Rocío Arias dice que detrás del atentado en su contra hay temas grandes de parapolítica

Rocía Arias, la ex congresista condenada por parapolítica en 2010, habló con El Espectador sobre las razones por las cuales cree que se fraguó el atentado que sufrió el pasado jueves 13 de octubre.

Rocío Arias, ex representante a la Cámara por Antioquia. / Foto: Archivo

Rocío Arias, ex representante a la Cámara por Antioquia, sufrió el pasado jueves 13 de octubre un atentado. Ese día, dos motos dispararon ocho veces contra el vehículo en el que se movilizaba Arias, condenada en 2010 a tres años y ochos meses de prisión por concierto para delinquir, tras aceptar que efectivamente, estuvo vinculada al ala política de las Autodefensas.

Después de cumplir su tiempo en prisión, arias mantuvo un bajo perfil político y se dedicó, dice, a  trabajar a favor de las víctimas del conflicto yd enunciar el poder de las bandas criminales. Cree que precisamente esos son los motivos del atentado que sufrió el jueves. Al respecto habló con El Espectador.

¿Por qué cree que se hizo el atentado de la noche del jueves en su contra?

Yo me dirigía a dar unas declaraciones con unos agentes del CTI en la Fiscalía de Caucasia por las amenazas que he recibido a raíz de las denuncias que hecho por el asesinato de tres líderes sociales de base allá en el Bajo Cauca antioqueño. El señor Oscar Reales asesinado en el 2014, Sergio Guerra asesinado en 2015 y el asesinato de Dorancé Herrero, que tiene que ver con un tema de tierras. Nosotros hemos denunciado estos tres asesinatos, que están ligados a temas de Bacrim pero también creemos que esto un tinte político.

¿En qué sentido?

Para nadie es un secreto que en Bajo Cauca opera el tema de la Bacrim con intereses políticos, que ellas apoyan a algunos dirigentes políticos de la región, como el alcalde de Caucasia, Oscar Suarez. Además, nosotros denunciamos que las Bacrim presionaron a la gente para que votara en el plebiscito del pasado 2 de octubre. En Zaragoza, El Bagre, Bajo Cauca no se le permitió votar libremente a la gente.

¿Hace cuánto recibe estas amenazas?

Las amenazas van desde panfletos y comenzaron tras el asesinato de Sergio Guerra, y son panfletos o llamadas. La última ocurrió el pasado 12 de agosto, cuando salía de la Sijín de Caucasia y fue a nivel personal. Esta amenaza ya es objeto de investigación y por eso no quisiera referirme en detalle sobre la misma.

¿Usted tiene protección por estas amenazas?

Si. Pero hay un detalle: no contaba con el acompañamiento de la Policía en el momento del atentado porque estaba como en cambio de guardia. Creo que los enemigos tuvieron toda la tarde para planear ese atentado en mi contra, teniendo en cuenta que estaba en situación vulnerable.  

¿Y usted cree que estas amenazas podrían relacionarse también con sus declaraciones en las investigaciones por parapolítica que siguen vigentes?

Creemos que detrás de este hecho hay cosas mucho más grandes, no simplemente lo de las denuncias de los asesinatos selectivos en Caucasia, no simplemente las denuncias de la permeación de los grupos ilegales en el tema del plebiscito. Yo pienso que detrás de esto hay algo más. Yo sigo aportándole a temas muy grandes de parapolítica en el país, y no quiero hablar de esto, porque lo diré de forma muy coloquial: blanco es y gallina lo pone. No me voy a referir a ese tema por el respeto al momento político que atraviesa el país y eso sería echare limón a las heridas.

¿Se ha acercado a algún movimiento político desde que cumplió su condena por parapolítica?

Yo he venido haciendo las denuncias de la injerencia de bandas criminales en la región a través de mi Fundación que se llama Semillas de Paz. Nosotros manejamos el acompañamiento  a víctimas del conflicto. Ahí es donde he estado activa políticamente, pero con los partidos más bien de lejos. Desde ahí es donde he reiterado mi apoyo al proceso, porque si en el pasado me di la pela en el proceso de las autodefensas, ahora lo hago con la propuesta de paz del presidente Santos.

Llama la atención ese vuelco político. ¿Cómo pasa uno de ser una ferviente uribista a ser una defensora acérrima del gobierno Santos, su máximo contradictor?

Las trasformaciones sociales y políticas que se están danto en el país me llevan a esto, yo no soy una mujer sectaria. Yo no he hablado con el expresidente Uribe, tal vez lo haga cuando el país por fin esté en un momento de reconciliación. Y si bien yo no soy una mujer que guarda rencores en su corazón, si siento profundas distancias con el presidente Uribe.

¿Se arrepiente de haber entablado una relación estrecha con los paramilitares?

Mi relación con ellos, y eso está en los archivos judiciales, solo se trata de una reunión a la que yo asistí antes de ser elegida congresista y en la se trató de entablar un puente para que los paramilitares se desmovilizaran. Yo no me arrepiento de haber asistido a esa reunión, porque gracias a ella pude hacer un acercamiento entre las autodefensas y el gobierno del presidente Uribe, al igual que lo hizo la doctora Leonora Pineda. Si esa reunión sirvió para que 34 mil hombres se entregaran, no me arrepiento. 

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