Vida del periodista Cristian Herrera, en peligro

Su esquema de seguridad tuvo que ser reforzado luego de que, el pasado jueves, fuera agredido por una caravana de seis motocicletas. Ya tenía escoltas de la Unidad Nacional de Protección.

Por el trabajo colectivo "La 'República Independiente' de la coca", Cristian Herrera obtuvo el premio de periodismo regional Semana en 2016. /Foto: archivo particular.

Por segunda vez en su vida, Cristian Herrera siente a quienes quieren intimidarlo por cuenta de su trabajo respirándole en la nuca. La primera la experimentó hace 13 años. En esta segunda oportunidad, aunque llevaba recibiendo panfletos más de dos años, el tema parecía etéreo hasta que el jueves pasado en la noche las amenazas tomaron forma y rostro cerca de la penitenciaría de Cúcuta, en el Sector el Cerrito, una zona repleta de bandas criminales y de contrabando. 

Herrera es un curtido reportero judicial del diario popular Q'hubo y, hace tres días, temió lo peor. Le habían informado que, cerca de la penitenciaría, una mujer taxista había sido asesinada. Él y su compañero Andrés González, su par en La Opinión (ambos diarios son de la misma casa periodística) salieron hacia ese lugar en la camioneta que la UNP le asignó a Herrera, junto con los dos escoltas que también le asignó el Estado. 

"En 2016, me enteré por una fuente policial que la Policia habia capturado a un tipo -le contó a El Espectador Cristian Herrera-. En el celular le encontraron un chat donde se decía que cuando vieran al periodista en la camioneta gris (o sea, yo) por los lados de la penitenciaria, que lo atacaran, que no lo dejaran llegar a ninguna parte". 

Algo así fue lo que ocurrió este jueves. Primero, un par de motocicletas le cerraron el camino a los periodistas, lo que los hizo retroceder. Y cuando estaban a menos de un kilómetro de un CAI de la Policía, asegura Herrera, su camioneta se vio rodeada por una caravana de seis motos, cada una con dos pasajeros. Los hombres le pegaron a la camioneta. Cristina Herrera, cuenta él, trató de explicarlos por qué estaban ahí sin éxito. Luego, él y su colega escucharon unos disparos y luego un gran estruendo: habían roto el panorámico trasero de la camioneta.

Cristian Herrera empezó a recibir panfletos amenazantes en 2014, luego de haber publicado una entrevista con unos líderes guerrilleros del frente Carlos Germán Velasco Villamizar. Él había decidido lidiar con el asunto en privado, hasta que los panfletos empezaron a llegar a la redacción de La Opinión en octubre de ese año. Entonces, en el diario le pidieron hacer la respectiva denuncia ante las autoridades. 

En 2003 Cristian Herrera ya había vivido una situación similar, aunque con elementos distintos. "Ese año tuve problemas con el comandante de la Policía, el actualmente general (r) Pedreros, y con el alcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez. Gracias a una fuente dentro de la Policía puse al descubierto que la Policía estaba manipulando sus estadísticas. Si ellos decian que se habian robado 20 motos en un mes, la cifra real era 200. Después de la publicación me amenazaron, llegaron a mi casa a buscarme para matarme". 

En 2004, paramilitares llegaron a la redacción a buscarlo. "Me dijeron: 'Le pedimos encarecidamente que se vaya porque a usted lo van a matar y nos van a echar la culpa a nosotros'. Me fui a 8 o 9 meses a Chile, pero regresé porque mi papá estaba muriendo". En esta ocasión, Cristian Herrera asegura que no tiene ninguna intención de abandonar Cúcuta. 

Herrera ya notificó a la Fiscalía y a la Unidad Nacional de Protección del incidente del jueves. Él, cuyo riesgo había sido calificado como extraordinario, dice que la UNP le informó que van a fortalecer su esquema de seguridad entregándole una camioneta blindada. 

"Las protestas sociales en la región del Catatumbo dejaron en evidencia falta de garantías para el ejercicio periodístico en (Norte de Santander). En un lapso de un mes, se presentaron siete ataques que dejaron a 10 periodistas víctimas", resaltó la Fundación para la Libertad de Prensa acerca del ejercicio periodístico en la zona el año pasado, en donde fue secuestrada por el Eln la periodista Salud Hernández, por ejemplo.

Herrera ha convivido con ese clima hostil del Catatumbo y de Norte de Santander durante más de 15 años de carrera periodística. Una muestra de su trabajo fue publicado en este diario en octubre 2015, titulado "La 'Repúbica Independiente' de la coca"