“Una avioneta rociando glifosato no soluciona el problema de drogas”: Ministro de Justicia

El ministro Jorge Londoño se sumó a los pronunciamientos del ministro de Defensa en rechazo a la propuesta del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, de abrir la puerta una vez más a la aspersión aérea de los cultivos de coca.

El ministro de Justicia, Jorge Londoño Ulloa. /Foto: Cristian Garavito.

Desde la instalación del Tercer Encuentro Nacional de Regionalización de la Política de Drogas en Bogotá, el ministro de Justicia, Jorge Londoño Ulloa, señaló que la aspersión de cultivos ilícitos no soluciona el problema de drogas en el país y que, por el contrario, la política de drogas debe tener un enfoque humanista.

“Es muy fácil pretender que la solución caiga del cielo, una avioneta asperjando glifosato, pero eso no soluciona el problema. Por eso se hace necesario que diseñemos otra estrategia”, señaló el ministro Londoño en el evento. Dijo que es fundamental entender que “el problema de la droga se debe esencialmente a un problema de desigualdad social”.

Sus declaraciones llegan tan solo un día después de que el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, señalara que no era viable reanudar las aspersiones aéreas en el marco de la lucha contra los cultivos ilícitos en Colombia y que explicara que el fortalecimiento de los programas de erradicación y sustitución de estos sembradíos ilegales “están dando resultado”. (Lea: La respuesta del Mindefensa al Fiscal General sobre el restablecimiento de aspersión aérea)

El ministro de Justicia, Jorge Londoño, recordó que actualmente 74.000 familias viven en la ilegalidad, y que en su mayoría, se ven obligadas a cultivar “para que sus hijos puedan comer, para que no mueran de hambre”. Y esa, dijo, “es la premisa sobre la cual debe construirse un enfoque territorial para resolver el problema de las drogas”.

El alto funcionario señaló que su gabinete, el Ministerio de Salud y las Naciones Unidas vienen trabajando para que desde las políticas se entienda que lo que hay que atacar son los eslabones fuertes de la cadena del narcotráfico, no los pequeños cultivadores. “Hay que medirnos es con el grande, con el que maneja los grandes negocios, que son quienes se aprovechan de la miseria y la necesidad”, dijo Londoño.

Explicó que la política de drogas, además del enfoque represivo, debe llevar a las comunidades servicios públicos y opciones de vida legal, que deben construirse desde los territorios, es decir, apoyados en los gobiernos locales y departamentales. Dijo que “de pronto esto es más demorado y complejo, convencerlos de que hagan el paso a la legalidad, pero es más efectivo, eficiente y duradero”.

Finalmente, el ministro Londoño agregó que para que estas políticas tengan éxito, se hace necesario un cambio en la mentalidad de los colombianos, quienes para el ministro, creen que todo se resuelve a través de una ley o de aumentar las penas o crear nuevos tipos penales. “En nuestras cárceles hay cerca de 24.000 personas que están allí porque fueron sorprendidos con unos gramos más del consumo personal. ¿Llevar a una persona a la cárcel cuatro o cinco años por esto es una política criminal viable? Es vital encontrar alternativas a la cárcel”, puntualizó.