Pocas leyes contra conductores ebrios

La muerte Sandra Patricia González después de ser atropellada por un conductor ebrio el martes en la noche prende una vez más las alarmas por la falta de herramientas legales para judicializar a los culpables en estos casos.

Aunque no son pocas las acciones que ha venido liderando la Secretaría de Movilidad con el apoyo de Asobares y Bavaria, para que los bogotanos no conduzcan en estado de embriaguez, una nueva tragedia ocurrida el martes en la noche, confirma que los conductores necesitan más que campañas para entender que es fatal la mezcla entre el volante y unas copas de licor.

A la lista de víctimas absurdas por conductores borrachos se sumó la de Sandra Patricia González quien salió el martes en la noche del trabajo para tomar un bus en la carrera novena con calle 119 rumbo a su casa. Sin embargo, Sandra nunca pudo llegar a su hogar. Perdió la vida tras ser atropellada por Jairo Mauricio Rodríguez Segura, un hombre que conducía en grado 2 de alicoramiento. Rodríguez no sólo arrolló a Sandra, además la arrastró dos cuadras con su vehículo antes de emprender la huída.

Aunque el sujeto ya fue trasladado a la cárcel Modelo de Bogotá, los familiares de Sandra Patricia consideran que es injusto que la fiscalía le haya imputado el cargo de homicidio culposo, después de haber intentado escapar.

Temen además que no haya justicia en el proceso y que la pena sea irrisoria como en el caso de Melissa Fandiño, quien murió en circunstancias similares el pasado 30 de enero y en cuyo caso, el agresor fue condenado a sólo 4 años y 5 meses de prisión, con beneficio de casa por cárcel.

Por casos como este, Ximena Viña, coordinadora del programa amor por Bogotá- que lidera las campañas al respecto- opina que es urgente que el congreso agilice los dos procesos en curso para endurecer las penas a quienes conduzcan bajo los efectos del alcohol. Según Viña desde el momento en el que alguien asume conducir después de haber ingerido licor, es consciente de que no sólo pone en peligro su vida, sino también la de los demás. Por eso cree que Jairo Mauricio Rodríguez, quien a esta hora espera la sentencia en prisión, debió ser juzgado por homicidio doloso.

Las cifras de la Alcaldía señalan que de febrero hasta agosto se registró una reducción de consumo de alcohol en un 43% frente al mismo período del año anterior, pero ante la indignación y la impotencia, los bogotanos siguen perdiendo la vida por la terquedad de algunos conductores. “Por más campañas que adelantemos, es necesario que los ciudadanos sepan que este tipo de actuaciones puede tener consecuencias legales, no puede ser que por la fiesta de un irresponsable, alguien muera o quede e condición de discapacidad”, asegura Viña.
 

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