heredia Tovar está actualmente cursando la maestría en enseñanza de la historia del Instituto que usted dirige. Considero que este acto por parte de esta persona es deshonesto, una actitud desleal que enturbia el trabajo académico y perjudica la imagen del Instituto”, escribió Casal en junio de 2015 al director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH, Marco Antonio Landavazo Arias.

Dos datos importantes surgieron luego del descubrimiento: las dos historiadoras habían tenido el mismo director de tesis y, además, para confusión de todos los implicados, la investigación de Silvana Casal (que fue primero) no estaba en la web cuando su trabajo fue reproducido.

“Mi tesis no estaba en línea. Javier Dosil dijo, después de mucho tiempo, que él sí le había dado mi tesis y otros trabajos y artículos a Farly, y que si ella luego lo copió, ya él no sabía nada de eso”, relató Silvana Casal a este diario.

Respuestas desconcertantes

La primera contestación a los correos de la denunciante llegó por parte del director de ambas tesis. Silvana Casal quedó sorprendida.

“Considero que la investigación de Farly Heredia resulta una aportación original y meritoria, más si se considera que se trata de una tesis del nivel de licenciatura, aunque presenta descuidos y deslices que no pueden soslayarse. Todo apunta a que la tesista nunca obró de mala fe, sino que tales descuidos están relacionados con un desconocimiento de los procedimientos de investigación que en buena medida ya ha sido superado en el último año de estudios en posgrado”.

Ambos trabajos fueron sometidos a un análisis de expertos externos delegados por la universidad mexicana y por la UIS. La conclusión: los trabajos coinciden en un 90 % del contenido. Desde el título, el subtítulo, el índice completo, las encuestas, las preguntas de los gráficos, las conclusiones parciales y hasta las finales.

“Sólo cambió conectores y el público objetivo del estudio, nada más. Fue una copia burda, descarada y con cómplices”, sostiene Casal. También sorprendió la respuesta de la codirectora de tesis de Farly Heredia, Ivonne Suárez, docente de la UIS, cuando le preguntaron sobre su papel en dicho trabajo y el rigor para revisar la tesis.

“Mi función fue corregir estructura, redacción y ortografía del texto, porque dado que no es una temática de mi dominio, le había pedido a la estudiante conseguir un director (Dosil) que manejara el tema… en cuanto a la rigurosidad la respuesta es no, no existe ninguna. Entiendo que hay programas que se pueden bajar por internet para analizar los trabajos pero no considero mi función dudar de los estudiantes y dedicarme a perseguir brujas”, dijo Suárez.

Las consecuencias

En noviembre de 2015 la Secretaría Académica del Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH, en una carta a Silvana Casal, dijo que “el Consejo Técnico del Instituto de Investigaciones Históricas confirmó que la tesis defendida por Farly Encarnación Heredia Tovar para titularse el 24 de julio del año 2014, es resultado de un plagio casi total de la tesis de maestría elaborada por usted”.

Igualmente, los directivos consideraron que la investigación presentada por Heredia Tovar para acceder a la beca de maestría era un “documento falso”. Como consecuencia, fue dada de baja de sus estudios de posgrado.

Tiempo después la colombiana presentó una solicitud de amparo y, contra todos los pronósticos, tuvieron que reintegrarla a la maestría. Sin embargo, cuenta Casal, “la egresada de la UIS reprobó la materia seminario de tesis, y la dieron de baja de nuevo”. El proceso legal y la demanda de plagio avanzaron, aunque Heredia Tovar no asistió a las audiencias a las que fue citada. Ni en México ni en Colombia.

“Lo que quiero es que se haga justicia, porque ella se graduó con deshonestidad y engaño. No sé qué otras sanciones aparte de retirarle su título de grado habrá en Colombia. Pero, eso sí, en este caso la mayor responsabilidad la tiene el asesor porque fue él quien permitió que esto sucediera. Y no sólo lo permitió, sino que facilitó el plagio”, argumentó la argentina.

A pesar de que las universidades son autónomas en las sanciones que emiten sobre casos de plagio, el Código Penal colombiano, en el artículo 270, se refiere a la violación de los derechos morales del autor. Las penas estipuladas implican prisión de 32 a 90 meses y una multa de hasta 300 salarios mínimos, equivalentes a más de $200 millones.

La investigación sigue en pie. Falta conocer el dictamen final por parte de la UIS para saber qué pasará con la carrera de Heredia Tovar, con quien, sin éxito, El Espectador trató de comunicarse. El 24 de julio de este año la Oficina de Control Interno Disciplinario de la UIS puso el caso en conocimiento de la Fiscalía en la Unidad de Gestión de Alertas y Clasificación Temprana de Denuncias, en donde se está adelantando la investigación.

Mientras tanto, el profesor Dosil Mancilla sigue dando clases y dirigiendo tesis, como lo hizo con las de Silvana y Farly.

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