Sigue indignación por caso de 'enmaletada'

La Fiscalía le imputó cargos a Kevin Jaramillo por el delito de homicidio. Él se declaró inocente. El cuerpo de la joven estudiante del Sena apareció descuartizado en una maleta el pasado 25 de marzo.

Kevin Jaramillo fue capturado este miércoles y en la mañana de ayer la Fiscalía le imputó cargos en la URI de Kennedy. / Gustavo Torrijos

Los familiares de Tatiana Fandiño no han podido borrar de su cabeza la aterradora imagen del cuerpo de la joven que apareció dentro de una maleta el pasado 24 de marzo, en la localidad de Kennedy, en Bogotá. Un rostro desfigurado por los golpes, morados en brazos y piernas y los signos en su cuello que eran la prueba de que fue asesinada con un cable hasta asfixiarla, son parte de las evidencias que no dejan de conmocionar a la sociedad por la atrocidad del homicidio. “La joven fue amordazada y su muerte se produjo por asfixia por estrangulación, al parecer por un cable de plancha”, dijo la Fiscalía en la imputación de cargos contra Kevin Jaramillo Valencia, exnovio de Fandiño y principal sospechoso.

El pasado martes las autoridades capturaron a Jaramillo en un reconocido almacén ubicado en la calle 80, en el occidente de Bogotá. Igualmente, agentes del CTI están tras la pista de Eduardo Martínez, un amigo del exnovio de Tatiana, quien también habría participado de la brutal golpiza y posterior asesinato de la joven. Según dijo la Fiscalía en la audiencia de imputación, existen pruebas de ADN encontradas en el lugar donde fue dejado el cuerpo de Fandiño; declaraciones de testigos y videos que comprobarían que detrás del asesinato estarían Jaramillo y Martínez. El joven de 20 años, procesado por el delito de homicidio agravado, no aceptó cargos.

La noche anterior a su asesinato, Tatiana habría estado en una fiesta con su exnovio y Martínez, como quedó registrado en algunos videos. Según los investigadores, una de las grabaciones muestra a la mujer y a Jaramillo discutiendo por un supuesto ataque de celos de este último. Asimismo, dicen que hay testigos que vieron a la víctima salir de la fiesta junto a los dos hombres en la madrugada. Los informes de Medicina Legal señalaron que a Fandiño la torturaron, la amarraron con alambres y cauchos de llantas y que murió por asfixia mecánica.

“Con la información recopilada se logró establecer que entre los dos envolvieron en una cobija a la joven, después de golpearla, y también le amarraron un cable al cuello para terminar de quitarle la vida”, puntualizó la Fiscalía. En medio de las pesquisas del ente investigador se conoció que la joven estudiante de gastronomía se había ido vivir a la casa de Kevin Jaramillo 20 días atrás del asesinato. Ese mismo lugar era habitado por Eduardo Martínez y su novia. Como lo reveló El Espectador, al parecer el origen del crimen se debió a una serie de chismes y rumores que empezaron a afectar la vida de las cuatro personas que compartían un mismo hogar.

Mensajes publicados en un perfil de Facebook por una mujer identificada como “Chavita Beltrán”, que fueron dados a conocer por este diario, comprobarían esa hipótesis. En una de sus publicaciones, Beltrán da a entender que una mujer, al parecer Tatiana, inventó un chisme para “alejarla” del amor de su vida y “destruir un nuevo hogar”. A renglón seguido se leen reacciones de otras personas que hablan de hacer una “recolecta” para recoger lo que sería el cuerpo de Fandiño, porque había quedado “empacada por mentirosa y ficticia”. El fiscal 282 de la Unidad de Vida manifestó en la audiencia que ambos hombres habrían ideado y cometido el crimen mientras estaban drogados y con un alto grado de embriaguez. Incluso se supo que, al momento de su captura, Kevin Jaramillo se negó a que le realizaran exámenes para saber si consumía o no sustancias alucinógenas.

Mientras tanto, la familia de Tatiana Fandiño, que en estos momentos cuenta con protección ya que ha sido blanco de amenazas, quiere borrar este oscuro episodio y recordarla por siempre como una mujer de 23 años luchadora, amiguera, que le encantaba la música, era aventurera y “linda por fuera y por dentro”, como dijeron personas cercanas a la víctima que estaban afuera de la sala de audiencias donde se adelantaba el proceso contra Jaramillo Valencia. A este hombre un juez de control de garantías lo cobijó con medida de aseguramiento en centro carcelario por considerarlo un peligro para la sociedad.

 

 

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@santsmartinez

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