Una condena exagerada

El pleito entre el periodista Luis Agustín González y la excongresista Leonor Serrano comenzó en el 2008. El caso irá al Tribunal Superior de Cundinamarca.

Lo que no consiguieron el expresidente Ernesto Samper y la familia Araújo, de Valledupar, con sus demandas contra los columnistas Claudia López y Alfredo Molano, lo logró la excongresista Leonor Serrano de Camargo: la condena de un periodista por un artículo de opinión. El sentenciado fue Luis Agustín González, director del periódico Cundinamarca Democrática de Fusagasugá, quien ahora tiene en sus antecedentes penales una condena a 20 meses de prisión por injuria y Calumnia.

Mientras los primeros fueron enfrentamientos entre reconocidos políticos y periodistas (con toda la atención de los medios), el caso de González, director de un periódico local de 2.000 ejemplares, fue contra la principal líder política de Fusagasugá y pasó casi inadvertido.

A pesar de que en los casos “Samper vs. López” o “Araujo vs. Molano” las opiniones fueron más duras, los jueces absolvieron protegiendo la libertad de expresión. En el caso de González, la jueza Penal de Fusagasugá, Clara Inés Casas, le dio la razón a la demandante.

Para el abogado Pedro Vaca, de la Fundación para la Libertad de Prensa, la sentencia es exagerada y sienta un mal precedente en el país, especialmente cuando existe jurisprudencia que establece lineamientos sobre la opinión.

Por su parte, para el abogado Pedro Pablo Zambrano, representante de Leonor Serrano, esta condena no es contra la libertad de expresión, sino para controlar a unas personas que usan algunos periódicos locales como trincheras de odio. “Una persona, así escriba en un periódico, no es periodista. El ser dueño de un periodiquito local no le da derecho a maltratar a los ciudadanos de bien”, indicó.

El proceso, que terminó en sentencia, tiene relación con un editorial titulado “No más”, que publicó González en 2008 y en el que criticó a la política por aspirar una vez más a ser senadora de la República. Para expresar su opinión, se apoyó en algunos capítulos en los que Serrano de Camargo se vio salpicada. “Nos ocupamos, sin tapujos y frenteramente, de María Leonor Serrano, que otra vez se presenta en forma descarada y hasta amenazante, a decirle al pueblo fusagasugueño que aspira a un escaño en el Senado de la República”.

En el artículo habla de la forma en la que ella trata a las personas, el posible despilfarro en la Beneficencia de Cundinamarca cuando fue gobernadora, la construcción de una plaza de toros que nadie usa y, en la parte más polémica, pregunta: “¿Qué pasó con el asesinato y los desaparecidos de 1989, cuando Maria Leonor era alcaldesa del municipio? ¿Será que eso se va a quedar así?”.

Preocupación
Según el abogado Vaca, quien representó a González y labora en la Fundación para la Libertad de Prensa, el fallo no cumplió con los estándares que establecen los organismos internacionales. “Por eso vamos a apelar y esperamos que en segunda instancia se revoque esa decisión”.

“Como injuria la jueza estableció la palabra politiquera y como calumnia la de dilapidar recursos y la parte en la que habla de las desapariciones en Fusagasugá. No vemos que se le estén atribuyendo crímenes. La jueza tomó el editorial y no tuvo en cuenta los argumentos de libertad de expresión”, agregó el defensor al señalar además que existe "un vacío muy grande en el análisis. Lamentablemente, como la injuria y la calumnia son delitos menores, le corresponden a jueces y fiscales que no tienen en cuenta las normas internacionales sobre el tema de la prensa”.

Según el periodista, la condena es injusta y servirá para sentar un precedente para que la prensa pequeña y local se fortalezca. “Es grave que ahora condenen por una opinión. Como en el caso de Claudia López la absolvieron, espero que en segunda instancia ocurra lo mismo conmigo”, precisó.

Serrano celebra
La opinión divulgada en el editorial generó que Serrano presentara la denuncia penal contra el periodista. Para ella, en el artículo la estaban tratando de asesina, de desfalcar el erario público y eso afectaba su honra y su buen nombre. Después de dos años ganó la batalla en primera instancia y por eso ahora celebra, según ella, por una decisión que beneficia al periodismo.

“Desde que quitaron la tarjeta profesional a los periodistas, ahora cualquiera que tiene una grabadora se hace llamar así. El problema con Agustín es de muchos años y no es un periodista, porque ni bachillerato tiene, sino un extorsionista que decía que si no le daba publicidad me acababa. Y eso era lo que pretendía. Como no le di publicidad, por eso recibí los golpes", explicó.

“La reciente columna en su periódico dice que ‘afortunadamente la edad o las enfermedades le darán su golpe de gracia… Ni la cárcel, ni la persecución aplacarán nuestra ira’. Eso ya es una amenaza de muerte y lo voy a denunciar por extorsión y por amenazas contra mi vida. Periodistas de esa formación le hacen mucho daño al oficio. Hay que ponerle juicio a esto, porque están desacreditando a los periodistas”, dijo Serrano.

Por su lado, el abogado Pedro Pablo Zambrano, defensor de Serrano, expresó su satisfacción con la decisión. “Es increíble que un señor como estos cometa una locura y ahora busque la solidaridad de todos los medios. Así escriba en un periódico, no es periodista. El abuso que comete con sus escritos hace quedar mal al periodismo. Esas cosas no las escribe un periodista serio, responsable y respetuoso. El hecho de ser dueño de un periodiquito no le da derecho a maltratar a los ciudadanos de bien. No queremos que se condene el derecho de informar, sino que se controle a este tipo de personas dañinas”, indicó Pedro Pablo Zambrano, abogado de Serrano.

En este nuevo caso de políticos contra periodistas, por ahora queda pendiente la decisión de segunda instancia, que tomarán los magistrados del Tribunal Superior de Cundinamarca.