¿Un golpe al caso Galán?

Corte Suprema absuelve al teniente (r) Carlos Humberto Flórez.

Foto del momento en el que fue asesinado el dirigente liberal Luis Carlos Galán, el 18 de agosto de 1989 en Soacha (Cundinamarca). / Cromos

A menos de una semana de que se cumplan 25 años del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo mediante el cual el Tribunal Superior de Bogotá absolvió, en 2011, al teniente (r) Carlos Humberto Flórez por falta de pruebas sobre su presunta participación en el magnicidio del dirigente liberal. El alto tribunal no halló evidencias de que, como lo señalaba la Fiscalía, Flórez hubiera sido uno de los protagonistas de una alianza macabra entre paramilitares y agentes del Estado para acabar con la vida de Galán.

La Fiscalía sostenía que Flórez, quien comandaba la red de inteligencia del B-2 de la brigada XIII del Ejército, fue quien dotó al sicario de Galán, Jaime Rueda Rocha, y a su medio hermano, José Éver Rueda Silva, de carnés del B-2 del Ejército para que pudieran andar a sus anchas y acercarse a la tarima en la que se encontraba Galán ese fatídico 18 de agosto de 1989. Luego —según el ente investigador—, Flórez sacó a los sicarios de la escena del crimen, se los llevó a su apartamento en el sector de Metrópolis, en el noroccidente de Bogotá, y allí los resguardó.

El ente investigador contaba, incluso, con una carta en la que Rueda Silva le contaba a su mamá de los pormenores del crimen y señalaba puntual que “nuestro enlace principal, ordenado por El Mexicano (en referencia al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha) y Henry Pérez, era el teniente Flórez, quien dirigía la red de inteligencia del B-2 de la Brigada XIII, así que operábamos con carné de esa brigada. Por eso tuvimos éxito en la muerte del doctor Galán, del doctor Teófilo Forero y (José) Antequera, la bomba de El Espectador y la muerte del hijo de Víctor Carranza”.

Y agregaba que Flórez participó de una cumbre narcotraficante en la que se definió la suerte de Galán. “Así que empezamos a trabajar para dar muerte al doctor Galán. Pero mi hermano Jaime y el teniente Flórez acordaron que para esa vuelta no se les podía contar a los otros muchachos cómo se iba a hacer el plan. Entonces empezaron a trabajar Jaime, Flórez, Bayardo, Piña, Enrique y Orlando Chávez. Las armas se quedaron todas en un solo sitio, en la casa de Enrique Chávez”.

Precisamente, Enrique Chávez Vargas fue quien le confirmó a la justicia la participación de un oficial de inteligencia del Ejército en el plan criminal que acabó con la vida de Galán, al parecer, en referencia a Flórez. Otro testigo, Armando Vargas González, sostuvo que unos conocidos le indicaron que Flórez “era la ficha de Henry Pérez en Bogotá para que hablara con Jaime Rueda Rocha y coordinara todas las vueltas del doctor Galán. Decían que así nunca se caían, ya que Flórez siempre enviaba a un grupo de soldados de inteligencia para colaborar”.

Y agregó que el “día del asesinato de Galán, Jaime Rueda llamó a Éver, a Piña, a Bayardo y a los Chávez para decirles que no se preocuparan, que ya todo estaba listo para la salida, ya que el teniente recogía a Jaime, quien era el que iba a matar a Galán. Esa noche sacaron a Rueda en un carro del Ejército asignado a Flórez”. A esto se sumaban los testimonios que involucraban a Flórez con Gonzalo Rodríguez Gacha y con el asesinato del dirigente sindical Teófilo Forero, perpetrado el 27 de febrero de 1989.

Crimen por el que Flórez, quien se encuentra prófugo de la justicia, fue condenado junto con otro uniformado salpicado por su presunta participación en el magnicidio: el sargento (r) Alberto Roa Cárdenas. Para la justicia nunca hubo dudas de que, como lo indicó en su momento la Fiscalía, “no estamos frente a cualquier ciudadano, sino a un exfuncionario que se vendió a la mafia”.

Sin embargo, tanto el juez que absolvió a Flórez en 2007, como el Tribunal Superior de Bogotá y ahora la Corte Suprema de Justicia, han señalado que no se puede condenar al uniformado simplemente por haber hecho parte del grupo de sicarios de El Mexicano y que los testimonios en su contra no son lo suficientemente fuertes como para sentenciarlo.

Este fallo se produce a pocos días de una nueva conmemoración del magnicidio de Galán y en momentos en que la Fiscalía busca reactivar este caso, al que las telarañas de la impunidad no han dejado avanzar y por el que apenas ha sido condenada una persona: el excongresista Alberto Santofimio Botero. El ente investigador procesa actualmente al exdirector del DAS, el general (r) Miguel Maza Márquez; al excomandante de Policía de Soacha, el mayor (r) Luis Felipe Montilla, y al exdirector de Protección del DAS, el coronel (r) Manuel Antonio González Henríquez.

Y ya escuchó en versión libre al exdirector de la Dijín, el general (r) Óscar Peláez Carmona, y al exsubcomandante de la Policía de Cundinamarca, el general (r) Argemiro Serna. Igualmente, se apresta a escuchar en versión libre al excomandante de la Policía de Cundinamarca, coronel (r) Gustavo Adolfo Leal Pérez, y al mayor (r) Gentil Vidal Sardia. ¿Pasarán otros 25 años para que el caso salga de la impunidad en la que se encuentra?