Testigo del caso Palacio lo niega todo

El exsuboficial, detenido hace algunos días, no le ha contado nada relevante a la Fiscalía.

Bernardo Garzón, detenido. / Fiscalía

El sargento (r) Bernardo Alfonso Garzón, considerado durante años como uno de los eslabones perdidos en el holocausto del Palacio de Justicia, no quiere contar sus verdades en la Fiscalía. El exsuboficial, capturado en Cali por agentes del CTI el pasado 30 de enero, declaró el pasado viernes ante la fiscal Martha Lucía Zamora que nada supo de la toma del Palacio, que no tiene nada que contarle a la justicia y que por muchos años estuvo viviendo en Madrid (España) comercializando vehículos, pero que en 2010 tomó la decisión de regresar a Colombia.

Además, negó haber sido testigo ante la Procuraduría, a principios de la década de los 90, de múltiples señalamientos en contra del Ejército. Según él, fue suplantado. Una versión que desconcertó a investigadores y abogados de las víctimas del Palacio de Justicia. De hecho, el 22 de enero de 1991 un hombre que se identificó como el sargento (r) Bernardo Garzón le narró a una comisión del Ministerio Público cómo integrantes del Batallón Charry Solano del Ejército fueron responsables de varias desapariciones forzadas y tuvieron un rol protagónico en las torturas y otros crímenes perpetrados esos 6 y 7 de noviembre de 1985.

Garzón sostuvo en 1991 que participó en varias operaciones de infiltración al M-19 y las Farc; y que cuando la justicia lo procesó por el secuestro de dos personas detenidas por militares, decidió acudir a la justicia para reconocer varios crímenes perpetrados por uniformados de inteligencia del Ejército. Por ejemplo, contó detalles de la desaparición de Amparo Tordecillas, ocurrida en abril de 1989. Tordecillas era compañera sentimental de un comandante del Epl. Garzón también confesó la desaparición de la activista del M-19 Nydia Érika Bautista; el secuestro y tentativa de homicidio de Guillermo Marín y el plagio de José Cuesta, ambos del M-19.

Incluso aseguró en su momento que durante la operación militar de recuperación del Palacio, agentes de inteligencia del Ejército retuvieron a la guerrillera Irma Franco en una camioneta y luego la asesinaron. Sin embargo, en 1996, ante un juzgado de instrucción penal militar, se retractó, dijo que había sido presionado y ofreció excusas. Mucho se especuló por la suerte de Garzón desde entonces, hasta que fue capturado hace 11 días. Pero Garzón reiteró que quien dio las versiones en 1991 no era él y que nada sabe del Palacio de Justicia, ni mucho menos de otros crímenes perpetrados por uniformados del Batallón Charry Solano.