Vigilante confirmó versión de la caleta

La versión que el vigilante Miller Arbey Silva Enciso le entregó al CTI de la Fiscalía coincide con el relato del obispo de la Iglesia Universal Apostólica Anglicana, Rosendo Úsuga Higuita.

Miller Arbey Silva Enciso.   / Fiscalía.
Miller Arbey Silva Enciso. / Fiscalía.

Silva afirmó que acompañaba, como especie de escolta, hacia Villavicencio a los sacerdotes anglicanos Germán Augusto Giraldo y Marco Fidel Rodríguez, para que ellos, a cambio de $200 millones, recibieran los dólares y euros que supuestamente estaban contenidos en una caleta de la pirámide DMG. Silva, además, confirmó que fue a él a quien contactaron desde Villavicencio para ofrecerle las canecas llenas de dinero.

De esta manera, Silva Enciso se convirtió en el segundo testigo con que cuenta la Fiscalía, para descifrar cómo fue que los curas Giraldo y Rodríguez resultaron acribillados el martes pasado en el suroccidente de Bogotá, cuando iban camino a la capital del Meta, para, presuntamente, reclamar la mencionada caleta. La semana pasada el director del CTI de Bogotá, José Eduardo Saavedra, había anunciado que era preciso dar con el paradero de Silva, para tener más información sobre el crimen, perpetrado por dos hombres vestidos de policías —al decir de los sobrevivientes—, y del cual resultaron ilesos Úsuga Higuita y Silva Enciso.

En su versión, revelada por Noticias RCN, el vigilante —que no tenía orden de captura, pero que se presentó ante las autoridades voluntariamente el pasado viernes— señaló que el supuesto par de policías habían interceptado el carro Peugeot rojo en el que se desplazaban los tres sacerdotes y a él en el barrio Meissen (sur de Bogotá), y que la motocicleta en la que se desplazaban tenía logos de la Policía también. Miller Silva describió a esos dos hombres que los obligaron a irse hasta el barrio Galicia, en la localidad de Kennedy, donde los sacerdotes anglicanos Giraldo y Rodríguez fueron ejecutados el martes pasado hacia las 4 a.m.

Los investigadores del CTI indagan todas las evidencias que quedaron en el automóvil de placas BOS-384, incluidas una gorra y una navaja que habrían dejado allí los atacantes. Dentro de ese carro, se supone, fueron asesinados los dos sacerdotes . De acuerdo con las necropsias practicadas por Medicina Legal sobre los cadáveres de las víctimas, Germán Augusto Giraldo murió por cuenta de un tiro de gracia en su cabeza, mientras que Marco Fidel Rodríguez falleció por un proyectil que impactó en su tórax. El director de la entidad, el médico Carlos Eduardo Valdés, señaló que de todas maneras faltaban más estudios forenses por constatar.

Según el obispo Úsuga las víctimas forcejearon con sus atacantes y fue entonces cuando recibieron los disparos; sin embargo, Medicina Legal resaltó que los cuerpos no tenían más signos de violencia. En los próximos días, se espera conocer los resultados de los análisis de la ropa que tenían los religiosos.