Solicitan nulidad del proceso por manipulación de la escena del crimen en el caso grafitero

Los abogados de los particulares y los policías consideran que los padres del menor no pueden ser avalados como víctimas dentro del proceso penal.

Ante la juez 19 de conocimientos los abogados de los oficiales y suboficiales de la Policía Nacional procesados por los hechos que rodearon la manipulación de la escena del crimen donde el joven Diego Felipe Becerra Lizarazo recibió una herida mortal solicitaron la nulidad de todo lo actuado al considerar que se presentaron fallas irreparables.

En sus respectivas peticiones los juristas coincidieron en afirmar que los padres del joven de 16 años no pueden ser avalados como víctimas dentro de este proceso penal. En este sentido añadieron que los padres del menor deben asumir la muerte de Becerra Lizarazo, puesto que está probado que estaba pintando un graffiti y en un bien público.

Ante esto señalan que no se le puede hacer un reclamo a la actitud del patrullero Wilmer Antonio Alarcón puesto que estaba haciendo su trabajo puesto que al momento de dar la orden de “alto” el joven emprendió la huida. Por sus funciones constitucionales y legales el uniformado inició una persecución que tuvo el final que ya todos conocen.

“Estamos en presencia de una irregularidad”, precisó uno de los abogados que considera que la ley da dos únicas salidas, o se declara la nulidad o se corrigen los yerros existentes. “Uno lo que podría decir es que ni formal ni materialmente obran elementos en el proceso para tener por acreditada esa calidad, y si puede hablarse de una sola preclusividad esa es la víctima para acreditar su calidad”.

“El daño al proceso sería gravísimo por el desequilibrio que le causa”, precisó el jurista. Por la ubicación de un arma de manera predeterminada en la escena del crimen y la falsedad en los testimonios para acusar al joven grafitero de hacer parte de una banda de delincuentes son procesados tres coroneles, un teniente, cuatro subintenentes, dos patrulleeros, un abogado, el conductro de un bus de servicio público y su esposa.