Sacerdotes piden más protección

Seis son los religiosos católicos asesinados este año en el país.

El asesinato del sacerdote Gualberto Oviedo Arriega, de 31 años, en Capurganá, jurisdicción de Acandí (Chocó), revive la preocupación por la situación de seguridad de los clérigos en el país. Al padre Oviedo Arriega lo encontraron el pasado lunes sin vida en la casa cural.

Con este crimen ya son seis los religiosos católicos asesinados este año en el país —tres en Bogotá, uno en Risaralda, uno en Caldas y uno en Antioquia— y 92 en 27 años. El homicidio generó de inmediato el rechazo colectivo de la Conferencia Episcopal, que reclamó a las autoridades más garantías para los sacerdotes.

“Expresamos nuestro profundo dolor y preocupación por este nuevo acto de violencia que enluta a la Iglesia católica. Estos hechos deben ser investigados con rigor y sancionados con todo el peso de la ley, evitando que queden en la impunidad”, concluyó monseñor Córdoba, secretario de la Conferencia Episcopal.

La seguidilla de curas asesinados este año comenzó el pasado 27 de enero en la localidad de Kennedy (Bogotá), donde mataron a tiros a los sacerdotes Rafael Reátiga Rojas, de 34 años, y a Richard Armando Piffano Laguado, de 35.

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