Recuperan cuerpo de joven víctima de un falso positivo hace 15 años

Es la historia de Alexánder Alvarado Romero, quien fue ejecutado extrajudicialmente y presentado como guerrillero muerto en combate por el Batallón Joaquín París del Ejército. Su cuerpo estaba en el cementerio de San José del Guaviare desde diciembre de 2001.

Alexánder Alvarado desapareció en diciembre de 2001. / Cortesía

En una ceremonia privada, acompañados por el Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda, la familia de Alexander Alvarado Romero por fin pudo darle cristiana sepultura a su cuerpo tras 15 años de incertidumbre. El joven había sido víctima de un falso positivo, luego de que el  lo ejecutara extrajudicialmente y lo presentara como guerrillero muerto en combate. Al no ser reclamado por nadie, su cuerpo fue enterrado en el cementerio de San José del Guaviare en diciembre de 2001.

El acto se logró como parte de las medidas inmediatas del Acuerdo Humanitario que se firmó en el marco de las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc en octubre de 2015. Se estableció la necesidad de identificar a las personas desaparecidas con ocasión del conflicto y se determinó exhumar cuerpos de una serie de cementerios, de los que se tenía información, estaban los cuerpos de guerrilleros y víctimas no identificadas. Entre los primeros restos identificados estaba Alexánder Alvarado.

“Contemos la Verdad, porque todas las personas no identificadas tienen una historia”, fue la campaña que permitió encontrar a Alexander Alvarado, uno de los once hermanos del matrimonio de María Antonia y Gumercindo. Era quien enseñaba a sus hermanos a nadar en el río, a sumar, restar y multiplicar, y a jugar fútbol, su pasión. Era inseparable de su hermano gemelo Mayler Arnoldo Alvarado. Fue junto a él que salió a trabajar el 21 de octubre de 2001, día en que le anunciaban a su familia que se reencontrarían para celebrar las fiestas de diciembre. 

Pero nunca regresaron. Se perdieron en el camino a casa. Fue Doña Blanca, una vecina de los Alvarado, quien alertó sobre lo sucedido con Alexánder: en un retén del Ejército sobre la vía que conduce de San José del Guaviare a Calamar lo habían retenido. Al principio no creyeron, pero con el pasar de los meses lo buscaron. Fueron a las fincas aledañas en las que trabajaron. La respuesta era la misma, que sí habían estado en ese lugar pero que se habían ido tiempo atrás.

La Familia Alvarado volvió a preguntarle a Doña Blanca, pero el temor, el horror y el miedo, los invadió aún más: su vecina había sido asesinada y su cuerpo enterrado en una fosa hallada en cercanías a un batallón militar en Calamar (Guaviare). Solo hasta 2013 se vio una luz de esperanza para encontrar a Alexánder y Mayler Alvarado, cuando sus hermanas vio en San José del Guaviare un afiche de la campaña “Contemos la verdad, porque todas las personas no identificadas tienen una historia”. Entre el largo etcétera de víctimas no identificadas que estaban enterradas en cementerios de los Llanos Orientales lograron hallar el cuerpo de Alexánder.

Estaba enterrado en el cementerio Jardines de El Paraíso de San José del Guaviare y descubrieron que había sido sepultado como persona no identificada luego de ser reportado como un guerrillero muerto en combate el 27 de diciembre de 2001. Desde hace tres años el Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda asesoró y acompaño a la familia Alvarado para recuperar el cuerpo, que fue exhumando en 2014. Tras realizar los análisis de laboratorio en Medicina Legal para su identificación se dio vía libre para su entrega. Se hizo efectiva el pasado 14 de octubre, en una ceremonia privada.

A pesar de que su reclamo es que haya justicia por la ejecución extrajudicial de Alexánder, la familia aún exige saber el paradero del segundo de los hermanos: Mayler Arnoldo Alavarado Romero, quien continúa desaparecido desde diciembre de 2001. Esperan que con el acuerdo humanitario pactado en La Habana se logre la recuperación del cuerpo. El Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda aseguró que seguirá insistiendo en la búsqueda de desaparecidos en el marco del conflicto que terminaron enterrados como personas no identificados en distintas fosas y cementerios de Colombia.