Ventilador 'para' en Nariño

Un excomandante del bloque Libertadores del Sur de las autodefensas hizo graves acusaciones contra políticos.

El bloque Libertadores del Sur fue una facción del paramilitarismo que operó en el sur del departamento de Nariño, hasta la frontera con Ecuador. Su comandante fue Guillermo Pérez Alzate, alias Pablo Sevillano, y uno de sus principales apoyos fue un sujeto identificado como Guillermo Marín. Hoy, este último está preso en la cárcel de Itagüí, desde donde ofreció un testimonio que no había sido suficientemente valorado en la Corte Suprema, pero que promete remover el escándalo de la parapolítica en el departamento de Nariño.

El Espectador conoció el contenido de esa declaración, en la cual el testigo empieza por contextualizar que, a finales de 2001, llegó al departamento de Nariño, más exactamente a la provincia de Obando. Luego se ubicó en el municipio de Ipiales y allí empezó a dirigir operaciones importantes para el bloque Libertadores del Sur. En consecuencia, señala la declaración que tuvo que acercarse a las personas más influyentes en el campo económico y político de la región, con el fin de determinar temas de seguridad.

La primera reunión tuvo lugar entre octubre o noviembre de 2001 en la hacienda Santa Ana, del corregimiento La Victoria, en el municipio de Guachucal. El encuentro se hizo en los predios de un hacendado identificado como Edmundo Burbano y a la reunión asistieron varios finqueros de la zona y otras personas influyentes de Guachucal. También estuvo la alcaldesa electa del municipio de Túquerres, Gloria Bolaños. El propósito fue evaluar la forma de acabar con las acciones del frente Comuneros del Sur del Eln y de milicianos de las Farc.

En consecuencia, se discutió el tema de los aportes voluntarios para financiar el grupo que él comandaba y, según el testigo, la colaboración logística de las autodefensas para acampar en las fincas o facilitar el transporte de sus hombres. Una vez se logró la consolidación en la región, llegó la campaña política para el Congreso y la Presidencia de la República en 2002 y, por consiguiente, el acercamiento más directo con los políticos. La declaración expresa que todo comenzó con el acercamiento a la congresista Miryam Paredes Aguirre, oriunda del departamento de Nariño.

El testigo sostuvo que por intermedio de ella conoció al senador Eduardo Enríquez Maya y lo hizo en una concentración política en la plaza central del municipio de Guachucal. “Recuerdo que en un costado de la plaza funcionaba la estación de Policía, cuyos miembros estuvieron acuartelados mientras yo prestaba seguridad a los políticos en la manifestación pública”, agregó el declarante, quien dijo que la Policía acataba sugerencias de finqueros de la región, en especial de un excapitán de aviación asentado en la zona.

Insistió el exparamilitar del bloque Libertadores del Sur que “antes, durante y después de la manifestación pública” estuvo en permanente contacto con los dos políticos, quienes le agradecieron su apoyo y también manifestaron su complacencia por la seguridad que se prestaba en la zona donde ellos tenían importantes intereses políticos. El declarante manifestó que además del tema de la seguridad, él invitaba a la población civil a que hiciera presencia en los diferentes actos políticos en la región.

Después vino la campaña presidencial y, según Marín, mantuvo permanente contacto con la persona que dirigió la campaña del entonces candidato Álvaro Uribe en Nariño. En una reunión posterior se acordó el acompañamiento de las autodefensas en las manifestaciones donde participara el candidato y, para ello, logró dinero para la movilidad, alimentación y demás gastos de la tropa. El hecho motivo las denuncias de los opositores de la candidatura Uribe e incluso se llegó a producir la incautación de unas armas en una de las fincas protegidas por las autodefensas.

Al finalizar la campaña, aseguró el testigo, fue invitado al Club Colombia de Pasto a una celebración social con varios finqueros de la región y el coordinador de la campaña Uribe, Salvador Escobar, donde fue felicitado por los servicios de seguridad prestados. Tras este relato, el testimonio abundó en detalles sobre las relaciones con la entonces alcaldesa de Túquerres, Gloria Bolaños, y con otras campañas políticas que permitieron que alcaldes de la región ganaran el favor popular con el apoyo de las autodefensas.

Este testimonio, en poder de la Corte Suprema de Justicia desde mayo de 2010, fue retomado a raíz de las investigaciones que emprendió el alto tribunal en el denominado escándalo de la red de favorecimientos y concesión de bienes en la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE). En este expediente, en el que se aprestan a tomar decisiones los magistrados de la Corte Suprema, también han sido mencionados los congresistas de Nariño Miryam Paredes Aguirre y Eduardo Enríquez Maya.

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