Una Fiscalía para el posconflicto

El coordinador de la Unidad de Análisis y Contexto (UNAC) dice que ningún miembro de las Farc ha sido condenado por violencia sexual.

Alejandro Ramelli, coordinador de la UNAC de la Fiscalía. / David Campuzano

En dialogó con El Espectador, Alejandro Ramelli, el director de la UNAC —encargada de unificar procesos que parecen aislados en un solo caso— relató que la unidad adelanta nueve investigaciones entre las que se resaltan la reconstrucción del pasado y presente de las Farc, la radiografía de violencia que vivió el Urabá, la red de corrupción qe invadió a Bogotá desde 1998 y la unificación en un solo expediente de los magnicidios de Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Luis Carlos Galán.

Después de una año de creada la UNAC, ¿cuál es el primer balance?
Es positivo. El primer resultado es la conformación del equipo de trabajo que ya fue capacitado en análisis criminal. Ahora somos 236 funcionarios, de los cuales 51 son fiscales, 83 analistas, 58 de Policía Judicial y el resto entre asistentes de fiscales y administrativos. Lo segundo es la construcción de unas nuevas metodologías de investigación, en las que se combinan la investigación criminal tradicional con las ciencias sociales aplicadas como la economía, sociología y geografía. Eso nunca se había hecho en Colombia y cambia la forma de investigar porque mientras lo tradicional busca tratar de explicar hechos puntuales, lo que se hace ahora es buscar explicaciones globales a fenómenos criminales.

¿Cómo se dio la priorización de casos y qué investigaciones se adelantan actualmente?
La UNAC no trabaja por casos. Tomamos grandes temas que fueron priorizados por el fiscal general y a partir de ahí construir situaciones. Ahora son nueve grandes investigaciones : las Farc; violencia antisindical; violencia contra la Unión Patriótica; ejecuciones extrajudiciales; Urabá como región; corrupción en la contratación de Bogotá; magnicidios (de los excandidatos presidenciales Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Luis Carlos Galán); Montes de María como región; y violencias cometidas contra sindicalistas. No es que vayamos a asumir los casos de estos temas, sino que construimos las situaciones e investigamos un grupo de expedientes que están conectados por patrones criminales, cosa que antes no se hacía y parecían hechos aislados.

¿Cómo se logró encontrar las similitudes que terminaron por unificar los casos de los tres magnicidios de los excandidatos presidenciales?
Fue uno de los grandes resultados de la unidad. Investigaciones que durante años se vieron como aisladas, pero con nuestro trabajo de analizar el expediente Galán evidenciamos que existían conexiones con los casos Pizarro y Jaramillo. Al ver los tres procesos conjuntamente, lo cual jamás se había hecho, encontramos una cantidad de situaciones que mostraron que no eran hechos que respondieran a victimarios diferentes sino, con muy alta probabilidad, a una misma red criminal que actuó bajo el mismo patrón y modus operandi en los crímenes. Se halló que en los esquemas de los tres excandidatos, cuando fueron asesinados, se repetían personas. Ya no se pensaba que fuera alguien el que hubiera determinado los hechos sino a una red en la que operaban grupos de políticos, narcotraficantes, paramilitares y agentes del Estado.

De ahí se desprenden las nuevas citaciones a rendir versión libre al coronel (r) Gustavo Adolfo Leal, general (r) Argemiro Serna; la medida de aseguramiento del general (r) Miguel Maza Márquez; y el llamado a juicio al mayor (r) Luis Felipe Montilla y el coronel (r) Antonio González por el caso de Luis Carlos Galán…
Cada responsabilidad es individual y hay que mirar de qué forma cada agente del Estado contribuyó. En la investigación tradicional se veía simplemente una acción u omisión de manera aislada, pero al ser conectada con otras situaciones que investigaban a otros uniformados y particulares, se evidenció que no eran hechos aislados como negligencias sino que todo era parte de un plan común como la hipótesis que manejamos. El modelo a lo que apunta es atar cabos sueltos de cosas que no tienen conexión entre sí.

Otro de los casos es la radiografía de violencia que se vivió en el Urabá…
Lo interesante es que si uno mira la región de Urabá existen muchas investigaciones, pero el problema es que estas se hacían caso a caso y de manera aislada. Por ejemplo, en la comunidad de paz de San José de Apartadó tiene como 580 procesos. Faltaba una visión macro que uniera todo y le diera una explicación global. Lo que pasaba es que cada fiscal hacía su investigación por aparte, veía el arbolito pero no el bosque. Lo que hicimos fue encontrar las grandes dinámicas del conflicto en Urabá y explicar lo que paso en gran parte con la Unión Patriótica, los sindicalistas y la comunidad de paz. Buscamos las grandes constantes de los actores políticos y armados, legales e ilegales, para entender lo que paso y no verlo como una gran explosión de violencia que causó la muerte y desplazamiento de miles de personas.

