Seis lecturas para entender el cartel de la toga

La Fiscalía ya tiene pruebas de cómo fue que abogados y magistrados cobraron millonarias cifras de dinero a cambio de incidir en decisiones judiciales en la Corte Suprema de Justicia y en la Fiscalía. Aquí encuentra artículos claves para entender este escándalo.

De izquiera a derecha, de arriba a bajo: Gustavo Malo, Gustavo Moreno, Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte, Álvaro Asthton, Hernán Andrade, Julio Manzur, Musa Beisale y Luis Alfredo Ramos.Revista Semana y archivo

La justicia en Colombia atraviesa sus días más oscuros por cuenta de lo que ya se conoce como el cartel de la toga. Las investigaciones de la Fiscalía y de la Corte Suprema de Justicia han evidenciado la existencia de una supuesta red de corrupción dentro del alto tribunal que manejaban magistrados y abogados que, a cambio de pagos millonarios, habrían incidido en decisiones judiciales.

Con el avance de las pesquisas de las autoridades, este escándalo va creciendo cada día más. Ya hay varios excongresistas, exgobernadores y políticos involucrados en el caso, como el senador Musa Besaile a quien el CTI lo busca para capturarlo desde hace ocho días. En cuanto a la cuota de magistrados y exfuncionarios de la Corte, la lista se agranda cada vez más. Hasta ahora, hay uno de ellos en la cárcel: el exmagistrado Francisco Ricaurte.

El Espectador recopiló seis artículos claves para entender la gravedad del escándalo del cartel de la toga, sus minucias y los personajes involucrados en ella.

El embajador de la India, de la justicia

El 27 de junio de 2017 fue capturado en Bogotá, Luis Gustavo Moreno Rivera, exfiscal anticorrupción de la Fiscalía. Este artículo es clave para entender quién es este personaje clave para entender cómo funcionaba la red de corrupción. Moreno alcanzó la cúspide de su carrera el 6 de octubre de 2016 cuando el fiscal Néstor Humberto Martínez, lo designó como jefe de la Dirección Anticorrupción. Después de este nombramiento viajó por el país anunciando capturas y prometiendo investigar a fondo los casos de corrupción.

Tal fue la confianza depositada en Moreno, que hasta su despacho llegaron casos como la investigación de Odebrecht y Reficar. Su suerte cambió cuando el exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, lo denunció ante la justicia estadounidense por haberle cobrado un millonario soborno a cambio de “ayudarle” y entorpecer en el expediente que el ente investigado tenía en contra del mandatario.

Fue así como el fiscal anticorrupción fue capturado en su oficina en Bogotá. Moreno está pedido en extradición por Estados Unidos, pues el pagó del soborno de Lyons se dio en Miami, y ya le pidió a la Corte que acelere su proceso para poder viajar pronto. Mientras tanto, en Colombia sigue contándole a la Fiscalía a la Corte todo lo que sabe de la red. 

Investigación contra Gustavo Moreno por corrupción aterrizó en la Corte Suprema

El caso de Moreno fue la ruta para llegar a más personajes vinculados a este caso, entre ellos, José Leónidas Bustos, Francisco Ricaurte, y Camilo Tarquino, todos expresidentes de la Corte Suprema de Justicia. El 15 de agosto pasado, la Fiscalía explicó que la DEA le había enviado las interceptaciones de varias comunicaciones de Moreno, el exgobernador Lyons y el abogado Luis Ignacio Lyons, en donde se escuchan detalles de cómo funcionaba el cartel de la toga.

Con esas pruebas en mano, por primera vez en la historia del país, tres magistrados de una alta corte pasaron a estar en la lista de los investigados por corrupción. Además, en los audios que recibió la Fiscalía, se mencionaban más nombres: el de los congresistas Hernán Andrade y Musa Besaile, el exsenador Álvaro Ashton y Zulema Jattin, el del exgobernador Luis Alfredo Ramos, y del magistrado Gustavo Malo.

A raíz de las declaraciones de la Fiscalía, la Corte Suprema le pidió a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes que actuara inmediatamente, pues esta es la instancia que se encarga de investigar a los magistrados de las altas cortes.

Las movidas del exfiscal Luis Gustavo Moreno en el Congreso

Los registros oficiales muestran que desde enero de 2011, el exfiscal Gustavo Moreno comenzó a visitar los despachos de los magistrados de la Corte Suprema. Sólo en el exmagistrado Leónidas Bustos  se reunió en 30 ocasiones. En ese mismo año, Moreno firmó sus primeros contratos con la Comisión de Acusación de la Cámara de Representante, en donde trabajó hasta el 30 de septiembre de 2016, mientras seguía siendo el abogado de varios aforados en el alto tribunal.

Los investigadores están tras la pista de las movidas de Moreno en el Congreso y la Corte para establecer si tenía interés en el acceso a información sensible tanto en el alto tribunal, como en la Comisión. Las autoridades ya saben que en el tiempo que trabajó en la Comisión tuvo acceso a 47 investigaciones de personajes como el expresidente Álvaro Uribe, el presidente Juan Manuel Santos, los exfiscales Eduardo Montealegre, Viviane Morales, Mario Iguarán y Guillermo Mendoza Diago, y de magistrados como Gustavo Malo y Guillermo Salazar Otero, entre otros.

