Reviviendo al pueblo fantasma de Pichilín

La Unidad de Restitución de Tierras demandará para que 47 familias recuperen cerca de 310 hectáreas de tierras que les arrebataron los violentos años atrás.

Han pasado 16 años desde que el 4 de diciembre de 1996 paramilitares bajo el mando de Salvatore Mancuso asesinaron a 11 campesinos del corregimiento de Pichilín, zona rural de Morroa (Sucre). Bastaron dos días para que la población quedara vacía y convertida en un pueblo fantasma.

Ahora, 16 años después, la Unidad de Restitución de Tierras del Ministerio de Agricultura presentará, ante jueces especializados, las demandas con las que intentará restituirles sus tierras a las familias que huyeron aquel día. 

Se espera que la justicia avale las solicitudes de restitución y 47 familias puedan recobrar, por lo menos, 310 hectáreas de las tierras que les arrebataron y que, actualmente, constituyen el predio “Pechilín” que, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, es “una de las zonas del país más azotadas por la violencia: masacres, desapariciones, violaciones sistemáticas de los derechos humanos, y la apropiación de las tierras de sus pobladores por los actores armados y sus redes subrepticias”.

La Unidad de Restitución de Tierras resaltó que “luego de una labor de 44 días, se construyó un expediente con la información y las pruebas del despojo en este corregimiento. Esto permitió contar con los elementos suficientes para efectuar la inclusión del predio solicitado en el Registro de Tierras, requisito necesario para acudir ante la administración de justicia que finalmente decidirá sobre el derecho a la restitución de tierras (…) El proceso tardó casi 50 días menos de lo establecido”.

De acuerdo con la entidad, a nivel nacional se han recibido 16.453 solicitudes de inscripción en el Registro de Tierras, para la consiguiente restitución, de las cuales 803 corresponden a Sucre. “En ese departamento se encuentra abierta la etapa probatoria de 56 solicitudes, que corresponden a 31 predios del municipio de Morroa, es decir, pronto habrá un número importante de casos resueltos y probablemente llevados ante los jueces”, resaltaron fuentes de la Unidad.

Durante años el departamento de Sucre fue escenario de masacres, desplazamiento y violaciones a los Derechos Humanos por parte de los paramilitares que se apoderaron de esta región a sangre y fuego y la convirtieron en un corredor del narcotráfico. Baste recordar las masacres del Chengue, Pijiguay y, como no, la de Pichilín.

Las autoridades aún investigan si, como lo aseguró el mismo Salvatore Mancuso, los paramilitares recibieron ayuda de la fuerza pública para cometer los homicidios. Mientras este hecho, por el que nadie ha sido condenado, sigue esclareciéndose, las autoridades esperan que se de vía libre a la restitución de tierras en Pichilín y que quienes salieron a bala de allí puedan volver en paz a darle vida al pueblo fantasma.