¿Entonces en las condenas de Justicia y Paz no se tuvieron en cuenta estas situaciones?
Es importante lo que se ha hecho en Justicia y Paz, pero ha sido incompleto. Cuando viene la condena contra Freddy Rendón, alias ‘El Alemán’, y Hebert Veloza, alias ‘H.H.’, se comienza a reconstruir la historia. Pero el problema es la misma competencia que tiene Justicia Paz que sólo puede investigar a los postulados, quienes pueden dar afirmaciones contra particulares ya gentes de Estado, pero esa unidad no puede procesar a estas personas. La dificultad es que si uno sólo determina la responsabilidad penal del postulado, todo lo que está a su alrededor queda desarticulado. Nosotros tomamos información de Justicia y Paz y aprovechándola para abrir nuevos campos de investigación. Otra diferencia es que ellos construyen la historia a partir del postulado y olvidan a los otros actores e información, como documentos de las Naciones Unidas y organizaciones internacionales.

La Unidad está adelantando un fuerte trabajo en el tema de las Farc, de hecho fue creada con el objetivo de entender el posconflicto ¿Cómo cree que va a llegar la Fiscalía a un proceso de posconflicto?
Dentro del modelo tradicional de investigación las Farc sí han sido judicializadas de cierta manera. Me explico, los jefes del secretariado, por ejemplo, tienen condenas. Nadie dice que no. El problema es quiénes han sido judicializados, por qué delitos, y además, qué pasa con los mandos medios. Los que han sido judicializados son los del secretariado, algunos del Estado Mayor Central y, obviamente, algunos autores materiales. Todos están condenados. Alguien podría decir ‘bueno, ya la Fiscalía qué va a hacer si están condenados, y ya cumplió con procesar a la cúpula de las Farc’. ¿Qué nos hemos preguntado? Primero no hemos preguntado por cuáles delitos han sido condenados. Rebelión, algunos por secuestros, otros por narcotráfico, por terrorismo, muy pocos por reclutamiento y ninguno por violencia sexual. Ni uno. Segundo está el tema de cómo se han producido esas sentencias, porque todas han sido investigaciones tradicionales. Básicamente, son casos de cuando secuestran a alguien y la Fiscalía investiga, y finalmente dice que fue el comandante de tal columna y se judicializa. Sin embargo, automáticamente, se condena a la cúpula de las Farc. Es una ironía. Lo necesario es reconstruir los perfiles criminales no sólo de los superiores, sino de los mandos medios que en su gran mayoría no han sido judicializados. Estamos hablando de cerca de 400 personas. Entonces, es una reconstrucción total de la organización. Además, la pregunta es si realmente la Fiscalía ha investigado a las Farc y la respuesta es que no.

¿Por qué?
Porque la Fiscalía ha investigado sólo los delitos cometidos por las Farc, no a las Farc como organización. Nosotros estamos reconstruyendo, no solamente es la evolución histórica, sino su estructura y su funcionamiento, cosa que no se había hecho. Estamos entendiendo sus políticas delictivas, las que finalmente explican los delitos particulares. Una cosa es investigar el secuestro y otra es investigarlo como un crimen cometido de manera sistemática.

¿La Unidad de Análisis y Contexto se convierte en el nuevo modelo de investigación que quiere tomar la Fiscalía?
Es tal cual. La cosa es que tradicionalmente la Fiscalía investiga delitos puntuales: al señor que secuestraron, al niño que reclutaron, a la señora que mataron, pero sin investigar la organización que comete todo tipo de delitos. Además, la organización requiere una financiación. La Fiscalía en el posconflicto llega completamente fortalecida porque cuando a Justicia y Paz llegaron los postulados a contarle lo que ellos habían hecho, empezamos a preguntarles y a confrontarles todo lo que hacían con las víctimas. Pero en un principio era sentarse con el postulado sin tener información. Acá es al contrario, vamos a llegar con todo y no a que nos cuente lo que quieren porque ya sabemos quién es la persona que está al frente y que hizo.

¿Y los resultados más notorios este año de la UNAC?
La vinculación, la capacitación, la creación de una nueva metodología y las imputaciones. No sólo en el caso Galán, sino en los de Urabá –ya tenemos nuestros primeros capturados–. Esa es la metodología de la UNAC: primero se toma el tema; se crean las situaciones; se relacional los expedientes; y ahí sí vienen las imputaciones de cargos. Este año hicimos hasta la relación. El otro año es el año de las imputaciones, por eso es que no se puede decir que hoy la UNAC no tiene imputaciones, porque esa no es su lógica. Su lógica es haber hecho todo este año una nueva forma de investigar, que no es cualquier cosa, para pasar a la cuarta etapa que son las imputaciones. Por ejemplo, con Justicia y Paz, empezaron a investigar de forma tradicional y pasaron siete años hasta que modificaron la ley para introducir buena parte de esto. Por eso, es que la primera condena de la de ‘El Loro’ y no Salvatore Mancuso como hubiera sido lo lógico. No tenían una estrategia de investigación para apuntarles a los máximos responsables. Todo ese tipo de cosas que hacemos es la base para que las imputaciones sean distintas, porque van hacia los jefes, no nos interesa el de abajo. Pero para llegar a los de arriba tenemos que investigar a los mandos medios y los de abajo.
 

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Santiago Martínez

Judicial

Una Fiscalía para el posconflicto

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