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hace 8 horas

Policía regresa a El Salado

Doce años después de la masacre, la Fuerza Pública vuelve a hacer presencia en esta zona de la Costa Caribe.

A partir de esta semana, 20 personas más vivirán en El Salado. Los habitantes de este corregimiento de Carmen de Bolívar (Bolívar) despiertan este lunes con la presencia de la Fuerza Pública en su localidad, después de 12 años de sentirse como el último rincón del país que Dios había olvidado.

Doce años: ese es el tiempo que ha pasado desde que un comando paramilitar irrumpió en El Salado y mató a 60 personas. Los hombres del bloque Héroes de los Montes de María, bajo el mando de Úber Bánquez (alias 'Juancho Dique') fue el comisionado para cometer el crimen, una orden directa de los jefes de las AUC Carlos Castaño, Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo (alias 'Jorge 40').

Buscaban a la supuesta novia del líder subversivo 'Martín Caballero', ese que fue abatido en octubre de 2007, que fue el primer resultado exitoso de los comandos conjuntos de la Fuerza Pública y de paso la antesala de los golpes al secretariado de las Farc. El Salado, decían los paramilitares, era una comunidad de guerrilleros.

De esta manera esta población, como tantas otras zonas en Colombia, se volvió un blanco más del fuego cruzado no sólo de balas sino de mortales acusaciones entre guerrilleros y paramilitares. Antes de las AUC, la organización insurgente ya hacía su presencia en la zona, hostigando a policías y extorsionando a ganaderos y agricultores.

El Salado pasó de tener más de 5.000 moradores a convertirse en un corregimiento fantasma. Recientemente el gobierno departamental logró que fuera incluido en el programa presidencial de 'Zonas libres de extrema pobreza', que significará un conjunto de acciones para disminuir la pobreza de la región.

Desde hace unos meses, un grupo de empresas privadas trabajan en la reconstrucción del pueblo. Se está trabajando en instaurar la Casa de la Cultura, el tratamiento de aguas residuales y potabilización del agua, proyectos agrícolas sostenibles, una sala de cine y hasta un parque tecnológico, entre otros.

Autoridades locales y nacionales saben, no obstante, que la violencia del conflicto deshizo por completo el tejido social de El Salado. Paso a paso, diversos sectores intentan poner su granito de arena para que deje atrás su violento pasado y se enrute en un nuevo camino.

Dejar atrás lo que ocurrió en febrero de 2000, no obstante, no es tarea fácil. Los paramilitares estuvieron varios días en la región y sólo hasta que la masacre culminó hizo presencia la Fuerza Pública, que permitiendo el paso de las autodefensas, y luego evitando el paso de otras autoridades, dio luz verde al atroz crimen colectivo.

Así las cosas, el grupo de 20 policías que ahora contará con estación en El Salado tiene el mandato de hacer tareas comunitarias y de vigilancia. Los antecedentes de esta zona, enclavada en los Montes de María y minada por la violencia guerrillera y paramilitar, indican que habrá que hacer mucho más.