Seguridad argentina, problema colombiano

La captura de Henry de Jesús López, alias ‘Mi Sangre’, en el país del sur no es un hecho aislado. Allí también cayeron, entre otros, los narcotraficantes Luis Agustín Caicedo y Gustavo Adolfo Mejía.

Henry de Jesús López, ‘Mi Sangre’, capo capturado en Argentina. /  AFP
Henry de Jesús López, ‘Mi Sangre’, capo capturado en Argentina. / AFP

Lo dijo el secretario de Seguridad de Argentina, Sergio Berni, minutos después de su captura. “Hemos capturado al narco criminal más importante del mundo. Jesús López Londoño es un hombre extremadamente peligroso no sólo por su historial, sino por el tipo de organización que construyó en Colombia y en otros países de Suramérica".

Con el título “¿Narcos entre nosotros?”, uno de los principales canales de noticias de Buenos Aires informaba sobre la captura de este narcotraficante colombiano, en la noche del martes, en un restaurante de Pilar, 60 kilómetros al norte de Buenos Aires.

Y es que la presencia de narcotraficantes y delincuentes colombianos en Argentina es ya difícil de ocultar. Desde hace cerca de seis años el país se despierta cada vez más frecuentemente con noticias de asesinatos por ajustes de cuentas, de incautación de grandes cargamentos de cocaína y de capturas de jefes narcos. Y en casi todas ellas, desafortunadamente, la presencia de algún colombiano.

Alias Mi Sangre, jefe de ‘Los Urabeños’, no es el primero en ser capturado por la Policía argentina. Antes de él fueron capturados Luis Agustín Caicedo, de la ‘Oficina de Envigado’; la modelo Angie Sanclemente; Ignacio Álvarez Meyendorff, del cartel del norte del Valle, y Gustavo Adolfo Mejía y Cristian Londoño, quienes formaban sus redes directamente en Argentina, entre algunos otros países.

Asimismo, el delincuente más buscado hoy en Argentina, según datos entregados por la Policía Federal y el Ministerio de Seguridad bonaerense, es el colombiano Alejandro Carvajal, acusado de instalar el mayor laboratorio de cocaína en el país austral.

“La llegada de narcos sólo es posible con la compra de voluntades”, manifestó Berni al respecto. Las autoridades manifiestan, fuera de micrófono, que el tema de seguridad es complejo y que con la ayuda de la Policía colombiana cada vez están cerrando las puertas a los delincuentes.

Y es que aunque los casos de narcotraficantes son quizá los más rimbombantes, existe otro problema de seguridad que afecta en el día a día a quienes viven en Buenos Aires y donde los protagonistas resultan ser colombianos.

En los primeros 10 meses de 2012 la Policía Federal detuvo a 452 colombianos acusados de diferentes delitos, sobre todo de robo de apartamentos y automóviles.

El mismo Berni cuenta que en los últimos tres meses detuvieron a 40 nacionales y que entre ellos uno que ya habían capturado diez veces en el último año y medio. “La Ley de Migración no permite deportarlos”, dijo.

Según explica el abogado Luis Vicat, los delitos como el robo de apartamentos son excarcelables en Argentina y esto ha sido aprovechado por los delincuentes colombianos. De acuerdo con investigaciones de la Policía Federal, se trata por lo general de bandas pequeñas que migran desde Colombia, “pequeños delincuentes que al lograr su primer botín, incitan a los demás miembros a viajar”.

Fuentes de la misma Policía niegan, sin embargo, que exista un vínculo entre los delincuentes ‘menores’ y los grandes narcotraficantes capturados. Desde el gobierno argentino son muy cautelosos a la hora de vincular una nacionalidad específica, en este caso la colombiana, con el problema de seguridad del país. No obstante, basta con ver los titulares en los diarios, donde la seguridad en Argentina parece ser un problema colombiano.

La vida de ‘Mi Sangre’ en Argentina

El jefe  de la banda criminal ‘Los Urabeños’, Henry de Jesús López, alias Mi Sangre, llegó a Argentina en diciembre de 2011, proveniente de Venezuela. El secretario de Seguridad argentino, Sergio Berni, confirmó que Mi Sangre “vivía con su mujer y su hijo, pero en lugares separados, por una cuestión de contrainteligencia. Ella vivía en Nordelta y él tenía otras casas en countries y en campos o chacras, en las que iba viviendo semana tras semana, también por una cuestión de contrainteligencia”. Al parecer, Mi Sangre se hacía pasar por un empresario venezolano. Pero a este narcotraficante de 41 años, que en menos de dos décadas pasó de “lavaperros” a capo y que, al parecer, pretendía convertirse en el nuevo amo y señor tras la caída de varios de los narcotraficantes más importantes del país, se le cayó la fachada el pasado martes cuando fue capturado. Iba a encontrarse con su familia y sus guardaespaldas cuando lo detuvieron. Ahora su suerte está entre la extradición a Colombia o a Estados Unidos; las autoridades de los dos países lo requieren.