Sucesor de 'Diego Rastrojo' se escondía en lujoso apartamento en Bogotá

José Leonel Rodríguez Guevara fue sorprendido por las autoridades cuando cerraba negocios con la mafia mexicana.

Diego Rastrojo, al momento de se recibido en Bogotá / AFP
Diego Rastrojo, al momento de se recibido en Bogotá / AFP

En un lujoso apartamento ubicado en los cerros orientales de Bogotá, se escondía el sucesor de alias ‘Diego Rastrojo’, un reconocido jefe criminal, que fue capturado el pasado 3 de junio en el Estado Barinas de Venezuela.

Se trata de José Leonel Rodríguez Guevara, alias ‘Pinky’, quien fue sorprendido en compañía de tres personas, con quienes al parecer concretaba un próximo negocio con miembros de la mafia mexicana, específicamente con enlaces de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

“Con la información precisa sobre la ubicación de este individuo, se practicó la diligencia de allanamiento, al cabo de la cual fueron incautadas dos pistolas 9 milímetros (una de ellas con silenciador), 28 cartuchos de munición, dos vehículos y 410 folios con información catastral sobre bienes inmuebles que iban a ser objeto de transacciones para el lavado de activos, y cuyo valor se aproxima a los 200 mil millones de pesos”, dijo el director de la Dijin, general Ramiro Mena.

El alto oficial explicó que las autoridades lograron identificar a José Leonardo Hortúa Blandón, alias ‘Mascota’, como el nuevo cabecilla de esa organización, a la vez que desplegó un intenso operativo de búsqueda, localización y captura.

“Además de asumir el manejo financiero y narcotraficante de “Los Rastrojos” en Valle, Cauca, Chocó, Norte de Santander y Santander, alias ‘Mascota’ y alias ‘Pinky’ reagruparon a unos mil delincuentes, quienes actualmente se encargan de la custodia de los laboratorios para el procesamiento de alcaloides, y de asegurar el traslado de los mismos hacia los centros de acopio en ciudades y municipios”, agregó el general Mena.

Finalmente, el director de la Dijin señaló que los dos nuevos cabecillas de la banda criminal reorganizaron su brazo armado, conformando “oficinas de cobro” que en alianza con delincuentes comunes, han provocado homicidios en Tuluá, Río Frío, Trujillo, Bolívar y Roldanillo, entre otras poblaciones, todo con el fin de afirmar el dominio sobre las rutas y los expendios dedicados al microtráfico.