Promesas de quienes llegan a ser fiscal general

Desde transformar la entidad hasta bajar los índices de impunidad son algunos de los compromisos que ya se han oído en posesiones anteriores para este importante cargo.

 /Fotos: Archivo El Espectador.
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La llegada de un nuevo fiscal general trae consigo nuevas promesas. Mientras algunos hablaron de que no repetirían errores del pasado, o como el nuevo fiscal Néstor Humberto Martínez dijo hoy, que no dejarían que las investigaciones quedaran en simples anuncios, otros aseguraron que transformarían la Fiscalía, su funcionamiento y lograrían un revolcón en el sistema penal acusatorio colombiano. El objetivo más planteado y pocas veces logrado ha sido uno siempre: reducir los índices de impunidad.

Al revisar las declaraciones del nuevo fiscal general y de sus antecesores, El Espectador recuerda las primeras palabras de algunos de ellos cuando llegaron al cargo. Por ejemplo Mario Iguarán, quien se posesionó el 1º de agosto de 2005, anunció que su Fiscalía sacaría adelante la Ley de Justicia y Paz, los procesos de justicia transicional de los paramilitares, utilizaría la figura de la extradición para la lucha contra el narcotráfico, fortalecería la policía judicial y el sistema de protección a víctimas e implementaría el nuevo sistema penal acusatorio con la Ley 906 de 2004.

Si bien la Fiscalía contó con la colaboración del Gobierno para adelantar las investigaciones contra los comandantes paramilitares y miles de desmovilizados, la administración de Iguarán se vio desbordada. Los procesos por los crímenes de las autodefensas superó la capacidad del ente investigador. Tanto así que 10 años después son pocas las sentencias que reviven los capítulos más escabrosos de la violencia del país.

Vivian Morales, en cambio, al posesionarse el 12 de enero de 2011, sostuvo que durante su administración iba a realizar “una intensa labor sin tregua, encaminada a reorganizar administrativamente la entidad y a conjurar la crisis que plantea al funcionamiento y el sistema acusatorio con más de un millón de casos sin resolver, a dar agilidad a los procesos de justicia y paz y por supuesto asegurar los resultados en las investigación altamente sensibles”. Viviane Morales tan solo pudo estar un año al frente de la Fiscalía.

Tras la salida de Morales, que se produjo cuando el Consejo de Estado determinó que su elección en la Corte Suprema de Justicia se había dado en contra del reglamento, el nuevo fiscal general de la Nación fue Eduardo Montealegre. Sus primeras promesas fueron que no dejaría morir la Ley de Justicia y Paz porque en su administración se reorientaría. Asimismo, que lucharía contra la corrupción y la criminalidad organizada.

“Después de varios años de ensayo se han producido unas pocas decisiones y pocas condenas, creo que el país no puede darse el lujo de que fracase el proceso de Justicia y Paz, que ha sido un instrumento que se ha edificado y construido no solamente con la ayuda y concertación de varios sectores y un ejemplo para el mundo”, fueron sus palabras. En la era Montealegre se dieron las primeras grandes condenas contra exjefes paramilitares y se dio vida a nuevas direcciones como la de Justicia Transicional y Análisis y Contexto.

Ahora las promesas de Néstor Humberto Martínez no son tan diferentes. Tras posesionarse como fiscal general este 1º de agosto, señaló que su principal lucha será contra la corrupción en la administración pública, pues muchos casos no son castigados y los criminales se quedan con su patrimonio intacto: “La lucha contra la corrupción debe terminar en penas privativas de la libertad en centro carcelario, en un término consecuente al daño causado”.

Asimismo, el fiscal Martínez sostuvo que tendrá un compromiso público sin agenda personal. “Los colombianos encontrarán en la Fiscalía una justicia que actuará con ecuanimidad, sin miramientos políticos, y sin pasiones en el alma. Mi dedicación a la causa de la justicia será absoluta, y se hará en un ambiente de austeridad absoluta, los recursos disponibles se invertirán exclusivamente en tecnología y más fiscales e investigadores”, puntualizó.

Finalmente, Martínez dejó claro que la apuesta de su administración es la paz y que luchará para que los guerrilleros cumplan con la promesa de no repetición. “Esta será la Fiscalía de la institucionalidad y la paz”, fue la frase con la que declaró el comienzo de su administración, que entre otras, reunirá información para que sean investigados y juzgados los guerrilleros que se sometan al Tribunal Especial para la Paz.