La primera confesión

Un exparamilitar ya admitió ante un fiscal de Justicia y Paz su participación en el secuestro de la periodista Jineth Bedoya. La orden que recibió fue matarla pero luego vino una contraorden.

Durante once años, la investigación por el secuestro, tortura y abuso sexual de los que fue víctima la periodista Jineth Bedoya, en mayo de 2000, permaneció sin avances. Hoy, tanto en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que acaba de admitir el caso, como en la justicia colombiana, se empieza a esclarecer quiénes estuvieron detrás de ese episodio que silenció las averiguaciones de la periodista sobre el ingreso ilegal de armas a la cárcel La Modelo en Bogotá.

Ayer, la propia Jineth Bedoya, quien hoy ejerce como Subeditora de Justicia del periódico El Tiempo, dio a conocer los términos de una entrevista realizada el pasado 5 de mayo con el exparamilitar Mario Jaimes, alias El Panadero, hoy detenido en la cárcel La Modelo de Bucaramanga, en la que el individuo sostiene que las acciones contra la periodista fueron ordenadas por Miguel Arroyave y Ángel Gaitán Mahecha, aunque dice que él nada tuvo que ver.

Para la época de los hechos, tanto Miguel Arroyave como Ángel Gaitán estaban presos en La Modelo, pero también alias El Panadero. Además fue un supuesto jefe de seguridad suyo quien concertó una cita con la periodista en la cárcel para aclarar algunas publicaciones, que resultó una trampa, con las consecuencias conocidas. Ahora, alias El Panadero sostiene que sabe quiénes ordenaron el secuestro y porqué, pero que sólo dará detalles ante un fiscal de Justicia y Paz.

Lo que seguramente no sabe El Panadero es que otro exparamilitar ya se le adelantó en confesar lo sucedido, y en una versión libre, realizada en la primera semana de septiembre y acompañada de juramento por señalamientos a terceros, admitió que él participó directamente en el secuestro de la periodista y que efectivamente las órdenes llegaron desde La Modelo y fueron impartidas por Miguel Arroyave y Ángel Gaitán Mahecha.

Pero dijo mucho más. El exparamilitar cuyo nombre se mantiene en reserva por la importancia de su testimonio, agregó que él pertenecía al Bloque Centauros y que estando en Barranca de Upía recibió la orden de viajar a Bogotá para asesinar a la periodista Jineth Bedoya, pero que minutos antes de cometer el homicidio recibió una contraorden para que únicamente la secuestrara y después se la entregara a otro grupo de paramilitares, instrucción que supuestamente él cumplió.

El confeso exparamilitar añadió ante un fiscal de Justicia y Paz que en compañía de un compinche, duró ocho días en Bogotá planeando la acción y que al momento de ejecutarla, tanto en la coordinación del asesinato y la fuga, como en la contraorden, recibió tres llamadas, una de ellas desde la cárcel La Modelo. Y que después abordó a la periodista y se la llevó en una camioneta hasta el sector de Puente Aranda, donde la entregó a otros miembros de la organización.

Días después, agregó el declarante, que él fue testigo de una discusión sobre lo mal que había terminado el caso y que habría sido mejor asesinar a la periodista. Supuestamente por los errores y excesos cometidos en la acción, un superior suyo apodado Pollo Roger, quería matarlo. Y otro apodado Cachama lo había defendido. Por eso tuvo que separarse transitoriamente de la organización. Sin embargo insistió en que él solo había cumplido ordenes de los jefes mayores.

Y agregó un dato que coincide con la entrevista dada por El Panadero. Las agresiones se dieron porque estaba averiguando ilegalidades cometidas en La Modelo con complicidades de miembros de la guardia y de la Policía. El exparamilitar puntualizó en Justicia y Paz que oyó decir que las órdenes de Arroyave y de Gaitán fueron para hacerle un favor a personas afectadas por las averiguaciones periodísticas y que Jineth Bedoya estuvo secuestrada en un predio conocido en el Llano.

La declaración del exparamilitar ha permitido a la Fiscalía avanzar en la investigación, pero de entrada hay una dificultad. Ángel Gaitán fue asesinado en septiembre de 2001 en La Picota y Miguel Arroyave también cayó en Puerto Lleras (Meta) en septiembre de 2004. La misma suerte de los compinches. Según el testigo, a Pollo Roger lo dio de baja la organización, Cachama desapareció en un río, y Pato, su compañero en la acción, murió en un accidente de tránsito.

Así las cosas, por lo pronto la Fiscalía tiene dos ases en la mano para aclarar el secuestro, tortura y abuso sexual contra la periodista Jineth Bedoya, quien para la época trabajaba con el periódico El Espectador: el confeso exparamilitar y el mismo alias El Panadero. Los dos están postulados en Justicia y Paz y tienen una obligación para mantenerse en este escenario: decir la verdad. Según la periodista, ella está segura que saben mucho más de lo que hasta ahora han admitido.