Según informe reservado que la Fiscalía le entregó a la JEP
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Tierras, vacas y minería: las inversiones de la guerrilla

En esta última entrega sobre las fuentes de financiación de las Farc se explora un lado menos conocido de las finanzas de esa guerrilla: lo que hizo con los “excedentes” que le dejaron el secuestro, la extorsión y el narcotráfico.

La Fiscalía señala que las Farc alimentaron sus finanzas haciendo inversiones en actividades económicas. / Óscar PérezÓscar Pérez - El Espectador

Desde vender cerdos alimentados con las sobras de comidas de trabajadores en fincas cocaleras hasta explotar minas de oro, coltán y tungsteno: para financiarse, las Farc no solo recurrieron al secuestro extorsivo, la extorsión y el narcotráfico. De hecho, tuvieron que buscar otros caminos al notar que la ejecución de esos tres delitos les estaba costando su popularidad. “Debemos apersonarnos de parar todo esto (…) de persistir estas políticas, no tardará mucho tiempo en que una buena parte de nuestras masas terminen aliadas con nuestros enemigos”, advertía una comunicación de alto nivel a los frentes, recuperada en la operación militar Arauca I, en 2013.

(Primera entrega: Así obtuvieron las Farc dinero para funcionar)

La explicación amplia de en qué sectores las Farc decidieron invertir los “excedentes” que sus delitos les empezaron a generar —la Fiscalía estima que de los secuestros la guerrilla obtuvo unos $3 billones entre 1996 y 2012, por ejemplo—, se encuentran en el informe reservado sobre fuentes y mecanismos de financiación de las Farc que le entregó la Fiscalía a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). En ese documento, de 251 páginas, se describe cómo las Farc consiguieron recursos a través de métodos de los que ya se tenía información: privando ilegalmente de la libertad a civiles a cambio de dinero, pidiendo dinero a cambio de no secuestrar e involucrándose en el narcotráfico.

En el último capítulo del informe, sin embargo, se menciona un aspecto de la guerrilla que poco ha sido explorado: su rol como “inversores”. La Fiscalía señala que las Farc pasaron de una “economía elemental” al “punto más alto de su perfeccionamiento, de las inversiones en actividades económicas productivas, tales como la minería, tierras y ganado”. Teniendo en cuenta, como indicó el propio Manuel Marulanda, que los secuestros y las extorsiones ya no eran tan “rentables”: “Concluimos que todos los personajes que disponen de dinero para retenerlos ya no se encuentran en los departamentos. Y los que pueden contribuir con cuotas voluntarias para el sostenimiento del movimiento son muy pocos”.

(Segunda entrega: Las extorsiones que realizaron las Farc para financiar la guerra)

El jefe máximo de las Farc les hizo esa advertencia al Secretariado, el Estado mayor Central y otros mandos, en una comunicación cuya fecha no se conoce y que fue recuperada en 2013, durante la operación militar Arauca III. Por eso, concluye la Fiscalía, “las inversiones aparecieron como sustitutos y complementos de los ingresos”, que habrían nacido como política guerrillera en 1993, tras la octava conferencia de las Farc. “Debemos encontrar alternativas distintas en la consecución de los recursos necesarios para cumplir con el Plan de la Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia”, se dijo en esa conferencia. ¿Cuántos recursos? Según esa comunicación, “sus fases una, dos y tres” requerían US$52 millones.

Minería, un negocio rentable

De acuerdo con la información obtenida por la Fiscalía, para 1993 las Farc tenían claro ya que la minería merecía su atención especial. “Se trata de la rama económica más importante de nuestro país y por donde salen miles de millones de dólares”, resaltaron los propios guerrilleros en documentos obtenidos por la Fuerza Pública. De la minería, al parecer, tres elementos en particular llamaron su atención: el oro, el coltán y el tungsteno. “En lo de finanzas se hace necesario ponerle mucha atención a la extracción del coltán y el oro. El planteamiento es lograr tener el control de estos negocios para mejorar nuestro estado financiero”, propuso en 2011 Gentil Duarte al frente que comandaba, el Séptimo.

Duarte, hoy rostro de las disidencias a los Acuerdos de Paz, pidió entonces, según documentos incautados por el Ejército en 2014, que los frentes reportaran si en sus áreas había minas, de qué tipo y quiénes las controlaban. De esa forma, en general, la guerrilla pasó de extorsionar a actores ilegales involucrados en la explotación minera a manejar “volúmenes de riqueza”, extrayendo, por ejemplo, oro. El hallazgo de archivos financieros del frente 21 le permitió a la Fiscalía calcular cuánto dinero podía entrarle a la guerrilla por esta vía: con 15 extracciones de oro entre 2013 y 2014, según el valor del gramo reportado por el Banco de la República, las Farc se habrían hecho a más de $1.500 millones.

