Un abusador dizque pediatra

Carlos Alexánder Rodríguez fue condenado en Colombia por el delito de actos sexuales con menores de 14 años y en España lo investigan por presuntamente haber abusado de seis menores.

El 7 de marzo de 2012 Carlos Alexánder Rodríguez Linares fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a 38 meses y 25 días de prisión por haber intentado abusar sexualmente de un menor de 9 años en hechos ocurridos el 17 de abril de 2005, en Páez, Boyacá, donde se desempeñaba como director del hospital. En su fallo el alto tribunal sostuvo, entre otras, que el "procesado mostraba una inclinación morbosa hacia niños de la edad del menor ofendido". Por lo que no se descarta que haya habido otros niños abusados en ese pueblo boyacense.

Pero al momento de ser condenado Rodríguez Linares ya no se encontraba en Colombia. Llevaba cuatro años trabajando en Almería (España) con el Servicio Andaluz de Salud. Y todo apunta a que no hizo otra cosa que seguir con sus abusos. Las autoridades españolas lo sindican de haber abusado de por lo menos seis menores. En septiembre de 2013 este pediatra –nacido el 21 de junio de 1971 en Bucaramanga– se dio cuenta que las autoridades lo tenían el mira y se devolvió para Colombia. No duró mucho huyendo de la justicia. Rodríguez Linares fue capturado el pasado 12 de marzo en su ciudad natal. Y ahora la Corte Suprema de Justicia acaba de avalar su extradición a España para que responda por sus presuntos abusos.

En un fallo de 22 páginas –conocido por El Espectador– la Corte Suprema de Justicia no solo avaló el envío de Rodríguez Linares a España sino que –además– hizo un breve recuento de algunos de los testimonios que involucran a este pediatra con por lo menos seis abusos a menores de edad cometidos en Almería, puntualmente, en la población de Pulpí. El primero de los testimonios reseñados es el de la madre de un menor de ocho años de edad –al parecer– abusado por Rodríguez Linares en julio de 2013. Según ella, su hijo le dijo que, en reiteradas ocasiones, sufrió “tocamientos por parte del imputado” y “le intentaba bajar los pantalones, le tocaba sus zonas íntimas, obligaba al menor a tocarle, y le besaba mucho utilizando la lengua; escenas que ocurrieron tanto en la casa del imputado como en la piscina de la urbanización”.

De acuerdo con las autoridades Rodríguez Linares se aprovechaba de su condición de médico para ganarse la confianza de las madres de los menores y convencerlas para que permitieran para que estos se quedaran a dormir en su casa. En otras ocasiones usaba a sus hijos con este fin. Otra mujer –madre de dos menores de 11 y 7 años, al parecer, abusados por el pediatra señala que conoció al imputado por ser el pediatra de sus hijos en el centro médico de Pulpí. Que este forjó una relación muy estrecha con sus hijos, ofreciéndose, incluso, a ser padrino de uno de los niños. Y agrega que durante los dos últimos años se llevaba a los niños a su casa de Aguadulce (Almería) y que últimamente su comportamiento se había vuelto obsesivo con respecto a uno de los menores. Que desde que se había devuelto a Colombia la llamaba constantemente y pregunto por el menor. Y que incluso tenía en su perfil de WhatsApp una fotografía de su hijo.

Precisamente su hijo le dijo a las autoridades españolas que a la casa de Rodríguez iban otros niños, “que dormían en la misma cama con Carlos (en referencia al pediatra), que le daba besos en la boca, que se bañaba con Carlos en la bañera los dos desnudos, que le tocaba sus partes por delante, que le dijo muchas veces que no le gustaba pero Carlos no le hacía caso. Que Carlos le decía que le tocase sus partes pero él no quería porque le daba asco y que vio como le tocaba a su hermano sus partes en tres o cuatro ocasiones”. Otro menor indicó que “Carlos lo besaba mucho en la boca, que le decía textualmente ‘tócame el pene’. Pero que él no accedía”.

Estos señalamientos fueron reiterados por la madre de otro menor, quien indicó que, al igual que la otra mujer, conoció a Rodríguez Linares porque era el pediatra de su hijo y agrega que “que a partir de ahí su hijo pasaba fines de semana en Aguadulce y que en enero de 2012 ella y su hijo se trasladaron a vivir a casa de Carlos para trabajar como empleada interna. Refiere que a la casa iban muchos niños”, que acostumbraba bañar a dos de ellos y que se encerraba en el baño con ellos. Que dormía con los niños y que trataba a uno de ellos “como a una novia, con los besos y cariños típicos de un hombre a una mujer” y que en una ocasión encontró, al pediatra y a un menor, desnudos encima de la cama y que su hijo le dijo que “eso era normal”.

Otro joven, ya mayor de edad, les dijo a las autoridades que conoció a Rodríguez Linares, al igual que al resto de los niños, porque era su pediatra. Que acudió a su casa durante unos 4 años hasta el año 2012. Y que “Carlos se desnudaba, y con su pene en estado de excitación le proponía que se desnudase también. Le daba besos, le hacía tocamientos y le masturbaba, sin llegar nunca a la penetración. Relata episodios continuados en los que Carlos le practicaba a él felaciones mientras se masturbaba continuando hasta la eyaculación”.

Otros testigos corroboraron que Rodríguez Linares se la pasaba “los fines de semana rodeado de niños”. Uno de ellos sostuvo que en varias ocasiones vio cómo “Carlos besaba y tocaba a los niños en la piscina, que en una ocasión el hijo de Carlos, llegó a preguntarle si era normal que un padre se follara a su hijo”. Con el aval de la Corte Suprema de Justicia solo falta el visto bueno del Gobierno para que Rodríguez Linares sea enviado a España y responda por todas estas acusaciones y les dé la cara a las familias que confiaron en él para que fuera el pediatra de sus hijos y no su mayor pesadilla.

 

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