La pugna judicial por los micos de Patarroyo

Los magistrados de las secciones Tercera y Cuarta del Consejo de Estado se enfrentaron ayer por el fallo emitido en 2013 por este tribunal, en el que se le cancelaron a Manuel Elkin Patarroyo y su Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic) los permisos para seguir capturando monos Aotus vociferans en el Amazonas.

Manuel Elkin Patarroyo

En una decisión sin precedentes, la Sección Cuarta suspendió el fallo que había sido emitido por la Tercera, argumentando que con la decisión se violó el derecho a la investigación científica de la Fidic, pues Patarroyo no estaba utilizando en su centro los monos por “capricho”, sino por justificaciones científicas de fondo y “para desarrollar una vacuna contra la malaria que podría salvarles la vida a miles de personas”. Además, la Sección Cuarta alegó que no se tuvo en cuenta un paquete de pruebas que la Fidic entregó al tribunal, violando también el derecho al debido proceso.

De inmediato la Sección Tercera, en cabeza de la magistrada Olga Valle de la Hoz, apeló el fallo aclarando que la sentencia de 2013 no se oponía a la investigación científica en Colombia, sino que exigía que los animales utilizados para los estudios no fueran sometidos a malos tratos.

En la apelación se recordó que la Fundación incumplió con el pago de la tasa de repoblación de monos, no construyó un zoocriadero que se exigía para evitar la caza indiscriminada de especímenes de Aotus vociferans y tampoco diseñó el comité de ética que exige la ley.

“La sentencia de la Sección Cuarta es torpe, porque se centra en el argumento de que la medicina necesita animales para obtener resultados y eso no va contra el fallo (de la Sección Tercera). Es claro que se puede experimentar, pero causándoles el menor sufrimiento. Ahora será la Sección Quinta la que definirá si acata la apelación y revoca esta última decisión”, le dijo a El Espectador el exmagistrado Enrique Gil, ponente de la sentencia de 2013.

Patarroyo, entre tanto, afirmó a CM& que “eso (el fallo) es un aire fresco que nos dice, oigan, continúen”, y advirtió que si los animales tienen derechos también deben tener deberes.
 

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