(Siguiente entrega: Narcotráfico, el tercer camino que hallaron las Farc para expandirse)

Con el oro, además, se formaron reservas para el Secretariado. Así lo dejó ver un documento que, de acuerdo con el organismo investigativo, remitió Pastor Alape. Se trataba de una especie de inventario que indicaba cuánto oro había en qué frente y quién era el responsable. “En el 34 Frente hay 3 libras 33 castellanos de oro del Secretariado, recogerlo para que el comando de Gadafi (Gadafi, Perdomo, Otilia) lo encalete. Enviar 1.000.000.000 de pesos del Secretariado, en cuotas de 200 millones, para compra de oro en el 34 (…) 11 – Recoger la cuota de oro para el bloque que hay en el 18 y pasarla a las reservas del Secretariado”. Castellano, que equivale a 4,6 gramos, es una medida comúnmente usada en el Chocó.

“La posesión de oro no era un asunto menor para las Farc-EP”, resalta la Fiscalía. “Especialmente con miras a servir como moneda de cambio en transacciones de armamento”. Según otro archivo recuperado en operación de la Fuerza Pública, un representante de esa guerrilla habló con un hombre supuestamente llamado Juan Carlos Bonilla Ramírez, de Cali, quien “trabaja con el ‘sindicato ruso’ de la extrema izquierda rusa, mafia rusa (…) quieren ayudar a la guerrilla colombiana por ser el movimiento guerrillero verdaderamente antiimperialista”. Los “rusos”, dice la comunicación, ofrecieron a las Farc material de guerra a cambio de oro, “maracachafa” y dinero en efectivo.

“Ellos reciben el oro aquí en Venezuela”, se lee en el mensaje, lo que trae a colación un viejo tema: la presencia de las Farc en el país vecino. “El promedio que entra mensual es de 500 millones de pesos aquí en Venezuela”, se lee en otra comunicación interna de las Farc, que agrega: “Lo que puede dejar buenas entradas es la comercialización de ganado, casa de cambio y empeño”. En esa misma notificación se lee que el exjefe guerrillero Grannobles y otros más tenían la idea de construir una clínica en el casco urbano de Achaguas, que es un municipio del estado venezolano de Apure. “El casco urbano de Mantecal (también en Apure) es central, más movimiento y más rentable”, replicó otro líder guerrillero.

El oro, además, no era el único elemento que interesaba a la guerrilla que firmó la paz en diciembre de 2016. También eran de su interés el coltán, un mineral clave para la fabricación de dispositivos electrónicos —y, por ende, muy apetecido en el mercado mundial— y el tungsteno (también llamado wolframio), el cual es perfecto, por ejemplo, para hacer bombillos. De acuerdo con comunicaciones internas de las Farc, estas empezaron a pagarles a indígenas que explotaban minas de estos materiales precios mayores por kilo, con el fin de que le compraran solo a la guerrilla. El negocio se hizo viable en lugares remotos donde el Estado prácticamente no existe, como Guaviare o Guainía.

Vacas y tierras

El “portafolio de inversiones” de las Farc no se limitó a las minas. El ganado y la tierra también entraron en su radar. “Si bien los materiales recolectados para este informe, en especial los archivos recuperados de dispositivos incautados en operaciones militares, refieren la aplicación de la política de inversiones en distintos frentes a nivel nacional, fue en el bloque Oriental con injerencia en Arauca, Casanare, Boyacá, Cundinamarca, Meta, Caquetá, Guaviare, Vaupés y Guainía, que esta política tuvo una aplicación más profunda”, explica la Fiscalía, resaltando que el mencionado bloque “se caracterizó por mantener flujos económicos importantes que fueron el trasfondo de su crecimiento militar”.

Así pues, las Farc habrían terminado sembrando madera, por ejemplo. “Nos proponemos a dos años sembrar 200 mil palos de acacia, 20 mil de teca y 50 mil de cacai, en vista (de) que hemos encontrado que es rentable la siembra de estas maderas para comercio, biocombustible y generación de oxígeno. La semilla de acacia vale el palo a mil pesos y al cabo de dos años vale un millón”, se lee en una comunicación interna de las Farc. En otra se dice que el bloque Oriental reportó en 2003 la posesión de “35 mil cabezas de ganado, más otros animales como cerdos y aves”. Hacia 2010, las Farc se inclinaban por el ganado de ceba por encima del de cría: “Es más demorada y poca las ganancias”.

