Dos años de la operación Agamenón

“Tenemos aislado al clan del Golfo”: General Jorge Luis Vargas

El director de la Dijin explica el balance de la lucha contra la banda de alias “Otoniel”, la misma que lanzó un plan pistola contra la Policía. Van 1.284 capturas y 94 toneladas de cocaína decomisadas.

General Jorge Luis Vargas, director de la Dijin. Foto: Revista Semana

Hace poco más de dos años, la Policía Nacional dio inicio a una de las maniobras más ambiciosas en la historia de Colombia: la operación Agamenón, concebida, inicialmente, con un pie de fuerza de 1.200 hombres altamente capacitados en maniobras de inteligencia y de combate para contrarrestar la expansión de las bandas criminales. Su objetivo: capturar a los jefes de los Urabeños, que hoy se conocen como el clan del Golfo. Aunque les han dado duros golpes, la cúpula, comandada por Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, sigue operando y escabulléndose en zonas donde controlan todo a su alrededor, como el Urabá y el norte de Chocó.

¿Cuál es el balance de la operación Agamenón en estos dos años?

Ha sido completamente exitosa. Hemos evitado que el clan del Golfo llegue a más zonas del país. Cuando Agamenón empezó había muchísimas lanchas go fast con cocaína hacia Centroamérica y Panamá. Pero los narcotraficantes internacionales ya no las están utilizando tanto como hace tres años, cuando iniciamos la operación. También hemos logrado la incautación de 94 toneladas de cocaína, que representan unos resultados importantes en el debilitamiento financiero de la organización. Tanto así que han buscado otras formas de obtener dinero.

¿Como cuáles?

Hoy están tratando de buscar otros métodos, como la minería ilegal o la extorsión, cosa que no se presentaba antes. Esto ha sido producto de la importancia de bloquear el negocio del tráfico de drogas. También hay un trabajo muy importante con la Fiscalía haciendo nuevas investigaciones contra el clan del Golfo.

¿Qué significó para el clan del Golfo la muerte de Uldar Cardona, alias “Pablito”, el pasado 2 de mayo?

Era el quinto cabecilla del clan del Golfo. Con su neutralización se logró desarticular todo el andamiaje que tenía el narcotráfico en Urabá, Córdoba y el nordeste antioqueño. Tenía alrededor de 750 hombres a su cargo, distribuidos en seis estructuras. Es uno de los más importantes logros para Agamenón, pues era una persona de confianza de Roberto Vargas Gutiérrez, alias Gavilán.

¿Cómo cayó Vargas Gutiérrez?

Una fuente humana nos dio la información para ubicarlo. A partir de ahí supimos que se estaba reuniendo con miembros del clan del Golfo para replantear la organización en el Urabá antioqueño y chocoano. Esa persona nos dijo de dónde salían sus escoltas y a partir de una vigilancia logramos llegar a ese sitio.

Uno de los cuestionamientos a Agamenón es que los principales líderes no han sido capturados…

Esta no es una operación para capturar a una persona sino para interrumpir la actividad delincuencial del clan del Golfo, que tiene presencia especialmente en el Urabá. Pero Agamenón tiene focos de operación en Chocó, Córdoba, Cauca y Bolívar. Esto es un tema estructural y desde ahí hemos producido los resultados.

Pero uno de los objetivos por los que se creó Agamenón fue precisamente para capturar a los que afectaban esa zona...

Para capturar a Pablo Escobar y el cartel de Cali se nos fueron más de 15 años de persecución. A Otoniel y sus líderes los hemos estado estudiando dos años y ya dimos resultados: Guagua y Pablito , por mencionar algunos. Actualmente, la organización está aislada y les cuesta trabajo comunicarse.

¿El debilitamiento del clan del Golfo también presupone un cambio en el modo de actuar de esa organización?

Nuestra operación ha significado un reacomodamiento en el actuar de los delincuentes. Por ejemplo, ellos les pagan a los pobladores para que los alerten ante la presencia de la Policía. También hacen operaciones rastrillo para detectar a las autoridades y, además, cuentan con perros entrenados para oler por dónde van las autoridades. Nosotros también nos estamos reacomodando a estas nuevas prácticas.

¿En qué consiste ese reacomodamiento?

Hicimos un reacomodamiento dentro de la operación, pero el bloque de búsqueda continúa en todas sus estructuras. En dos años, así como ellos han cambiado, nosotros también hemos mejorado nuestras capacidades; hemos focalizado el esfuerzo en inteligencia, en Policía Judicial y en mayores operaciones especiales. Queremos ser más contundentes y para eso nos hemos transformado.

Pero ¿dos años no le parece demasiado tiempo para una operación de esa magnitud con tan pocos resultados?

Estamos en proceso de reducir la estructura, y así fue planteada la operación. En ningún momento pusimos fechas. Esta operación ha sido transparente en términos de que el objetivo era la neutralización del clan del Golfo con sus líderes, y en eso estamos.

Algunos sectores dicen que se ha reducido la capacidad de los uniformados. ¿Es verdad?

No, siguen siendo 1.200 hombres en la operación.

¿En la reestructuración de la operación también significó que de cuatro generales que empezaron sólo esté uno a cargo?

Es una de las transformaciones para ser más efectivos.

¿Qué viene para Agamenón?

Seguramente, la operación Agamenón se va a seguir transformando, porque se va a crear el Cuerpo Élite de la Policía, un instrumento que está en los acuerdos de paz y consiste en la lucha contra el crimen organizado.