Restos de 2 líderes embera fueron entregados a su comunidad

Habían sido enterrados bajo rituales indígenas en el Alto Baudó, Chocó. La Fiscalía cree que el Eln es el responsable de sus asesinatos, pero el caso ha avanzado poco.

La comunidad embera ha sufrido enormemente los efectos del conflicto interno colombiano. / Foto: Archivo El Espectador.

La última vez que Miguel Becheche Zarco fue visto con vida fue el sábado 13 de septiembre de 2014. Ese día, un grupo de hombres armados, que no se identificaron, interceptaron al líder indígena del pueblo Embera Dóbida mientras éste se desplazaba por el río Baudó, en Chocó, le amarraron las manos, lo subieron a otro bote y se lo llevaron a la fuerza. Ocurrió en un punto conocido como La Playita. El mismo punto donde, al día siguiente, su cadáver fue hallado.

Sus restos, notificó la Fiscalía, ya están en manos de su familia y de su comunidad. Este sábado 17 de diciembre, en una ceremonia privada, representantes de la Dirección de Derechos Humanos de la Fiscalía hicieron la entrega tanto de Becheche Zarco como de Ernelio Pacheco Tunay, quien, el 12 de septiembre de 2014 —un día antes del secuestro de Becheche Zarco— fue asesinado.

A Ernelio Pacheco Tunay lo mataron exactamente como mataron a Miguel Becheche Zarco: mientras se movía por el río Nauca, hombres con armas largas lo interceptaron y lo cambiaron de bote. Y así como pasó con Becheche Zarco, horas más tarde, el cuerpo de Pacheco Tunay fue encontrado cerca del mismo lugar donde había sido secuestrado.

Luego de su muerte y antes de que se conociera la suerte que había corrido Becheche  Zarco, ya la Defensoría del Pueblo había advertido que estaban matando a indígenas de comunidades que se preparaban para participar en una movilización social llamada “Baudoseando”. Mientras tanto, las comunidades indígenas de la región culpaban al Eln y reclamaban: “Exigimos a los grupos armados ilegales que respeten la vida de nuestros líderes”.

Por esos días, la Defensoría del Pueblo también señaló que, en esa región, la población afrocolombiana e indígena estaba en gran riesgo, en gran parte, por la disputa del negocio el narcotráfico entre el Eln y el narcotráfico. Incluso la oficina de las Naciones Unidas para los derechos humanos sentó su voz de protesta por el crimen.

Los cuerpos de ambos hombres fueron exhumados por la Fiscalía en mayo de este año, en zona selvática del municipio chocoano de Alto Baudó. Allí los enterró la comunidad Embera Dóbida, bajo sus propios rituales. La Fiscalía, en lo poco que ha avanzado en su investigación, concluyó que posiblemente el Eln era el responsable de los crímenes, tal cual lo habían advertido los indígenas. Más avances al respecto, sin embargo, no se han hecho.

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