“Gustavo Moreno era un extorsionista profesional": Musa Besaile

El senador Musa Besaile ha sido, hasta ahora, el primer involucrado en este escándalo en aceptar que le pagó $2.000 millones a la red criminal. Su testimonio ha servido también para entender cómo fue que los abogados y magistrados contactaban a sus clientes y terminaban por pedirles millonarios pagos a cambio de sus servicios. El congresista ya le contó todo lo que sabe a la Corte Suprema de Justicia y ha hablado también con varios medios de comunicación, en donde ha reiterado que pagó ese dinero pues se sintió intimidado por Moreno.

Besaile, además, fue uno de los primeros vinculados en este escándalo en señalar los vínculos que tenían exmagistrados de la Corte en la red. En sus declaraciones ha dicho que el exmagistrado Francisco Ricaurte era una especie de “cerebro” de las operaciones ilegales y que sabía que el exmagistrado Leonidas Bustos también estaba involucrado en la red. A raíz de su confesión, y de otras pesquisas que ha hecho la Corte y la Fiscalía, el alto tribunal ordenó su captura el pasado 24 de septiembre. Siete días después de la orden, el senador sigue prófugo.

Francisco Ricaurte, del cielo al infierno

En un hecho sin antecedentes en la historia judicial del país, el miércoles 20 de septiembre fue capturado dentro del búnker de la Fiscalía el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Ricaurte Gómez. Al día siguiente, la Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, cohecho, tráfico de influencias y uso abusivo de información privilegiada, por sus vínculos con el cartel de la toga.

Según el organismo investigador, Ricaurte dirigió, junto al exmagistrado Leonidas Bustos, “una organización criminal a la que integraron, entre otros, a Gustavo Moreno, a Leonardo Pinilla y a Gustavo Malo; organización dedicada a cometer delitos indeterminados que afectaron la seguridad, la administración pública y la recta impartición de justicia (...) nunca antes a tan alto nivel se había prostituido la profesión de abogado en el ejercicio de la magistratura”.

Ricaurte, quien fue enviado a la cárcel, ha declarado que es inocente y que todas las declaraciones en su contra son mentira. Por ahora, la Fiscalía sigue con las investigaciones de este expediente y está recopilando información clave de testimonios de Moreno, de exmagistrados de la Corte Suprema, y de las movidas de Ricaurte cuando estaba en la Judicatura.

“Lyons está pidiendo dinero por callar”: exfiscal Gustavo Moreno

Gustavo Moreno ya está colaborando con la Fiscalía y la Corte Suprema. Se sabe que ya entregó una lista de los clientes que habrían pagado a cambio de los servicios de la red, y que ya declaró en contra del senador Musa Besaile en el alto tribunal. En la diligencia en la Corte, Moreno desmintió la versión del congresista que lo señaló de ser un extorsionista profesional, y le explicó al magistrado que lleva este caso que en ningún momento presionó de alguna manera a Besaile.

Asimismo, dio detalles claves para entender cómo era que el magistrado Gustavo Malo habría trabajado para la organización. Dijo, por ejemplo, que toda la información que tenían sobre el expediente de Besaile era porque él mismo se las proporcionaba -en el despacho de Malo estaba esa investigación, y le aseguró a la Corte que él sabía que Ricaurte estaba negociando un pago con Besaile. La Comisión de Acusación ya abrió una investigación en contra de Malo.

El pasado 27 de septiembre, el magistrado pidió una licencia no remunerada mientras se defiende de las acusaciones. Durante la audiencia en la que declaró Moreno, el exfiscal habló de que en ningún momento le pidió dinero a la familia del exsenador Julio Manzur, como él mismo lo había afirmado, y que sabía que el exgobernador Alejandro Lyons estaba pidiendo dinero a cambio de guardar silencio para favorecer a políticos de la Costa que habrían recibido dinero del desfalco a la gobernación de Córdoba.

Lyons, por su parte, le contó a la Fiscalía que era cierto que Besaile había pagado dinero a Moreno para que interviniera en su proceso por parapolítica en la Corte y que sabía que parte de esa cuota se había pagado con dinero de las regalías de Córdoba. Besaile, sin embargo, ha dicho que realizó el pago después de pedirle un préstamo a un empresario.

¿Hasta dónde llegó la corrupción en la justicia?

En la audiencia de imputación de cargos en contra de Ricaurte, la Fiscalía reveló nombres y casos que hasta ese momento no se conocían dentro del escándalo por el cartel de la toga. Por ejemplo, salió a la luz el caso de Alfredo Betín Sierra, fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, quien se habría prestado para trancar la investigación del exgobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, investigado por presuntos actos de corrupción. Betín presentó su renuncia un día antes de la audiencia de imputación de Ricaurte y las autoridades investigan su caso para entender cuál era la influencia que tenían los exmagistrados Ricaurte y Bustos en la Fiscalía.