¿Quién es el colombiano, “zar mundial del dopaje”?

Alberto Beltrán Niño, antes de volverse uno de los hombres más influyente del mundo del dopaje, era un reputado doctor en Bogotá. Tras cumplir varios meses de cárcel en España, viajó a Colombia. Esta semana fue recapturado por la Dijín.

De regreso a Colombia, Beltrán trabajó en un gimnasio en el norte de Bogotá en donde siguió involucrado del dopaje. Dijín/Interpol
De regreso a Colombia, Beltrán trabajó en un gimnasio en el norte de Bogotá en donde siguió involucrado del dopaje. Dijín/Interpol

No se sabe cómo Alberto Beltrán Niño se convirtió en el hombre más influyente en los asuntos relacionados con el mundo del dopaje. Así lo calificó la Interpol tras su captura el pasado miércoles en Bogotá. Fue en 2001 cuando por primera vez las sospechas de su relación con sustancias ilícitas en el mundo del deporte pusieron en duda su trabajo. En ese entonces, cuando era el médico de un equipo de ciclismo ítalo-colombiano, fue detenido en la autopista cerca de Módena (Italia) con gran cantidad de productos dopantes en su vehículo.

Cuando declaró ante las autoridades judiciales italianas aseguró que las sustancias encontradas en su carro eran para clientes privados y no para el equipo en el que trabajaba. La Policía italiana encontró artículos similares en las habitaciones de tres de los deportistas que atendía. Cuando la historia estalló en los medios, fue expulsado de la escuadra italiana.

En 2004 pasó al equipo de ciclismo Baqué y posteriormente pasó al Kaiku, en España, donde uno de sus corredores Ricardo Serrano fue expulsado de la Vuelta a Murcia de 2006 por haber dado positivo en una prueba de dopaje. En 2009 pasó a ser parte del equipo portugués Liberty y tres corredores del equipo dieron positivo por EPO Cera. Uno de ellos, Nuno Ribeiro, que ganó la edición de aquel año de la Vuelta portuguesa, fue despojado de su título y acusó a Beltrán de suministrarle una sustancia que mejoraba su rendimiento ilegalmente. Al lugar donde arribaba Beltrán, las sustancias prohibidas no demoraban en aparecer.

Nada de esto era público en septiembre de ese año cuando Álvaro Pino, el director del equipo Xacobeo, de la ciudad de Galicia, despidió en plena competición a su médico, Xoan Manuel Rodríguez. La Revista Semana en 2012 relató que el reemplazo elegido fue el colombiano Beltrán. En las últimas etapas de la de la Vuelta España, malas noticias sobre Beltrán llegaron desde Portugal. Como lo informó El País de España, en ese momento nadie sabía que estaba acusado de suministrar sustancias que prohíbe la Unión Ciclista Internacional (UCI).

El escándalo, como era de esperarse, fue tremendo. El médico Rodríguez denunció que lo habían despedido porque no se había prestado a realizar las mismas prácticas que el médico colombiano. Pero a la polémica todavía le faltaban más detalles. Ese mismo año autoridades detuvieron a otro ciclista, David García, por alteraciones en su prueba de sangre en la Vuelta a España. El atleta, después de colaborar con la justicia, señaló que Beltrán fue quien le dio los productos que alteraron sus exámenes.

Esa declaración fue clave para que un juzgado de Cataluña le abriera una investigación a Beltrán. Al enterarse de las pesquisas iniciadas por los tribunales españoles, el médico cambió su domicilio a Baréin, pues, aseguró, iría al país árabe a ejercer como veterinario. Durante más de dos años, se mantuvo alejado de los medios y de cualquier actividad que pudiera volver a prender las alarmas de las autoridades.

Pero en 2012 fue detenido en el aeropuerto de Madrid (España), con dos sustancias dopantes de última generación, junto con otras diez personas relacionadas con el mundo del dopaje. "Esta es la red más importante de distribución de productos para el dopaje", informó en ese momento la Policía española. Por otra parte, las autoridades catalanas señalaron que el colombiano era el capo de la agrupación. Beltrán, con total calma, atendió los requerimientos de las autoridades españolas. Le revisaron su maletín y hallaron varias dosis de AICAR y TB-500, considerados como productos para el dopaje de última generación.

Después de la detención, un juez en Cataluña lo envió a prisión, donde pasó varios meses, antes de ser puesto en libertad condicionada con la obligación de comparecer periódicamente ante los juzgados, y después de pagar una fianza de 40 mil euros. Pero no cumplió el acuerdo. Su ausencia obligó a las autoridades a declararlo como “rebelde”. Pese a que se le había retirado el pasaporte, logró viajar hasta Bogotá y nunca regresó ni a España ni a Bareín.

De regreso a Colombia, Beltrán se convirtió en un asesor en un gimnasio al norte de Bogotá. Varios deportistas y conocedores del mundo del ciclismo se enteraron que el zar del dopaje en Europa estaba de regreso al país y que seguía involucrado en la administración de sustancias ilícitas a atletas. Coldeportes se enteró. Aunque en Colombia el dopaje y la venta de sustancias dopantes no están penalizados por la ley, después de confirmar los rumores, los directivos de la institución que regula el deporte en Colombia se puso en comunicación con la Agencia Antidopaje Española.

Las noticias que habían llegado de Portugal hasta España, ahora ya eran de conocimiento en Colombia. Pronto se supo que Beltrán era un prófugo que figuraba en la lista de Interpol y la Dijín tomó medidas en el asunto. En un operativo que culminó con éxito el pasado miércoles, Beltrán está de nuevo en manos de las autoridades, a la espera de saber si es posible que sea extraditado a España.

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