Testigos están mintiendo para favorecer a Santiago Uribe: Fiscalía

El Espectador conoció el sustento de la Fiscalía para ordenar el arresto de Santiago Uribe Vélez. Él insiste en que se trata de un complot político para acabar con su hermano, el expresidente Álvaro Uribe.

Santiago Uribe ha insistido en que el proceso en su contra es un burdo complot con tinte político. / Archivo

Investigar los crímenes de los 12 Apóstoles que, según la Fiscalía, están el 99% en la impunidad. Indagar por el rol de Rodrigo Pérez Alzate, más conocido como Julián Bolívar, en el grupo paramilitar los 12 Apóstoles. Que la Unidad de Falsos Testigos de la Fiscalía les abra procesos al coronel (r) Pedro Benavides y al ganadero Álvaro Vásquez. Escuchar a personas que en los años 90 declararon bajo reserva de identidad. Esa, a grosso modo, es la brújula de la Fiscalía en lo que se viene con respecto al expediente de Santiago Uribe Vélez, investigado por, supuestamente, haber fomentado la creación de organizaciones paramilitares en el norte de Antioquia y haber participado en el asesinato de Camilo Barrientos Durán. La Fiscalía asegura que los 12 Apóstoles cometieron crímenes de lesa humanidad y que esas investigaciones, incluido el expediente de Santiago Uribe, son imprescriptibles.

La Fiscalía se extendió en 277 páginas para concretar lo que ha averiguado sobre Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez. En el documento en que sustentó la detención (medida de aseguramiento) del ganadero, conocido en su integridad por este diario, se advierte: “Existe evidencia sobre la interferencia de Santiago Uribe Vélez, por interpuestas personas, para controlar los resultados de las investigaciones penales a favor de otros miembros de la organización armada y como estrategia para garantizar su silencio. Existe una concertación de testigos que están faltando a la verdad para favorecer los intereses de Santiago Uribe Vélez y desviar la investigación”.

Entre los testigos citados en el documento aparece en primera fila Alexánder Amaya Vargas, quien era agente de Policía de Yarumal y escolta de otro declarante estrella de la Fiscalía: el mayor (r) Juan Carlos Meneses. Amaya dio su primera declaración el 9 de agosto de 1996 bajo reserva de identidad y señaló que, en febrero de 1994, conducido por el propio Meneses, estuvo presente en una reunión en la hacienda La Carolina, a la que asistieron la mayoría de miembros de los 12 Apóstoles, incluido Santiago Uribe Vélez. Según Amaya, los 12 Apóstoles cometían delitos financiados por Álvaro Vásquez y por Santiago Uribe.

El testimonio principal tenido en cuenta por la Fiscalía para dictar orden de captura contra Santiago Uribe Vélez fue el de Juan Carlos Meneses, mayor retirado de la Policía. Aseguró que al llegar a la comandancia de la Policía de Yarumal, en 1993, el comandante saliente, el entonces capitán Pedro Benavides, le dijo que tenía que colaborar con un “grupo de personas que hacía limpieza social”. La Fiscalía, además, admitió una grabación que Juan Carlos Meneses entregó, en la cual, se supone, queda en evidencia que el hoy coronel en retiro Pedro Benavides estuvo tan involucrado con los 12 Apóstoles como el propio Meneses.

Sobre esta controversial evidencia, la defensa de Santiago Uribe señaló que ni siquiera se iba a molestar en refutarla, pues, a todas luces, era una grabación clandestina, sin orden judicial previa y, por ende, ilícita. La Fiscalía, sin embargo, indicó que la grabación sí podía ser admitida porque Juan Carlos Meneses ya era objeto de amenazas desde 2004, año en que salió de la Policía y empezó, dijo, a ser blanco de amenazas y seguimientos. En ese contexto, afirmó la Fiscalía, hizo Meneses la grabación: no quería “quedar solo en su versión”. Meneses, además, creía que el coronel (r) Benavides podía incriminarlo de algún modo una vez supiera que iba a rendir testimonio en la Fiscalía. La grabación, dijo la Fiscalía, era su seguro “legítimo”.

El último testimonio clave para que la Fiscalía ordenara la detención de Santiago Uribe Vélez fue el de Eunicio Pineda. Él acreditó haber trabajado en la hacienda colindante a La Carolina, y como tal, haber visto a particulares uniformados que poseían radios y armas y se reunían con la Policía. Pineda, exiliado en Europa, declaró que antes de salir del país supo que lo querían matar “porque conocía que en La Carolina se había conformado un grupo armado ilegal”. Dijo que en su huida, a finales de los 90, resultó trabajando en la finca de Juan Carlos el Tuso Sierra, un narcotraficante que se desmovilizó con las Auc. Y que alias Rodrigo lo secuestró, lo acusó de “sapo” y lo torturó, sacándole los dientes con un alicate.

Santiago Uribe Vélez ha reiterado que Eunicio Pineda es un mentiroso. Dijo que estaba convencido de que nunca conoció al Tuso Sierra y a Mario Uribe; que no hacía “un retrato claro de La Carolina” y cuestionó por qué, al describirlo, nunca mencionó una de sus principales características físicas: la ausencia de uno de sus dedos en la mano derecha. Santiago Uribe Vélez pidió que se tomara declaración de alias Rodrigo, que no es otro que Julián Bolívar, para que la Fiscalía pudiera comprobar que él no tenía nada que ver con el fomento del paramilitarismo en el norte de Antioquia.

Si algo queda claro en este documento de la Fiscalía es que, para el organismo investigativo, es prioritario descifrar si hubo o no participación del excomandante paramilitar del Bloque Central Bolívar, alias Julián Bolívar, en los 12 Apóstoles. Juan Carlos Meneses fue el primero en hablar de ese supuesto nexo. Algo clave para la Fiscalía fue el reconocimiento fotográfico que hizo Eunicio Pineda de alias Julián Bolívar, a quien identificó como Rodrigo, el hombre que, asegura, le extrajo los dientes. Esa vez, contó Pineda, él logró escaparse y por eso no fue asesinado. Luego terminó en Europa exiliado.

Santiago Uribe Vélez y su defensor, se lee en el expediente, han insistido en que todo este proceso es un burdo complot con tintes políticos: afectar al hermano del investigado, Álvaro Uribe Vélez. Santiago Uribe negó conocer al coronel (r) Pedro Benavides o al mayor (r) Juan Carlos Meneses. Dijo que la finca La Carolina, que había comprado su padre, ya no era propiedad de la familia para la época en que supuestamente él reunía a los 12 Apóstoles allí. Señaló que Alexánder Amaya ya había sido descartado por la Fiscalía como testigo por ser “peligroso y nada creíble”.

Para la defensa de Santiago Uribe Vélez, el complot en su contra y de su hermano ha sido “orquestado por el padre Javier Giraldo y Gustavo Petro Urrego”. Daniel Prado, parte civil en el proceso contra Santiago Uribe, ha ejercido como abogado de Gustavo Petro, recordó la defensa. Sólo así se explica, dicen Santiago Uribe Vélez y su abogado, que Juan Carlos Meneses, a pesar de ya haber sido absuelto por la Fiscalía de investigaciones previas, hubiera salido a declarar incluso comprometiéndose a sí mismo. Si este caso va a juicio, decisión que aún no se ha tomado, será un juez de la República quien decida qué parte dice la verdad.