Santoyo ya está preso en EE.UU.

Personas cercanas al alto oficial aseguran que entraría en un proceso de colaboración y negociación con EE.UU.

El general (r) Mauricio Santoyo tuvo más de una razón para embarcarse ayer, a las 7:00 a.m., en un avión de la DEA con rumbo a Virginia (Estados Unidos). Para empezar, sentía que era un asunto de “dignidad”: desde hacía un par de semanas una patrulla del CTI se había parqueado frente a su casa, y además sentía que le estaban siguiendo los pasos. Sabía que en cualquier momento, apenas llegara desde EE.UU. la nota diplomática para pedir su captura con fines de extradición, las autoridades le pondrían un par de esposas en las muñecas y de esa manera terminaría viajando a Norteamérica en medio de un bochornoso episodio, convirtiéndose en el primer general de la República en ser extraditado.

En segundo lugar su abogado Óscar Rodríguez, que viajó el pasado fin de semana desde Virginia, le dejó claro que si se entregaba voluntariamente tendría más probabilidades de pedir libertad bajo fianza. En horas de la tarde de ayer, el portavoz de la Fiscalía del Estado de Virginia, Peter Carr, confirmó la detención de Santoyo recién el uniformado piso suelo estadounidense y anunció que el juicio en su contra se iniciará mañana. Las autoridades de ese país tienen un indictment en su contra por ayudar a la temible ‘Oficina de Envigado’ y a los paramilitares entre los años 2000 y 2008, dándoles información confidencial proveniente de órganos de inteligencia de Estados Unidos, el Reino Unido y Colombia, a cambio de jugosos sobornos.

La tercera razón, a partir de ahora, será la de mayor peso: fuentes cercanas al general en retiro le confirmaron a este diario que Santoyo entrará en un proceso de colaboración y negociación con Estados Unidos. Su abogado le señaló que era inevitable que se emitiera una orden de arresto internacional en su contra, información que impulsó a Santoyo a que el pasado fin de semana se pusiera en contacto con la dirección de la Policía. Habló con el subdirector, general Édgar Vale, que a su vez lo puso en contacto con el director de la Dirección de Investigación Judicial (Dijín), general Carlos Ramiro Mena. De este último fue la tarea de contactar a funcionarios de la DEA para darles a conocer la decisión de Santoyo. Y fueron ellos quienes a las 7:00 a.m. se lo llevaron a territorio estadounidense.

Antes de que se divulgara la noticia de que a Santoyo lo investigaba el fiscal Neil MacBride de Virginia, fuertes rumores sobre este posible escenario ya acosaban al general en retiro. Fue desde ese momento que Santoyo, en el más completo sigilo, entró en contacto con las autoridades de EE.UU. Los funcionarios de ese país le advirtieron que era mejor entregarse antes de que fuera expedida la orden de arresto, pero Santoyo, dijeron a este diario fuentes cercanas al oficial, reiteraba que quería defender su dignidad: quería defender su nombre en Colombia y, seguramente, sentía que tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo. Pasará así a la historia ocupando el deshonroso título de ser el primer general en enfrentar un proceso en EE.UU. relacionado con tráfico de estupefacientes.

Según el indictment, incluso realizaba interceptaciones telefónicas ilegales con el fin de entregar información valiosa a los jefes de la ‘Oficina de Envigado’ y de las autodefensas delatando a personas que, al parecer, luego serían asesinadas. Cabe recordar que Santoyo fue destituido por la Procuraduría en 2003 —cuando era jefe de seguridad del entonces presidente Álvaro Uribe— por permitir chuzadas desde el Gaula de Medellín, del cual fue comandante entre 1996 y 2000, sanción que fue suspendida por el Consejo de Estado en 2006. En 2007 el Congreso aprobó su ascenso y en 2008 Uribe Vélez lo nombró agregado militar en Italia. En 2009 se retiró de la institución y hace unas semanas aseguró estar a disposición de las autoridades. Tal como informó este diario el domingo pasado, Santoyo no es el único oficial en el radar de los americanos.