Reyes del despojo en Magdalena

Desde 1997, ‘Tuto Castro’ y ‘Codazzi’ se apropiaron de más de 2.000 hectáreas.

Augusto Francisco Castro Pacheco, alias ‘Tuto Castro’, fue capturado en Barranquilla en octubre de 2012. / Archivo Ómar Montero, alias ‘Codazzi’, cayó la semana pasada en Venezuela. / Policía

Era el año 1997 cuando el proyecto paramilitar ya tomaba forma con las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). Tras la aparición de los distintos bloques y frentes, las Auc empezaron a establecerse en diferentes puntos estratégicos del territorio nacional. Comenzó entonces la cruda realidad del despojo y el desplazamiento de campesinos a sangre y fuego. Un gran ejemplo fue lo que pasó en Magdalena, donde el Bloque Norte, al mando de Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, obligaba —o en su defecto mataba— a los pobladores a que entregaran sus tierras. Desde esa época en la región comenzaron a escucharse los nombres de Augusto Francisco Castro Pacheco, alias Tuto Castro y Ómar Montero Martínez, alias Codazzi.

Fue entonces que el terror comenzó a reinar en los municipios de Plato, Chibolo, Tenerife, Pivijay, Sabanas de San Ángel, Zapayán, Sitio Nuevo y El Difícil. Esa zona se convirtió en el fortín paramilitar del Bloque Norte en el departamento del Magdalena. Tuto Castro y Codazzi eran quienes reinaban en la región. Todo comenzó en agosto de 1997, en la finca La Pola, el primer territorio del cual se apropiaron los jefes paramilitares. El frente John Jairo López, grupo que comandaba la zona, organizó una reunión en esa parcela con 54 campesinos de las veredas vecinas y les advirtieron: “O se van o se mueren”. De un momento a otro los predios Santa Martica, Boquilla, Planchas, Mulas, Mulas Altamaceras y Providencia, que componían la gran expansión del Palizua, empezaron a desocuparse.

Prácticamente quien no vendía a precios irrisorios sus terrenos lo desaparecían y asesinaban. “Nos vende o le compramos a la viuda”, eran algunas de las amenazas que les hacía a los campesinos Codazzi, recordado por las víctimas y sus propios compañeros desmovilizados como un hombre sanguinario. Llegó al punto en que quemó los hogares de los pobladores. Mientras un centenar de personas abandonaban sus tierras, Montero Martínez y Tuto Castro, de la mano de Jorge 40 empezaron a construir su imperio en la región de Palizua, centro de operaciones del bloque Norte. Los crímenes se convirtieron en el pan de cada día. Y es que en su recuerdo quedó grabado que Codazzi habría sido el responsable de un centenar de desplazamientos y de seis masacres.

Una de las más recordadas por su sevicia fue la del municipio de Sitio Nuevo (Magdalena), ocurrida el 22 de noviembre del año 2000. Ese día, un grupo de 70 paramilitares, entre los que se encontraba Codazzi, llegó hasta la casa de 40 pescadores que vivían en las veredas Nueva Venecia, Tamacá y Caño Clarín. Con machetes y fusiles los asesinaron. Las autoridades investigan más crímenes en los que ha estado involucrado Montero Martínez, como el homicidio de una de sus excompañeras sentimentales en el año 99, la desaparición de seis campesinos de la región y el desplazamiento de una familia del corregimiento de San José del Plato.

En las investigaciones adelantadas por la Fiscalía se logró establecer que la mayoría de los terrenos estaban escriturados a nombre de Augusto Francisco Castro, su núcleo familiar y de Codazzi. Este último aparecía como dueño del predio las Plandas, una tierra que se caracterizaba por ser fértil y productiva. Y esto era lo que en realidad buscaba el bloque Norte. Por eso, Jorge 40 acogió como uno de sus testaferros a Tuto Castro, quien se hacía pasar como un reconocido ganadero de la región. Sin embargo, en 2010, su imagen se vino a pique cuando su hermano, el exsenador Jorge Castro Pacheco, fue condenado a siete años de prisión por sus nexos con paramilitares. La Fiscalía, durante la última década, ha realizado un estudio minucioso de títulos prediales y ha analizado distintos registros notariales, que han permitido develar el plan criminal que se gestó en el departamento de Magdalena.

En octubre de 2012, meses después de que el presidente Juan Manuel Santos diera a conocer el cartel de los líderes antirrestitución de tierras, se logró la captura de Tuto Castro. En estos momentos se encuentra preso en una cárcel de la Costa Caribe. La Fiscalía reveló que este hombre aceptó el delito de concierto para delinquir por sus estrechos vínculos con Jorge 40 y está a la espera de una sentencia. Asimismo, Tuto Castro evalúa la posibilidad de acogerse a sentencia anticipada por el delito de desplazamiento forzado, ya que la Fiscalía le realizó extinción de dominio a todos los predios que estaban a su nombre o en poder de alguno de sus familiares. “Él no está colaborando con la justicia, él busca su propio beneficio”, dijo una fuente del ente investigador.

Está situación pone contra las cuerdas a Codazzi, que a diferencia de Tuto Castro ya tiene una condena en firme a más de 39 años por el asesinato del abogado Antonio María Rivera Movilla, ocurrido en febrero de 2003. También tiene varios procesos por los delitos de desaparición forzada, homicidio, desplazamiento y concierto para delinquir. Para la Fiscalía es claro que este hombre era mano derecha de Jorge 40 y era el terror en Magdalena. Algunos de sus compañeros han revelado que si tenían algún disgusto con él, los amarraba durante cinco días y los dejaba sin comida. Su captura no sólo se logró gracias al trabajo mancomunado entres las autoridades colombianas y venezolanas, sino que los mismos pobladores permitieron su identificación.

Del cartel antirrestitución de tierras aún quedan tres hombres por capturar. Según información de la Policía, se trata de Ovidio Antonio Mesa Ospina, alias Carranza; Saúl Alfonso Seyerini Caballero, y Víctor Julio Almanza Mape, alias Ramoncito. Estos hombres son el nuevo objetivo de las autoridades. Por ahora, las víctimas de Tuto Castro y Codazzi han retornado a los predios y recuperaron las más de 2.000 hectáreas que les arrebataron los paramilitares. Además, están siendo protegidos por las autoridades que tienen presencia y control en la zona. 

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@santsmartinez

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