Un gesto contra las minas

Al inicio del ciclo 37 de diálogos de paz en La Habana (Cuba), la delegación del Gobierno, en un acto inédito, se presentó a una rueda de prensa con una manga del pantalón arremangada.

Negociadores del Gobierno. / SIG

Fue un gesto de rechazo a la utilización de minas antipersonales y, particularmente, a la dramática muerte de Íngrid Güejia Güecio, de 7 años, quien falleció tras pisar uno de estos artefactos en zona rural del municipio de Buenos Aires, norte del Cauca.

“Llego la hora de que las Farc asuman el compromiso de no sembrar una mina más. Es una paradoja que cuando comienza el programa piloto del desminado, ocurra este hecho, que conmueve a los colombianos y que merece la condena más vehemente. Estamos en La Habana no para justificar estos actos, sino para lograr que no vuelvan a ocurrir. Hay que terminar la guerra”, expresó Humberto de la Calle, jefe negociador del Ejecutivo en Cuba.

Por su parte, las Farc ofrecieron su rutinaria rueda de prensa antes del ingreso al salón de conversaciones. Esta vez la palabra la tomó alias Victoria Sandino, quien en referencia a la solicitud presentada hace dos días por el presidente Santos de agilizar los diálogos, señaló “tres claves” para hacerlo.

La primera es “el análisis del informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, para hallar en su relato las claves que han de conducirnos a la reconciliación”; la segunda es la conformación de una comisión de esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo; y la tercera, la instauración de una “comisión de esclarecimiento de la verdad y no repetición”.

En este último aspecto, la guerrilla deja entrever que este ya es un tema de discusión en la mesa de diálogos y que “está cerca de ser acordada”. De igual manera, las Farc plantearon avanzar conjuntamente con el Gobierno hacia el desescalamiento del conflicto, abordando temas como el de los desaparición; la “custodia de menores 15 años refugiados en campamentos guerrilleros” y el fin de las batidas militares.