Sodoma, la operación de la Fuerza Pública de 2010 que terminó con un bombardeo en el que murió el jefe guerrillero Mono Jojoy, también llevó a las autoridades a conseguir más información de las finanzas de las Farc. Documentos incautados tras el bombardeo dejaron ver que, para ese momento, el bloque Oriental contaba con al menos 57 fincas, avaluadas en más de $9.500 millones. Dejaron ver, igualmente, que no siempre los negocios les salían bien. Una casa por la que ya habían pagado una cuota inicial fue vendida luego por la propietaria. “Se fue, no sabemos para dónde”. Lo mismo les pasó con un lote y “con la misma señora de la casa, también se perdió en el negocio”.

El informe de la Fiscalía dice que esta organización guerrillera llegó a tener vacas, ovejas, caballos. Solo el bloque Oriental acumuló, en un punto, animales por un valor de más de $29.000 millones y más de 400.000 hectáreas en “sabanas”, “sabanas que tenemos control pero sin papeles”, “pastos”, “montañas”, “páramos”, “páramos sin papeles pero con control nuestro”. En total, las tierras se estimaban en unos $66.000 millones. Con una revelación mayúscula de por medio, hecha por un exintegrante del Estado Mayor del bloque Oriental: “Estas inversiones se hicieron porque en los diálogos de paz entre las Farc-EP y (Andrés) Pastrana, la idea era coger unos departamentos para gobernar”.

Asimismo, la guerrilla se adueñó de fincas —el documento no especifica cómo— y puso allí a sus propios administradores, los cuales, se supone, se sometían a sus reglas: no recibían sueldo y a los cuatro años recibían una dote de animales, trabajaban de 4 a.m. a 6 p.m., no podían perder más de cuatro becerros en un año, debían llevar un registro de “las vacas malas madres”, debían mantener comida sembrada y garantizar la higiene de la casa, establecer buenas relaciones con los vecinos, llevar control riguroso de todo y enviar reportes cada tres meses, no vender animales sin autorización, ser prudentes, evitar inconvenientes, “y si pasa algún accidente, al igual respondemos por todo”.

Según la Fiscalía, “la guerrilla promovía procesos de poblamiento y entregaba bienes para la explotación”. Para hallar salida comercial a sus animales, le han dicho al organismo desmovilizados del grupo guerrillero, “quien (hacía) la comercialización siempre (era) un tercero”. Había ganado cerca a los campamentos para consumo, había ganado en zonas de injerencia de la guerrilla que no necesitaba papeles y había ganado en zonas donde las autoridades hacían presencia. Allí, dijeron exguerrilleros, los animales se los daban a finqueros para que ellos los marcaran y se pudieran vender. Otra manera de hacerlo era nombrar un administrador para realizar los trámites y sacar una marca para el ganado.

El dinero que quedaba de sus actividades se ocultó en caletas o se invirtió en inmuebles. “De los cinco mil setecientos setenta y seis (5.776) bienes identificados es importante resaltar que cinco mil doscientos veintiocho (5.228) bienes, es decir, el 90,5 %, son bienes rurales y el bloque Oriental concentra el 59,7 % del total de los bienes rurales”, sostiene la Fiscalía. Las Farc crearon también más de 280 establecimientos comerciales y adquirieron 1.166 vehículos, se habrían adueñado de 207 terrenos baldíos y, se estima, tienen cuando menos 93 propiedades en el exterior, en países como Venezuela (principalmente), Ecuador, Costa Rica, Cuba y Panamá.

En total, la Fiscalía asegura haber encontrado 1.670 propiedades de las Farc avaluadas en unos $2,3 billones, los cuales, por decisión de la Corte Constitucional, pasarán al Fondo de Reparación de Víctimas. “La transformación de las Farc-EP de una guerrilla campesina a la organización armada con presencia territorial y capacidad de desplegar repertorios de violencia a lo largo del país, tuvo un trasfondo económico que la hizo posible”, concluye el ente investigativo en su informe. Por primera vez se conocen tantos pormenores de cómo las finanzas guerrilleras se nutrieron de delitos y de inversiones, siempre recurriendo a la violencia como una amenaza latente y muchas veces como una realidad manifiesta.

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2019-06-25T17:13:16-05:00

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Diana Carolina Durán - @dicaduran

Judicial

Tierras, vacas y minería: las inversiones de la guerrilla

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