Conversatorio de Colombia 2020

hace 3 horas

Una reunión secreta con Santos y una revista autocensurada

El más reciente capítulo de las desavenencias entre la reserva activa de las Fuerzas Militares y el presidente Juan Manuel Santos.

Ya no es un secreto. Es más nadie tiene duda en este país del profundo desacuerdo que tiene el cuerpo de generales retirados de las Fuerzas Militares y la Policía con el presidente Juan Manuel Santos y la participación de éstos en los diálogos de paz en La Habana.

No es que a los hombres en retiro les incomode que el Gobierno esté empeñado en hacer la paz con las Farc, pero lo que no les gusta para nada es que, según ellos, el jefe de Estado, el Ministro de Defensa o los negociadores de paz no los estén teniendo en cuenta en el análisis de los temas que les conciernen, como las condiciones en las que se realizará la desmovilización de los alzados en armas y el papel de los militares en el posconflicto, entre otros.

Tal vez el momento más tensionante de la relación entre Santos y los exmilitares se presentó hace cuatro meses, cuando el gobierno anunció que volvían al país, desde La Habana, los generales Jorge Enrique Mora Rangel y Óscar Naranjo.

Ahí fue Troya. Santos debió salir a dar explicaciones sobre las condiciones en que Mora y Naranjo regresaban a socializar con la tropa los temas que se estaban discutiendo en la mesa de diálogo. El presidente de Acore, general Jaime Ruiz, salió por todos los medios a criticar la decisión del Gobierno y no se ahorró palabras para expresar su descontento y el de sus agremiados.

Pero las discusiones alrededor del proceso de paz empiezan a generar división y suspicacias entre los propios generales que ahora visten de ‘Everfit’ y las 18 asociaciones que representan toda la reserva activa.

Hace seis meses fue nombrado el general Néstor Ramírez Mejía, como Presidente del Cuerpo de Generales y Almirantes, una agremiación que ahora une esfuerzos con Acore, tal vez el gremio más representativo, para tratar de que el Gobierno los escuche.

Ramírez en poco tiempo logró lo que sus similares de Acore y las otras agremiaciones venían intentando hace ya mucho rato: una reunión con el presidente Juan Manuel Santos. Hasta el 16 de mayo pasado prácticamente ningún militar retirado, a excepción de Naranjo y Mora, había tenido una audiencia con el jefe de Estado para hablar del tema de la paz.

No se sabe a ciencia cierta si el diligente general Ramírez solicitó la reunión o fue, como él mismo lo ha dicho, una invitación desde la Casa de Nariño. Como era de esperarse, el tema principal fue el proceso de paz y el acompañamiento que quiere hacer la reserva activa a los dos generales que hacen parte del equipo de negociadores.

Nada de raro hubiese tenido esta reunión si no es porque Ramírez Mejía guardó silencio sobre la misma, o al menos no lo comunicó con la rapidez que esperaban las otras 17 asociaciones de la reserva activa. Comenzaron los rumores; de que Santos está buscando dividir a los generales en retiro; que hay oficiales intentando buscar acercamientos con el Gobierno por cuenta propia, a espaldas de sus asociados y las demás agremiaciones.

La molestia generalizada ocasionó que el representante del Cuerpo de Generales y Almirante expidiera un comunicado -el 29 de mayo- para toda la reserva activa, en el que explicaba punto por punto las motivaciones, los temas de la reunión con el primer mandatario y aclaraba que la misma había sido fruto de una invitación de Palacio. Precisó que no fue un encuentro secreto, toda vez que fue avalada por el Consejo Directivo de la CGA y advirtió que se mencionaron nuevas reuniones para tratar temas que interesan a militares y policías, como el caso del fuero militar.

Incómodos e inconformes con las explicaciones, los generales en retiro convocaron a una reunión para discutir el tema. El general Ramírez, como hacen muchos otros dirigentes de ese tipo de asociaciones, llevó y repartió entre los invitados la revista institucional Ecos.

Un pequeño detalle incomodó de nuevo a los generales, en la portada aparecían el Presidente Juan Manuel Santos y el jefe negociador de las Farc Iván Márquez bajo el título “una guerra sin vencedores ni vencidos”.

No sólo molestó la foto sino el tono en el que estaba escrito el artículo principal de la publicación bimensual, “La Habana al desnudo: análisis del proceso” firmada por el propio general Néstor Ramírez Mejía. El artículo de cuatro páginas se aparta bastante de la visión de unas Farc derrotadas, que durante los últimos años han venido construyendo los miembros de la Fuerza Pública, para señalar que la guerra que se lleva a cabo en Colombia es un “empate de perdedores”.

Pero adicionalmente, bajo el intertítulo: “El terreno abonado para el socialismo del S. XXI” (sic) el autor advierte que “las pretensiones de las Farc no son tan descabelladas y utópicas para un hipotético tiempo de posconflicto en Colombia”.

El general en retiro entra a hacer un paralelo entre la Venezuela chavista y Colombia y señala que una eventual desaparición de las Farc, en conjunto con los factores en que coinciden ambos países, según su análisis “nos hacen vulnerables a la aparición de un mesías, quien casi con certeza no provendría de las filas de los armados. Un mesías al que luego sería imposible sustituir”.

El artículo concluye diciendo que la salida del proceso de paz está en lograr la unidad nacional guardando “las formas y la diplomacia -sin vencedores, ni vencidos- para el acompañamiento de alternativas viables a partir de lo actuado”, entre otros puntos.

Evidentemente el artículo no cayó nada bien entre los presentes, especialmente eso de decir que en la guerra en Colombia no ha habido “vencedores ni vencidos”.

Extrañados, los representantes de las asociaciones de la reserva activa comentaron cómo la nueva ECOS se apartaba totalmente de la posición editorial del mismo medio, cuando éste era dirigido por el Almirante David René Moreno, quien en el número de julio de 2014 abrió sus páginas al Mayor General (r) Carlos Quiroga Ferreira, quien fuera director de la Escuela Superior de Guerra, y quien en una columna se refirió al presidente Santos como el mandatario “más corrupto de la historia" (sic) y advertía sobre lo que consideraba como el peligro de la revitalización de las Farc en su segundo mandato.

Tanto fue el rechazo que produjo la ECOS de junio de 2015 que el general Ramírez no tuvo otra opción que decirle a sus similares que le devolvieran la revista y recogerla, además de todos los puntos a donde se había alcanzado a distribuir hasta ese momento.

Ahí no paró la cosa ahora está citado un consejo extraordinario de los miembros representantes de la reserva activa para discutir el tema de la unidad de criterios que deben tener y sobre la necesidad de mantener una posición unificada frente al Gobierno.

No hay una fecha decidida aún. Se tiene conocimiento de que se convocará en los próximos días, pero lo que no se sabe es cuál será el futuro del diligente general Ramírez.
 

 

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