Ser extorsionado en la propia casa, bajo amenaza, sí es secuestro: Corte Suprema

El alto tribunal tomó esa decisión tras analizar el caso de un campesino que fue secuestrado en su propia casa en 2011.

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La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia determinó que retener a una persona en su propio hogar, bajo amenazas, sí se constituye como un secuestro extorsivo, y no como una simple extorsión.

El alto tribunal estableció lo anterior en un fallo en el que ratificó la condena de 45 años y 10 meses de prisión contra uno de los secuestradores de un agricultor y su familia en Tolima, en abril de 2011.

Según la sentencia de la Corte Suprema, el labriego habría sido retenido en su hogar por dos hombres encapuchados durante una hora. En ese lapso de tiempo le exigieron un pago de $25 millones a cambio de no hacerle daño a su esposa e hija, quienes permanecieron retenidas en su vivienda.

De acuerdo a lo expuesto en el fallo, el secuestrador le quitó los celulares a las dos mujeres y les advirtió que su vivienda estaba rodeada. Por esto, para el alto tribunal “es evidente que (la esposa) permaneció con su hija privada de la libertad de movilizarse, puesto que no podía salir de su casa o transitar por la finca, ante la actitud amenazante de aquel hombre”.

Esa imposibilidad para movilizarse es el motivo por el cual la Corte determinó que los hechos delictivos se constituyen en un secuestro extorsivo, delito más grave que la extorsión.

También apoyó su decisión en el hecho de que el campesino no solo fue obligado a pagar una suma monetaria, sino que “fue amarrado y amedrentado con arma de fuego”, lo que le habría impedido su libre locomoción, tal como ocurre en un secuestro.

 

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