Afirma Jesús García

“Tenemos la historia tan viva que el error no se repite”: líder social de Caquetá

En un encuentro entre líderes sociales que ocurrió esta semana en Bogotá, se habló sobre el presente y los retos que se afrontan en las regiones para consolidar ambientes que contribuyan a la construcción de paz.

Al evento asistieron líderes de diferentes regiones del país.La paz Querida

Una de las insistencias que ha habido tras la firma de los Acuerdos de Paz es el trabajo en las regiones de las que hasta hace poco solo se sabía por la violencia. La corporación La Paz Querida, se ha encargado de promover actividades en sectores apartados que ayuden a la población azotada por el conflicto armado. “Diálogos Intergeneracionales para la construcción de paz en el territorio” fue uno de sus últimos eventos, realizado esta semana en Bogotá, el cual contó con la presencia de líderes sociales que hablaron sobre lo importante que es conocer y entender el nuevo panorama nacional.

El tema de los líderes sociales es complicado. En lo que va del año han asesinado a cerca de 78 activistas, según cifras reveladas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Con todo y eso el número puede ser mayor, teniendo en cuenta que muchas veces no se denuncia por miedo a posibles represalias.

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Uno de los líderes sociales del Caquetá que asistió al evento, Jesús García, asume con vehemencia su rol y lo explica: “Significa usted ser capaz de decir y de llevar a cabo actitudes que ninguna otra persona quiere y no porque no sepa sino porque todos queremos darle la espalda a realidades que tenemos. Cada uno se dedica simplemente al crecimiento personal y eso no tiene tanto mérito como si usted sabe hacer cosas que el otro no y las usa para ayudar. Eso tiene verdadero mérito”.

García es un campesino cauchero que cree que el primer paso para combatir la violencia es fijarse en los errores propios y atacar la “cultura de guerra”, como la llama él, que se vive en las regiones. “Somos buenos para criticar y somos cerrados a la hora de pensar. La cultura de paz es importante en la formación que verdaderamente alguien sepa de lo que se está hablando. La paz es hablar pero hay que transformar la educación y transformar la cultura”, explica.

Por otro lado, Gladis Rebeca Miguel Vides, alcaldesa de Tarazá (Antioquia), contó que su región ha estado dominada por la coca y la minería ilegal, como muchas otras en el país. Desde hace un tiempo comenzó a promover en su gente el deseo de encontrar nuevos caminos: “Los campesinos siempre decían que como el Gobierno no les dio otra alternativa y los que llegaron fueron los grupos armados a ofrecerles y pagarles pa que sembraran entonces ellos hacían eso porque no tenían otra alternativa”. A esto, añadió: “Hoy en día están haciendo la sustitución voluntaria porque son conscientes y están animados  erradicando y esperando que el Gobierno les cumpla”.

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La alcaldesa de Tarazá, como lideresa social, se ha dedicado a visitar los corregimientos para buscar el diálogo y promover la paz entre las personas que viven en las veredas “haciendo reuniones en un recinto grande con la olla comunitaria y el sancocho. Ellos expresan sus necesidades, aprovechan y le piden lo que necesitan a uno”. Además, dice: “Me siento realizada como mujer, como alcaldesa, porque soy consciente de que si esa región quiere progresar lo mejor es erradicar. Desde que tuvieran coca ahí el Gobierno no iba a invertir nada”.

Didier Velazco, líder social del Cauca, contó su experiencia con las comunidades de su región, las cuales además, han trabajado con La Paz Querida: “Nosotros aprendimos cuando entendimos lo que era escuchar en un tono bien porque nosotros somos formados en la guerra y la mayoría siempre está a la defensiva. Por eso esa fue la enseñanza, cuando escuchamos a cinco grupos diferentes y salimos con una mentalidad totalmente diferente”.

Se trata de regiones que hasta hace poco sufrieron de cerca el conflicto armado y crecieron con ese relato. Jesús García cuenta cómo “en Caquetá hay una memoria de la violencia muy reciente. Estoy hablando de que yo he tenido memoria cuando estaba en casa y se escuchaban los tiroteos por ahí cerca, entre Ejército y guerrilla. Nosotros sabemos bien sobre lo que ha pasado, yo tuve un tío que fue asesinado víctima del conflicto armado. Nosotros tenemos la historia tan viva que el error no se repite, al menos no por parte de nosotros”.

Al llegar a Bogotá, García dice que una persona con la que habló le dijo que su tierra era agresiva. A esto, el líder social responde con orgullo: Yo vivo en una región cauchera de muy bonitos paisajes, cascadas, de gente pobre pero no por plata, no por no tener de dónde. La gente no es pobre por cómo vive sino por cómo piensa, gente que cree que el campesino es sufrido cuando los campesinos somos la gente más rica del mundo. Así es mi región”.