Subintendente de la Policía, procesado por crimen del teniente Mario Gamboa

Guillermo Alberto Unigarro fue señalado de tener participación directa en la muerte del suboficial en el marco del operativo. Fue enviado a la cárcel.

El teniente Mario Vianey Gamboa recibió honores póstumos de la Alcaldía y la Policía. / Archivo - El Espectador

El juez segundo de control de garantías cobijó con medida de aseguramiento en centro carcelario al subintendente de la Sijín, Guillermo Alberto Unigarro en el marco de la investigación que se adelanta por los hechos que rodearon la muerte del teniente de la Policía Mario Vianey Gamboa Murcia en el desarrollo de un operativo en el barrio Ciudad Montes en el sur de Bogotá en la madrugada del primero de septiembre de 2011.

El entonces jefe de la Unidad a Robo de Residencias de la Sijín recibió una llamada anónima en la que le informaba sobre la existencia de un plan para robar una vivienda. Debido a los detalles de los datos aportados por la persona se organizó un plan para patrullar el lugar y determinar así la veracidad de los datos. Al llegar al sitio observaron a hombres sospechosos y un vehículo en la vivienda ubicada entre un “caño y una Iglesia”.

El subintendente Unigarro, quien se movilizaba en el mismo vehículo, aseguró en su momento que los tres hombres que salieron de la vivienda estaban fuertemente armados. Al notar la presencia de los miembros de la Fuerza Pública inició el ataque contra el carro, un taxi Chevrolet Spark, hecho que los obligó a desplazarse y pedir refuerzos puesto que no contaban con los elementos bélicos para contrarrestar la acción.

En el intercambio de disparos el teniente recibió una herida, hecho por el cual sus compañeros tuvieron que trasladaron a la Clínica Santa Clara donde falleció. Unigarro sostuvo en la investigación que un hombre identificado como Francisco Ruiz, quien portaba un fusil, fue el que le disparó al teniente en repetidas oportunidades. (Ver El extraño asesinato del teniente Mario Gamboa)

Para la Fiscalía General el teniente no murió en el intercambio de disparos con unos delincuentes como se dijo en el momento, sino que recibió un disparo a corta distancia en el vehículo en el que se movilizaba. Las pruebas periciales permitieron inferir que la hipótesis sobre un ataque al carro era improbable puesto que los cinco orificios que presentaba habían sido hechos desde el mismo vehículo.

El dictamen de Medicina Legal fue clave en el desarrollo de la investigación. En el mismo se revelaba que el uniformado recibió un disparo a corta distancia en su cabeza. La bala, indicaba el informe, ingresó por el parietal derecho causándole una grave herida que posteriormente acabó con su vida. (Ver ¿Quién mató a Gamboa?)

Además se esto se consideró que existían contradicciones en el relato de Unigarro sobre el intercambio de disparos, así como cambios continuos en la versión sobre el modo en cómo se adelantó el supuesto operativo.

La reapertura del proceso

En noviembre de 2013 la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá determinó que no existían elementos probatorios para inferir la participación de Francisco Ruiz García, Pablo Javier Gómez, Nelson Galindo Cano y Alexánder Urrego –recordado por protagonizar una cinematográfica fuga cuando asistía a una cita médica- en el asesinato del teniente Gamboa.

Debido a esto se ratificó el fallo absolutorio por estos hechos. En la decisión se consideró que en el juicio se presentaron elementos que sí permitían suponer una participación y responsabilidad por parte de los uniformados que acompañaban al teniente Gamboa en el fallido operativo hecho por el cual se compulsaron las respectivas copias. “Pudo ser un miembro de la Policía quien le disparó al teniente Gamboa”, precisaba la decisión.

La Fiscalía General le imputó al subintendente los delitos de homicidio agravado y alteración de la escena del crimen, los cuales no aceptó. Para el ente investigador el uniformado se encontraba en el mismo vehículo del teniente y en un momento se ubicó en el puesto trasero para hacer el video del operativo. La hipótesis que se maneja es que aprovechando la situación fue el encargado de dispararle a Gamboa.

En la diligencia judicial se reveló que además se habría presentado una manipulación en la escena del crimen con el fin de “cuadrar” la versión del ataque en contra del vehículo. Para ello hicieron disparos posteriores al vehículo, se eliminaron todos los rastros de los cartuchos de bala dentro del carro y se modificó el lugar donde ocurrieron los hechos.