Universidad de La Sabana se retracta frente a concepto sobre homosexuales

El rector le pedirá a la Corte Constitucional no tener en cuenta el documento en el que afirman que el comportamiento de las personas LGBTI se "constituye de alguna manera una enfermedad".

Cristian Garavito / El Espectador

La Sabana tuvo que echarse para atrás. Las críticas que cayeron sobre la Universidad, luego de que El Espectador revelara el concepto en el que su Facultad de Medicina (dirigida por Álvaro Enrique Romero) sostenía que las conductas de los homosexuales “se aparta del común” y “constituyen de alguna manera una enfermedad”, llevaron a que los directivos de la institución anunciaran que le pedirán a la Corte Constitucional que no tenga en cuenta este documento a la hora de discutir sobre la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten. (Lea: Concepto de la Universidad de La Sabana)

“Decir que la homosexualidad es una enfermedad es un error, no existen argumentos para asegurar algo así. Acepto como rector de la institución que fue un error decirlo y le pediremos a la Corte que descarte ese concepto”, le dijo a El Espectador el rector Obdulio Velásquez Posada.

En un comunicado, la universidad informó que “formalmente la Facultad de Medicina ha solicitado a la Corte Constitucional que dicho concepto no sea tenido en cuenta en la discusión para la toma de la decisión. Esta solicitud no implica el mismo efecto para otros conceptos que otras unidades académicas de la Universidad enviaron a la Corte y que recogen un trabajo académico en el contexto de la libertad de investigación y cátedra.”  (Lea: 'Los homosexuales son unos enfermos': La Sabana)

En el polémico documento, el doctor Pablo Arango, profesor asociado del Departamento de Bioética de la Facultad de Medicina de esta universidad, aseguró que los niños criados por homosexuales presentan baja autoestima, estrés, inseguridad respecto a su vida futura en pareja y tener hijos, “trastornos de la identidad sexual, rechazo del compañero o compañera del progenitor homosexual como figura paterna o materna y preferencia a vivir con el otro progenitor” y que en estos casos “el adoptado está en mayor riesgo de sufrir abusos sexuales”.

Arango sostuvo que con los homosexuales hay una mayor posibilidad de que los niños sufran “trastornos de conducta como drogodependencia, disfunciones alimentarias, fracaso escolar, mal comportamiento en clase y que sufran con más frecuencia experiencias traumáticas por ruptura de la pareja, situación que es mucho más frecuente que cuando se trata de matrimonios estables de un hombre con una mujer” y que “la presencia de conductas o identidades homosexuales es del orden de 8 veces más frecuente que la media”, de nuevo, dando a entender que la homosexualidad es una enfermedad.

Igualmente hizo referencias a varios estudios, como por ejemplo, un estudio de 2004 que dice que estas parejas “tienen un riesgo de divorcio del 50% en el caso de los gays y 200% para las lesbianas” y uno de 2003 que muestra que “la duración media de una relación homosexual estable es de año y medio”. Incluso a un estudio de 1990 que indica que “las madres lesbianas son abiertamente hostiles a los roles masculinos y se niegan a ofrecer juguetes asociados con el rol masculino a los niños”.